Julio César Barozzi- Otro compañero por el que exigimos JUSTICIA
Julio
César Barozzi nació en Curuzú Cuatiá, provincia de Corrientes, el 11 de abril de
1954 y lo vieron por última vez el 16 de febrero de 1976 en la ciudad de
Corrientes.
Julio César, “Cacho”, cursó toda su escolaridad en el Colegio Don Bosco de
Curuzú Cuatiá y tras su egreso de la secundaria con el título de Perito
Mercantil en el año 1971, viajó a la ciudad de Corrientes para estudiar la
carrera de Medicina en la Universidad Nacional del Nordeste.
Durante sus estudios, “Cacho” vivió en el Pensionado Universitario Monseñor
Robbineau de la Liga de Madres de Familia, sito en la calle Santa Fé 730.
Aquel 16 de febrero de 1976 lo secuestraron junto a otros tres compañeros:
Vicente Víctor “Cacho” Ayala, Jorge Saravia Acuña y Diego Orlando Romero, en las
inmediaciones del Club San Martín de Corrientes.
Desde aquel día no supieron más de él sus familiares y amigos.
Como muchos jóvenes de su generación, vivió comprometido con la lucha por una
sociedad más justa y solidaria, y quiso ser médico, impulsado por la idea de que
la salud es un derecho humano esencial inherente a todas las personas.
La causa que en Corrientes se conoce como "Causa Ayala", en alusión al militante
peronista Cacho Ayala, está próxima a empezar el debate oral, y allí se
investiga además la suerte corrida por Jorge Saravia Acuña, Orlando Diego Romero
y precisamente el Cacho Barozzi. El imputado en la misma es quien dirigió el
operativo de detención, tras el que desaparecieron los cuatro, el policía Diego
Ulibarrie, pero a la luz de lo que se vertió en la Causa RI9, con los
testimonios de Carlos Achar Carlomagno y Silvia Martínez, los recientemente
condenados Julio Barreiro y Juan Carlos De Marchi, deberían ser investigados por
el destino final de los detenidos. Carlos Achar dijo al respecto "el Capitán
Demarchi me dijo : hijo de puta ahora te vamos a reventar como le hicimos a los
Cachos”. “¿Sabés de quien hablamos?” me preguntó el Subteniente Barreiro, yo
respondí que no, entonces Barreiro me dijo; “Del Cacho Ayala y el Cacho Barozzi;
al Ayala lo reventamos en la tortura y a Barozzi de un tiro en la cabeza y
después lo tiramos en la laguna, esa que está cerca de la “quinta”, para que las
palometas terminen con ellos”.
Se lo recuerda como un hombre de bien, muy vital y comprometido con las causas
sociales de su tiempo.
"Su ejemplo estará siempre presente en la memoria de los que lo amamos" dice su
hermana Mirian.
Colaboraron: Mirian Barozzi y Charito Ayala