Un 7 de junio distinto

No faltaron los desayunos oficiales ni los ágapes informales, que seguramente continuarán, pero la jornada de este día del periodista en particular adquirió otra significación en Corrientes por la situación de los periodistas de "La República".
La jornada se tiñó de lucha y reclamo, por la aplicación de la Ley de Medios y la situación de los periodistas de ese medio gráfico que de casi cuarenta trabajadores, al menos dieciocho serían despedidos.
Se notaba no obstante un clima de festejo, no tanto ya por la fecha que año a año les recuerda cuál es su rol en la sociedad, sino por la unidad en el reclamo por primera vez en mucho tiempo. Seguramente las diferencias entre los que trabajan en medios gráficos, los de la radio o la televisión, y los de ese nuevo medio ya extendido que son los portales van a subsistir hasta que se den cuenta que ellas son funcionales a las patronales más que a los trabajadores, pero hoy lo que no se discutía es la situación de estos colegas que ven amenazada la fuente de trabajo, que no es otra cosa que la posibilidad del sustento diario en un sentido amplio. Y la dignidad por supuesto, parte de ese sustento para los hombres y mujeres que la valoran.

Ser Castelli

Por Matías Rivarola*
No suelo escribir artículos o notas alegóricas sobre el Día del Periodista. Es más, siempre le esquivé al bulto en las redacciones que tuve la suerte de integrar. Me parecía la misión más compleja e insensata que podía asignarme un editor. Para mí siempre fue como darse vuelta la piel, ponerse en psicólogo berreta (con lo que me rompen las pelotas los psicólogos).
Pero hoy es distinto. Este 7 de junio es distinto. Y pese a que me cuesta horrores escribir cada renglón, estoy convencido de que debo seguir. Así como también estoy convencido en que este día debemos salir a la calle y hacer oír nuestra voz, la voz verdadera, y no la que muchas veces hemos debido acallar, apaciguar, mutar, hasta no reconocer si es la nuestra o de alguien más.
El reclamo, la lucha de los compañeros de La República es la bandera que debemos llevar en alto. Bien arriba ese trapo que simboliza todos los atropellos, injusticias y degradaciones que la prensa correntina ha soportado históricamente.
Pero, amigos, pelea que no se libra no es pelea.
Hoy estamos ante una oportunidad histórica: sacarnos de encima toda la flema y pelar nuestra propia voz, ser protagonistas de nuestro tiempo, juntarnos y arremangarnos, como escribió el Padre Zini tantísimos años atrás.
Se puede. Hay vida después de los empresarios inescrupulosos y corruptos. Hay vida después del patrón de la estancia. Pero depende de nosotros, de los que nos decimos periodistas, ahora más que nunca…
Aún me recuerdo en la Plaza Italia, allá por el ’99, leyendo las columnas de Luis Alarcón del diario El Libertador sobre el hervidero del puente y la plaza de aguante. ¡Qué garra al escribir! Eso es escuela, Luis; eso sueño aún con lograr: escribir apasionadamente todos los días por el simple hecho de contar una historia, de acercarle al correntino al chaqueño una noticia que le sirva, de alguna manera u otra.
Porque nuestra misión, la que elegimos y abrazamos, es precisamente esa: servir a los demás con la información (nada menos), vieja llave de libertades.
Me fui bastante al carajo con la solemnidad, es cierto. Pero en este tren me enredo en una supuesta telaraña del destino (concepto estúpido, si los hay) y se me viene a la cabeza el nombre a mi pueblo natal: Juan José Castelli.
Castelli, carajo, un periodista con dos huevos como tractores, “el orador de Mayo” que, paradójicamente, con un cáncer de lengua escribió como últimas palabras: “Si ves al futuro, decile que no venga”. Sí, colega, es hoy.
También se me viene el vaho de mi bisabuelo que nunca conocí, José Ceschán, que vino hasta El Impenetrable a buscar algo de suerte. Quería ser periodista el alemán, pero encontró un millón de árboles, maleza y poco más que eso para contar. Por eso se puso a producir hechos y formó la primera cooperativa agropecuaria del pueblo.
Y así, con las manos encalladas y el trazo grueso, algo pudo escribir. Juntos se puede, podemos ser Castelli, compañeros.
* Corresponsal Agencia DyN (Chaco-Corrientes)

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