Éramos pareja y compañeros de militancia
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Jorge Saravia Acuña |
Con esas palabras, Ida Suárez describió su relación con Jorge
Saravia Acuña, uno de los cuatro desaparecidos de la "Causa Ayala", en la 3ª
jornada del debate. "Era un intelectual brillante y apasionado en todo lo que
hacía", afirma.
Ida cuenta que se conocieron en 1971 o 1972 y "compartimos parte de nuestras
vidas"..."sus últimos años" agrega. Fue detenido en 1974 y torturado
salvajemente, puesto a disposición del PEN y trasladado a Devoto. En 1975 es
expulsado a Perú, hasta que un golpe de Estado en ese país lo obliga a emigrar a
Méjico y luego a España. A principios de 1976 viene a Corrientes y es detenido
en las adyacencias del Club San Martín junto a otros tres compañeros
"Jorge nació en Buenos Aires el 24 de diciembre de 1946. Hizo sus estudios
secundarios con los Maristas de San Isidro.
Era Licenciado en Economía de la Universidad Católica Argentina (UCA) y
profesor en la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas, con
estudios de post grado en EE.UU.
En el año 1962 ingresó en el Colegio Militar de El Palomar, por influencia de un
tío materno. Siendo cadete sacaba excelentes notas en todas las materias excepto
en aptitud militar, lo que no sucedía por falta de destreza física, sino por
razones más profundas que quizás él mismo no comprendiera del todo. Al cabo de
un año, él se dio cuenta que no le gustaba el Ejército, y el Ejército se dio
cuenta que no le gustaba Jorge Saravia Acuña. El jefe del cuerpo de cadetes era
otro Jorge, el Teniente Coronel Videla." Con esas palabras describía Ida a
su compañero en una biografía que fuera publicada, con similares palabras lo
ratificó en el debate, trayendo a Jorge al presente, haciéndolo volver ante sus
compañeros que escuchaban en la Sala de Debates.
Jorge provenía de una familia acomodada del noroeste argentino, con miembros que
pertenecían a la Justicia y al Ejército. Algunos familiares, que conocían desde
adentro la lógica genocida, le recomendaron a su madre que no presente ningún
Hábeas Corpus, para preservar a los hermanos de Jorge. Ernesto Saravia Acuña sin
embargo, un hermano de Jorge que contaba con apenas 19 años, presenta el recurso
que la Constitución garantiza hoy día y desaparece en poco tiempo. Cuando cuenta
esto Ida no puede evitar conmoverse, pero continúa tras unos segundos de un
pudoroso sollozo.
Ella tuvo que partir al exilio, cuando le avisan en su trabajo que la "patota"
la estaba buscando, y con lo puesto huye al Brasil, donde el Obispo de San Pablo
la ayuda a emigrar a Holanda, donde efectúa la primer denuncia sobre la
desaparición de Jorge y su cuñado Ernesto.
Cuando vuelve a la Argentina tiene la oportunidad de retomar su reclamo de
Justicia y se contacta con Organismos de DDHH de Corrientes y Misiones, pudiendo
reconstruir con mayor precisión la suerte corrida por Jorge.
Lo poco que sabía en Holanda es que a Jorge lo detuvieron junto a un tucumano
(Orlando Diego Romero) que tenía una hija llamada Laura, a esa familia del
compañero de Jorge, quedará (intuye) indisolublemente unida en un
interminable reclamo de Justicia que ahora parece estar llegando a su fin.
El de la memoria selectiva
El primero en declarar sin embargo en la tercer jornada de la Causa "ULIBARRIE,
DIEGO MANUEL P/Sup. desaparición forzada de personas y privación ilegítima de
la libertad" expediente N° 541/08, mejor conocida como "Causa Ayala", es Juan
Alarcón, un ex-empleado del Club San Martín.
Pese a su avanzada edad, demuestra ser dueño de una buena memoria y apegado a
los detalles. Recuerda su número de DNI y que éste no figuraba correctamente en
la cédula de citación, y se queja: "donde dice cero debe decir cuatro".
Recuerda también cuando empezó a trabajar como personal de maestranza en el Club
(1952 dice sin dudar) y hasta que año, y que declaró en el "Comando del
Ejército" sobre esta causa, pero su memoria empieza a declinar cuando se le
recuerda que también prestó testimonio en la instrucción de la "Causa Ayala",
sobre todo cuando se le recuerda que en ella afirmó escuchar disparos y haber
visto a policías detener a tres personas y ponerlas contra la pared. "No se
porqué dice eso ahí" dice, aunque reconoce su firma al pie de la misma, "yo no
vi nada ni escuché disparos" asegura sin titubear.
Una declaración hasta aquí muy funcional a la defensa, o al menos inútil a la
querella, que quería demostrar que hubo un procedimiento y disparos como dijo en
la jornada anterior otro testigo. El defensor quizás debía decir al Tribunal que
no iba a hacer preguntas, la cosa venía bien para los intereses de su defendido.
