CARTA ABIERTA a DE MARCHI (h)

 

Me faltaban unos meses para cumplir diez años cuando tu papá entró violentamente a mi casa buscando a mis padres; sitiaron toda la cuadra, entraron casa por casa, pieza por pieza, amenazaron, apretaron y nos tomaron de rehenes a mis abuelos, mis dos hermanos y yo. Eso fue unos días antes del golpe militar de marzo del ´76 y actuaban todos vestidos de civil. Esa fue una de las tantas que nos tocó vivir en esos años de horror, locura y muerte.

Después, en el año ´77, se produjo el momento más difícil que nos tocó vivir en nuestras vidas: el secuestro de papá. En ese operativo también participó tu papá. Y el hecho que haya estado vestido de fagina o de civil no es un eximente de sus responsabilidades. Fue parte del horror, la tortura, las vejaciones más terribles y fue parte conciente del accionar represivo del Estado, lo que no tuvo nada de heroico ni fueron actos de obediencia debida.

Leyendo la carta que escribiste me doy cuenta de algo bastante importante. Contás el estado del proceso judicial en el que está imputado tu padre con otros represores, contás los artilugios que usa su defensa (juicios políticos, querellas a jueces y diatribas varias). Decís que es un “preso político” (aprovecho y te aclaro que no está preso por tener tal o cual ideología sino por hechos delictivos gravísimos que lo tuvieron como protagonista). En esa carta se dicen muchas cosas, pero lo único que no se dice de modo claro y concreto es una sola palabra: INOCENTE. Y eso es así porque, no solo vos, yo, el propio Cap. Demarchi, sino todo el conjunto de la comunidad sabe que tu papá estuvo ahí, participó, torturó y tiene en sus manos sangre de gente inocente. Se sabe. Ahora llegó el momento que la justicia salga del letargo de treinta años y, con todas las garantías y derechos que no tuvieron las víctimas de la represión, tu papá y los demás represores sean juzgados por los crímenes de lesa humanidad que se cometieron. 

Como despedida dejo para la reflexión el siguiente párrafo que tiene como protagonista a la hija de otro represor: “El torturador Valentín Milton Pretti murió enloquecido y solo a los 68 años, poco antes de ser detenido por el secuestro de niños nacidos en las cárceles de la dictadura argentina (1976-1983). “Una de las últimas veces que hablamos empezó a contarme que había matado a un niño, y yo pensé que después de haberlo matado me habría acariciado a mí o a mis hermanos", declaró su hija Rita, de 37 años. Hace dos renunció al apellido paterno. “No soy la hija de un loco, sino la hija de un policía que fue formado por un Estado que es responsable de lo que ocurrió y que permitió que mi padre siguiera en libertad y que no haya pagado por lo que hizo", cita hecha por periodista Vicente Romero en la presentación del libro El alma de los verdugos (editorial RBA).

Se dice –con razón-, que los hijos no cargan con las culpas de los padres, a menos que quieran hacerlo, habría que agregar.

Sólo la VERDAD y la JUSTICIA nos permitirán cerrar las heridas que dejó ese pasado atroz. VERDAD y JUSTICIA, eso pido yo. Y vos?

 

 

                                                                                  ARACELI FERREYRA (h)

 

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