El análisis de ADN confirmo que Evelyn es hija de Susana Pegoraro
y Rubén Bauer, desaparecidos en 1977
Cuando una verdad demora treinta años
La Justicia confirmó la identidad de Evelyn. La joven nunca
aceptó extraerse sangre, pero la muestra que permitió conocer su origen fue
obtenida de elementos secuestrados en su casa.
Por Diego Martínez
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| Pegoraro y Bauer desaparecieron el 18 de junio de 1977. Ella en Constitución y él en La Plata. |
Susana Beatriz Pegoraro, embarazada de cinco meses, fue secuestrada en la
estación Constitución el 18 de junio de 1977. Su compañero, Rubén Santiago Bauer,
cayó ese mismo día en La Plata. La hija de ambos nació en la maternidad
clandestina de la ESMA. Poco después fue entregada al ex marino Policarpio
Vázquez y a su esposa Ana María Ferra, que la inscribieron como propia y la
llamaron Evelyn. Ayer, luego de treinta años de búsqueda, Abuelas de Plaza de
Mayo confirmó que la niña es hija biológica de Bauer y Pegoraro, ambos
desaparecidos, vistos por última vez en la ESMA. La directora del Banco Nacional
de Datos Genéticos, Belén Rodríguez Cardozo, le informó a la jueza María Servini
de Cubría que el estudio inmunogenético realizado en el Hospital Durand arrojó
una compatibilidad entre los ADN de Vázquez y la pareja Bauer-Pegoraro de un
99,9 por ciento. Evelyn siempre se negó a realizarse la extracción de sangre,
por lo que la muestra que permitió identificarla se obtuvo de elementos de uso
cotidiano secuestrados durante un allanamiento a su casa.
En 1999, Vázquez admitió que Evelyn no era su hija. Contó que en 1978 trabajaba
en el edificio Libertad, donde una persona a la que conocía como El Turco le
dijo “que había una criatura para adoptar sin papeles”. Con su mujer resolvieron
aceptarla “porque la iban a matar”. Aseguró desconocer si los padres “estaban
vivos o desaparecidos”. Ambos coincidieron en que la llegada de Evelyn fue “un
mandato divino” y “una bendición de Dios”.
En 2001 la joven se negó a someterse a un análisis de ADN que pudiera usarse
como prueba en contra de quienes la criaron. Luego de varias presentaciones, la
mayoría de la Corte Suprema de Justicia le dio la razón: se debía proteger su
derecho a intimidad. Pese al desconocimiento de su identidad real, cinco años
después Servini decretó la clausura de la instrucción. En febrero de 2006 los
fiscales Luis Comparatore y Patricio Evers pidieron nueve años y medio de
prisión para Vázquez, nueve para su esposa y seis para la partera Justina
Cáceres por haber firmado un certificado de nacimiento con datos filiatorios
falsos. Destacaron que el matrimonio “recibió de una persona de rango militar
desconocido, de apellido Salles o similar, una niña recién nacida a la que
procedieron a anotar como su hija biológica, mediante la obtención de un
certificado de nacimiento ideológicamente falso”. Luego “criaron a la niña
ocultándole su verdadera identidad”. Consideraron que se trataba de “un hecho de
extrema gravedad que afectó de manera esencial la propia formación de la
identidad de una persona desde el mismo instante de su nacimiento”. Calificaron
el caso como “delito de lesa humanidad”. El castigo a los apropiadores es “un
imperativo ético de un estado democrático de derecho”, escribieron.
Cuando los apropiadores pidieron su absolución con el argumento de que el único
elemento para condenarlos era su propia confesión, Servini consideró que el
análisis de ADN había dejado de ser una mera prueba complementaria y ordenó
allanar la casa de la mujer para extraer muestras alternativas de ADN. Al
recibir la notificación, Evelyn recusó a Servini. Argumentó que no podía la
misma jueza investigar el caso y juzgar a sus apropiadores. En junio la Cámara
Federal apartó a Servini del juicio al matrimonio, que pasó a manos del juez
Octavio Aráoz de Lamadrid, pero le ordenó profundizar la investigación sobre la
identidad de la joven.
La jueza se tomó ocho meses para ordenar el paso siguiente. El 14 de febrero
personal del Banco de Datos Genéticos allanó el departamento de Evelyn Vázquez.
Se llevó su cepillo de dientes, ropa interior y una pinza de depilar. Evelyn
presentó un recurso de nulidad contra el allanamiento, que fue rechazado por la
Cámara Federal. Entrevistada por el diario La Nación, explicó que “se portaron
correctamente, pero que te allanen es una cosa muy violenta”. Admitió que se
había reunido con sus abuelas “para decirles que no estoy contra ellas”.
Comprendía “que quieran saber si soy o no su nieta porque me buscaron todos
estos años y es horrible, pero tienen que entender que yo tuve una familia y la
sigo queriendo”. “A mí me da pánico pensar que después no sean mi familia
biológica”, confesó. Ayer, finalmente, confirmó que las Abuelas de Plaza de Mayo
no estaban equivocadas.
El de Evelyn Vázquez es el tercer caso de apropiación que la Justicia esclarece
con métodos de identificación alternativos a la extracción de sangre. El primero
fue el de Natalia Suárez Nelson, apropiada por el tanguero Omar Alonso, a quien
ahora querella. El segundo fue el de Alejandro Sandoval Fontana, apropiado por
el gendarme Víctor Rei.
Varios debates de fondo relacionados con los métodos de identificación de niños
robados durante la dictadura esperan resolución en la Corte Suprema de Justicia.
Uno es sobre la extracción de sangre compulsiva. Otro, sobre la validez de
métodos alternativos para conocer el ADN. El tercero lo plantearon los hijos
adoptivos de la dueña del Grupo Clarín, Ernestina Herrero de Noble, quienes se
niegan a ser compulsados con la totalidad de muestras del Banco de Datos del
Hospital Durand y sólo aceptan que se verifique su compatibilidad con los
familiares de la pareja que las Abuelas estiman son sus padres biológicos. La
Corte se inclinaría por rechazar la extracción compulsiva pero dejaría la puerta
abierta para que la Justicia continúe utilizando métodos como el que ayer le
permitió a Evelyn Vázquez conocer su verdadera identidad.
Fuente: Página 12