Pero el Dr. Pujol, ex-defensor de militares vinculados a la masacre de Margarita
Belén, no es un hombre que va a quedar callado así nomás, y le pregunta a don
Alarcón ¿ese día que usted escuchó los disparos, Victoriano Blanco estaba con
usted?, sí estaba, dijo, reconociendo implícitamente lo que había negado
segundos atrás en forma explícita, es decir que escuchó efectivamente los
disparos.
¿Recuerda si ese día en que escucharon los disparos había gente? insiste Pujol.
"No, no había" dice el testigo. No conforme, y por si quedaban dudas, el letrado
le efectúa otra pregunta respecto del disparo que supuestamente nunca había
escuchado: ¿escuchó un solo disparo? "No recuerdo", dijo esta vez.
Luego le tocó el turno a Hermindo González, uno de los patrocinantes de la
Comisión de Derechos Humanos de Corrientes y de los familiares de las víctimas,
quien preguntó sin rodeos ¿entonces ahora sí recuerda haber oído disparos?
Alarcón a esta altura ya no podía negarlo, y dijo que sí. A pedido de González,
su respuesta consta en actas, y aunque a medias, la querella recupera la
utilidad de un testimonio que creía perdido. La alegría hubiera sido completa si
el defensor preguntaba algo como ¿los policías que vio eran tres o cuatro?, pero
no se puede esperar tanta ayuda.
El ex-Juez
El Dr. Eduardo Augusto Porta fue el segundo en declarar, la
precedió a Ida, y no es poco lo que aporta, ya que cuenta que tanto el ex jefe
de policía, como un agente de Inteligencia de la misma, le reconocieron que Los
"Cachos" (Barozzi y Ayala), Saravia Acuña y Romero había sido detenidos por la
policía de la provincia. "Había tres cadáveres arriba de la camioneta policial
frente a la Jefatura de Policía" le dijo el ex-agente de Inteligencia Soto
Hernández, el ex jefe de policía le contó que a Ayala lo mataron, no recuerda
detalles, pero oyó algo de "una escopeta". "En esa época no se usaba eso de las
desapariciones" afirmó, "fue un hecho inédito".
Porta reconoce que cuando era Juez utilizaba los servicios de Ulibarrie, "era
muy eficiente" asegura. Pese a esto, no recuerda que se lo haya mencionado como
partícipe del operativo, los policías que recuerda como vinculados a este tipo
de hechos eran Martínez y Leyes.
¿Tenía conocimiento de si Ayala estaba vinculado a lo que se denominaba la
subversión? pregunta la Jueza Badaró. "¡Nunca! era de la juventud peronista",
dice, y agrega, era un tipo de temperamento absolutamente tranquilo. ¿Tenía
rasgos violentos? insiste la Jueza, "¡absolutamente!, todo lo contrario" afirmó
con seguridad.
Otro "Poroto" para la querella
Finalmente cerró la jornada el dirigente liberal José Alberto
Garay (a) Poroto, cuñado de la Dra. Nieves Gauna de Garay, que en la jornada
anterior comprometió aún mas a la policía, dado que fue testigo del operativo.
Se esperaba sin embargo de Poroto un testimonio funcional a la defensa, ya que
oportunamente afirmó que lo vio a Ayala en Brasil, tiempo después de su
detención en manos de la policía, poniendo en dudas su condición de
"desaparecido".
Ahora ya no recordaba en que año fue que lo vio, le dijo "hola" y la persona que
a esta altura ya no podía asegurar si era o no Cacho Ayala le respondió el
saludo, lo recuerda con anteojos de aumento, que según todas las personas que lo
recuerdan jamás los usó.
Sus suposiciones sin embargo, habían llegado en su momento a oído de los padres
de Cacho (hoy fallecidos) , que desesperados lo fueron a buscar. Visiblemente
compungido ahora, afirma no querer dañar a esa familia que sufría y pide
disculpas por las consecuencias que les pudo ocasionar, que él no quiso hacer
mal a nadie.
El otro patrocinante de la CPDH y los familiares, el Dr. Leguizamón le recordó a
Poroto que él había asistido con su hermano Totí Garay a una reunión del Colegio
de Abogados a explicar esta "versión" porque el Colegio quería sacar una
declaración por Cacho y Titi Álvarez, dos letrados desaparecidos, y como él
insistía con haberlo visto en Brasil, los abogados no sacaron la declaración, en
procura de confirmar mejor los hechos con respecto al secuestro y desaparición.
¿Se da cuenta y se acuerda de lo que se logró con sus dichos? le preguntó el Dr.
Leguizamón. Poroto le contestó que no recordaba haber ido a esa reunión.
La defensa vio cómo se le caía un testigo sin poder reaccionar.
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