La Fiscalía fue mas allá
El
turno de alegar finalmente le llegó al Dr. Auat, uno de los tres fiscales de la
Causa RI9, tras las intervenciones de los Dres. Weins Pinto y Ferrini.
Al igual que el primero, inicia su alocución recogiendo el guante, tras haber
sido inicialmente retado por el Dr. Buompadre, defensor de Barreiro y De Marchi
quien afirmó al comienzo del debate "van a tener que venir a hablar acá,
delante de todos nosotros (los testigos)", agregando "¡así se va a saber la
verdad!". Auat dice entonces que "no hizo falta buscar la verdad, sino
que la verdad destrozó el proceso. Hemos podido reconstruir la verdad histórica
de los hechos".
Recuerda que por aquellos días en que se iniciaba el debate, él decía "ésta
es una balanza trancada, allá al final vamos a sacarle la traba y veremos cómo
quedan los platillos de la misma, esta Fiscalía entiende que las pruebas de
cargo han sido un verdadero plano inclinado, que habrá de destrabar fácilmente
la tranca de la balanza". Rememora que "el primer día aquí había un
escenario conmovedor, los grandes patriotas estaban de un lado con escarapelas
tan grandes que resultaban obscenas, y San Emeterio pidió que le saquen el
pañuelo a Taty Almeida...había un paroxismo patriótico, como diciendo aquí
estamos los patriotas y allá los apátridas...Taty Almeida solo quiere mostrar
con ese pañuelo un testimonio de su búsqueda y su dolor"
Explica cual es la importancia de contextualizar históricamente los alegatos,
"el contexto histórico tiene una clara operatividad procesal, y es lo que se
conoce como indicio".
Rico Tipo
Carga
luego contra los argumentos defensivos de los imputados Losito y Barreiro cuando
referían con similares conceptos que era Nicolaides quien tenía que estar acá.
"Seguramente que Nicolaides debe estar acá", dijo "pero ellos también,
porque cuando alguien dice "me torturó" , "me violó", "me apretó los pezones" lo
dijeron con nombres y apellidos, nombraban a personas concretas...no a
Nicolaides. "Cada uno está acá por su propia historia", afirmó.
Luego cuestiona con cierta ironía el argumento del Dr. San Emeterio, el
codefensor de Barreiro y De Marchi cuando pretendió acusar al testigo Midón de
falso testimonio, porque declaró que la picana que le aplicaron en Santa
Catalina era inmensamente mas dolorosa que la que le aplicaron en la Jefatura de
Policía, y llegó a la errónea conclusión de que debía ser 220 voltios los que
tenía aquella picana que casi lo mata, de hecho tuvo que ser asistido y se le
hicieron maniobras de reanimación tras haber sufrido un paro cardíaco.
El Dr. San Emeterio, haciendo gala de conocimiento de electricidad y su
incidencia en el cuerpo humano dijo que es imposible, que ese voltaje lo
mataría. Probablemente tenga razón, y lo que variaba era el amperaje, inclusive
el voltaje aún cuando no llegue a 220 voltios, de todos modos no hay que tomar
de modo literal lo que es una valoración subjetiva inexperta.
Lo cierto es que Auat no pudo dejar pasar tamaño razonamiento, y lo comparó
"con una conclusión digna de Rogelio (el hombre que razonaba demasiado) de la
histórica revista "Rico Tipo".
La coartada de De Marchi
Analiza luego la coartada de De Marchi, quien sostiene que se retiró del
Ejército para administrar el campo de los Millán, su familia política. "Él fue a
trabajar en una empresa familiar, si su suegro era panadero no es de extrañar
que en algún momento estuviera atendiendo la caja".
De Marchi , identifica al 20 de agosto como el último día de su vida
militar, pues afirmó que el mismo día en que pidió su retiro le dieron una
licencia. Respecto a ello Auat dice "el tema de la licencia es una construcción
inteligente, artificiosa, astuta", pero no solo sus víctimas exponen que
siguió estando en el Ejército, sino su propio legajo pese a hallarse
extrañamente incompleto, y el de Losito donde éste indica que estuvo en un
operativo con De Marchi meses después de su supuesto retiro. No recordó Auat que
los propios testigos de la defensa recordaban haberlo visto después de esa fecha
en el RI9, y que los testigos que lo "veían" en la estancia "Santa Rosalía" no
dijeron lo mismo respecto a ningún punto, contradiciéndose
considerablemente en las fechas. Pide 25 años de prisión para De Marchi.
