Uno de los 30.000
El recuerdo de Luís Ramón Arédez desaparecido el 13 de Mayo de 1977 desde las palabras de su hijo.
Les envío
para compartir el recordatorio sobre esta fecha que nunca podré olvidarla, el 13
de mayo, pero de 1977, cuando mi padre, fue secuestrado de la ruta nacional que
une las localidades de Fraile Pintado - donde era medico pediatra en el Hospital
- y la ciudad de Libertador General San Martín.
Esperaron que estuviera solo para secuestrarlo. Porque con mi madre fuimos a
Tucumán a ver a mi hermana Olguita, entonces estudiante de medicina. Ellos
sabían siempre de todos los movimientos de mi padre. Ese día salió del hospital
Escolástico Zegada al mediodía, la Doctora Perla Chocobar y Mario Yeoryakis, lo
despidieron y nunca llegó a su casa. Unos vecinos que regresaban de la ciudad de
San Salvador de Jujuy, pasado el mediodía de aquel 13 de mayo de 1977, lo vieron
en la ruta, lo saludaron, pero mi padre no les respondió el saludo, adentro de
su vehiculo había tres hombres de lentes oscuros y con saco, según cuentan esos
testigos, mi padre ya viajaba rumbo a la ciudad de San pedro de Jujuy, no hacia
Libertador que tenía su casa.
Su auto apareció a los 4 meses de su secuestro en el Jardín Botánico de la
Ciudad de Buenos Aires y ninguna policía caminera, lo detectó en 1977. Increíble
pero real.
Un año más sin saber donde estas, quienes te secuestraron, porque lo hicieron,
una justicia lamentable, sin siquiera haber respondido nunca un habeas Corpus,
los ideólogos de tu desaparición, viven, como si tal cosa pero callan, y callan
y nunca dirán la verdad.
El poder de la zona, mucho le convenía tu desaparición, nunca dudaron en hacerla
efectiva, aunque no quedara rastros de ese hecho.
Algún día sabremos que pasó con nuestros 30.000 detenidos - desaparecidos, ni el
Estado Nacional, por supuesto que ni el estado provincial de Jujuy y menos el
estado Departamental de Ledesma, nunca quisieron e hicieron nada, de nada para
esclarecer este hecho y muchísimos hechos mas de mi querida provincia de Jujuy.
Pero nosotros tus hijos, tus hermanos de la causa, en la construcción de una
sociedad justa y solidaria, nunca dejaremos de buscar, hasta encontrarte en una
mano tendida, en un corazón solidario, en un anciano que tenga todas sus
necesidades satisfechas, en una madre que diga tarea cumplida , cuando sus hijos
encuentran un proyecto de vida. Es ahí donde estarás con esos sueños, con esa
sonrisa y tus llantos contenidos.
Cuando sepamos que nuestro querido país sale hacia adelante en un camino sin
retorno, hacia una unidad con nuestros hermanos de otros países y que también
buscan su lugar, su respeto y su futuro.
Hasta la victoria siempre, mi querido y admirado papá, yo no te entendía cuando
era chico, porque simplemente era chico, ahora a mis 48 años, siendo el menor de
mis hermanos, te admiro a vos a a tus miles de hermanos que dieron lo mejor que
tenían para dar, sus sueños, para que algo comience a cambiar en nuestro país.
Ricardo Ariel Arédez
Militante de DDHH
Ledesma- Jujuy