La sombra de De Marchi
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Capitán (RE) Juan C. De Marchi |
En la séptima jornada de la "Causa Ayala" se oyó el nombre
de De Marchi, como era de esperarse, ya que se investiga un crimen que no le es
ajeno según testigos de la "Causa RI9". Se incorporó un testimonio por lectura
que da cuenta de su posible responsabilidad en la suerte de "los Cachos".
El tío de Julio César Barozzi declaró en instrucción (su testimonio fue
incorporado por lectura), que hizo intensas gestiones para dar con el paradero
de su sobrino, y contó pormenores de su búsqueda que resultan interesantes para
dilucidar su suerte final.
Cuenta Chiflet, el testigo de marras, que se entrevistó con una estudiante
misionera de apellido Haim que le reconoció haber visto el operativo de
detención de "los Cachos" (Barozzi y Ayala), incluso la joven reconoció sus
rostros en fotografías que le exhibió junto al padre de Ayala.
Aparentemente se trata de la misma mujer que en la jornada quinta se "olvidó" de
todo.
Chiflet puede averiguar también, a través de los dichos de un militar que
identifica como Carlos Figueroa, que al menos tres de los cuatro detenidos (los
"Cachos" y Romero) fueron llevados a Santa Catalina, un lugar de torturas
dependiente del Ejército, donde los asesinaron.
El propio De Marchi aconseja al tío de la víctima que "no haga como los padres
de los pilotos del avión caído en el Amazonas", como diciéndole que estaban
muertos pero además, que sería inútil reclamar sus cuerpos.
El policía que complica a Ulibarrie
Otro testimonio que se incorporó por lectura complicó seriamente al imputado, se
trata del que vertiera nada menos que quien fuera el jefe de Policía en ese
tiempo, aunque en esos días estaba de licencia por razones particulares. Adrián
Sosa se llama el testigo, y contó que cuando vuelve de su licencia sus
subordinados le cuentan que el operativo que culminó con la detención de los
"Cachos", Diego Romero y Jorge Saravia Acuña fue encabezado por Ulibarrie, y
participó un tal Peredas, y que el mismo se desarrolló frente al Club "San
Martín" de la capital correntina tal cual refieren los testigos oculares.
Se incorpora luego el testimonio de Munilla Barros, un ex-Policía que niega los
hechos y luego se despacha con una frase sugestiva contra su ex-superior Adrián
Sosa: "sus dichos deben provenir de su manifiesta falta de carácter para
enfrentar la situación". Una frase que más que negar la veracidad del
testimonio de su superior parece reclamarle su falta de espíritu de cuerpo.
Curioso.
Las contradicciones
Munilla Barros afirma que si el operativo hubiera existido debía quedar
constancia en los papeles de la Central de Policía, pero según el testimonio de
otro policía que también opta por negar el operativo, el ex-policía Alejandro
Martínez, de los operativos que surgían por orden de los responsables del área
231 no quedaban constancia nunca, ya que en seguida venían los militares y ni
siquiera había tiempo de registrar las detenciones.
El debate continúa el 21 del corriente con un reconocimiento ocular y el 24
habrá una última ronda de testimonios, al menos que surjan nuevos testigos u
otras diligencias que se desprendan de dichos testimonios, entre tanto cada vez
más nombres van surgiendo, dando una idea aproximada de que, pese a que en
Corrientes se ha avanzado más que en muchas otras provincias en materia de
causas de lesa humanidad, hay muchos represores que pueden ver aún esta historia
desde la tranquilidad de sus hogares. Lamentable.
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