La coartada de Barreiro
Barreiro es el imputado que se halla más comprometido, debido a que está acusado
de ser responsable de la muerte de Artieda, y su estrategia defensiva es similar
a la de De Marchi (comparten letrados), es decir, pretenden demostrar que "no
estaban".
El Coronel Barreiro arguye que realizó un curso de Comandos que lo alejó de
Corrientes por el espacio de varios meses, desde agosto hasta noviembre de 1976,
con lo cual no podía ser el responsable de la suerte de los detenidos en ese
período. Incluso presentó varios testigos que "recuerdan haberlo visto en el
curso", uno de ellos incluso se acuerda de él y Jándula otro teniente del RI9,
pero no se acuerda de nadie del año "75, o del "77...o de casi ningún año.
Otro, para ser más creíble, dijo que tanto Barreiro como Jándula eran
"pintorescos" y por eso no podía olvidarlos. "¡Pintorescos!, no sé si se trata
de un rasgo histriónico o estético Sr. Presidente", dice Auat, pero no es así
como se lo recuerda a Barreiro, claramente no era "pintoresco".
El propio Barreiro refuerza esto en su descargo, pero equivoca el término, y
dice que ambos eran visto como "peculiares", pero al igual que el anterior no
explica a qué se refiere con ello, limitándose a decir que un día le estaba
frotando los pies a Jándula y eso fue observado por sus compañeros, quienes a
partir de ahí los consideraron peculiares (¿?).
De todos modos en el legajo original se hallan notificaciones de Barreiro hechas
en Formosa, en oportunidad de ir a retirar objetos del RI9 en el mismo
período en el que supuestamente estaba haciendo el famoso curso de comandos
en una isla de Entre Ríos. Y no solo eso, algunos testigos de la defensa lo
vieron en la formación de diana todo ese período en el RI9. Solicita luego
reclusión perpetua para Barreiro.
La autoestima de Losito
"Losito tiene una evidente autoestima alta, fundamentalmente cuando habla de
Malvinas, yo le preguntaría si este no hubiera sido otro país, si hubiera
tratado a sus adversarios como lo trataron los ingleses" dice Auat.
También dijo Losito frases cómo "yo no podía discutir las órdenes" o
"acá tenía que estar Nicolaides", y Auat se pregunta en este punto ¿que
había que discutir, si todo era correcto? ¿y porqué tendría que estar Nicolaides
acá si todo es mentira, si acá no pasó nada?. Sentido común en su máxima
expresión.
Recuerda también que en su descargo se le escapó la frase "yo no alteré
legajos" y cuando Ferrini le inquirió que quiso decir con eso, se limitó a
decir, "nada, no me consta que nadie lo haya hecho". De Marchi no debió
sentirse cómodo en ese momento.
Losito dijo también en su descargo que "esto era una guerra", y el propio
Fernández Funes (testigo de la defensa), asigna un rol decisivo a la
Inteligencia Militar, área a la que pertenecían los imputados..."yo me
pregunto: si esto era una guerra ¿que hacían los militares de la importante área
de Inteligencia en esa guerra? ¿se preparaban para la próxima guerra?" dice
el Dr. Auat con sentido común. Solicita 25 años de prisión para él.
Reynoso, el torturador bueno
Auat desmiente la "bonomía" de la Gendarmería, "en el mundillo de los
torturadores siempre estaba el bueno y el malo, el que te daba duro y el que
parecía decir "confiá en mi", pero no hubo buenos Sr. Presidente, todos formaban
parte de esta sociedad gansteril" afirma.
Pero además Reynoso en particular no es bien recordado por sus víctimas.
Señala Auat en tal sentido, el episodio que describe Trainer cuando recordaba
que en el RI9 fue colgado por las muñecas durante horas, apoyando la
punta de los pies en una silla
invertida, y el gendarme entró ese día y le pateó la silla "sentí un dolor
tan desgarrador...aún tengo problemas en el hombro y tomo medicación"
declaraba el testigo. "Pero la mayor perversión es la que hizo con la familia
Artieda" dijo, ya que se infiltró en la familia y traicionando su confianza
buscó información acerca del paradero de Rómulo, circunstancia que coadyuvó a su
detención y su posterior homicidio. Solicita penas máximas también para el
gendarme que es apodado "el Astiz correntino".
El pegador
También pide penas máximas para el suboficial que gustaba de alardear por su fortaleza física, aquel a quien le decían "el boxeador" o "el pegador", y explica que no debe sorprender tales pedidos, ya que "en toda esta historia, la gran pena... la tiene los familiares y las víctimas".