EL GOBIERNO LO ASCENDIÓ HACE 3 MESES
Indagan a un jefe militar, acusado por torturas
Es el
general de división Eduardo Anschutz, a cargo de una de las jefaturas de más
jerarquía en la fuerza. Cuestionan su actuación en la dictadura.
Estado Mayor. Anschutz dirige la estratégica Inspección General del Ejército.
La causa se tramita en el Juzgado Federal de Concepción del Uruguay, a cargo del
juez Guillermo Adolfo Quadrini, y es una de las que se reactivaron a partir de
la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. El militar que será
indagado es Eduardo Luis Federico Anschutz, miembro del Estado Mayor y ascendido
a general de División en una formal ceremonia realizada hace apenas tres meses
en el Salón Blanco de la Casa Rosada. Anschutz es el titular de la Inspección
General del Ejército, una de las jefaturas de mayor jerarquía en la estructura
orgánica de la fuerza.
El general Anschutz revistó en el Regimiento Nº 12 de Caballería Blindada,
denominado Duque de Caxias, durante los años 1976-1977. Su nombre se vincula con
la causa a partir de la exposición de Hugo Emilio Angerosa, un ciudadano de
Gualeguay cuya vivienda en esa ciudad fue allanada y él, detenido en un
operativo conjunto de la policía provincial y el Ejército, a cargo Anschutz,
entonces teniente. El militar fue citado a indagatoria para el próximo 28 de
abril. La semana pasada, un fax del Juzgado Federal notificó formalmente a la
ministra de Defensa Nilda Garré y al ministro de Justicia, Seguridad y Derechos
Humanos, Aníbal Domingo Fernández.
Angerosa es secretario del Centro Comercial de Gualeguaychú. Tiene un hermano y
una hermana desaparecidos y un sobrino nacido en cautiverio, aún no recuperado.
El suyo fue uno de los testimonios claves para la detención de Juan Valentino,
quien fue jefe del Regimiento de Gualeguaychú. “Me llevaron el 30 de septiembre
de 1976, a las 23.30, personal del Ejército al mando del teniente del Ejército
Federico Anschutz y el segundo jefe fue el comisario de la Policía de Entre
Ríos, Juan Carlos Mondragón”, comentó Angerosa.
“Estuve un día detenido en el Regimiento. El jueves 1º de octubre, a la noche,
me llevaron esposado y vendado en el asiento de atrás de un Falcon. Sentí que en
el baúl llevaban a otra persona. Fui alojado en el primer piso de la Policía
Federal de Concepción del Uruguay, donde estuve cuatro días, estaqueado y
colgado. Ahí fui torturado más levemente, con picana. Estuve sin comer
prácticamente, sin ir al baño.”
Angerosa explicó a este cronista que Anschutz estaba a cargo del operativo,
realizado sin orden judicial, de modo que se trató de una privación ilegítima de
la libertad, a la que luego se sumaron los tormentos a los que fue sometido en
Concepción del Uruguay. “Yo tenía un hermano desaparecido, pero no tenía
militancia”, cuenta Angerosa. “Incluso hacía poco que había terminado el
servicio militar, con excelente conducta, así que personal del Regimiento me
conocía y venía a preguntar por mí.”
LA CAUSA QUE YA SE LLEVÓ UN PEZ GORDO DE LA FEDERAL. El juicio reabierto en
Concepción del Uruguay ya ha dado un dolor de cabeza al gobierno de los Kirchner.
Fue en el caso de José Darío Mazzaferri, casualmente involucrado en la misma
causa que ahora tiene como imputado a Anschutz. El uniformado estaba a cargo de
la Superintendencia de Planificación y Desarrollo de la Policía Federal
Argentina desde noviembre de 2005, pero su carrera se tronchó cuando el juez
Quadrini activó la causa iniciada por la denuncia del profesor César Román.
Mazzaferri –en 1976 un oficial joven de la Federal brava– participó del grupo de
tareas que secuestró y sometió a tormentos a un grupo de militantes del Centro
de Estudiantes de la Escuela Normal de Concepción del Uruguay, entre los que se
encontraba el actual subsecretario de Derechos Humanos de la provincia de Entre
Ríos, Roque Minatta. Román presenció cómo Mazzaferri picaneaba a un detenido
ilegalmente, el entonces dirigente comunista Carlos Martínez Paiva.
Fuente: Crítica Digital