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Amenazas veladas a periodista correntino
 
El periodista y escritor Darwi Berti recibió dos escritos intimidantes en los cuales se lo insulta y amenaza. Los mismos aparecieron luego de la publicación en los diarios momarandu.com y El Libertador de un artículo, a propósito del libro "Che, mataron al enano", en el que hace referencia a los ex sacerdotes del movimiento tercermundista.

Meses atrás, a partir de la publicación del artículo “Las dos Iglesias”, donde se cuestiona a la institución católica, Berti ya había sido insultado por la calle, siempre desde el anonimato. Pero a partir de la semana pasada, el o los agresores redoblaron la apuesta.

Tal es así, que luego de la publicación de un artículo en el cual se comenta el libro de ediciones momarandu.com, “Che, mataron al enano – Correntinazo, 15 de mayo de 1969”, en donde Berti destaca el capítulo referido al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo, su apoyo y compromiso con los estudiantes de aquel 1969, aparecieron estas intimidaciones, esta vez, por escrito.

El periodista, todos los miércoles realiza en los diarios momarandu.com y El Libertador, comentarios de los diferentes libros reunidos en la biblioteca que funciona en el café de Salta y Pellegrini.

El jueves y viernes de la semana pasada le dejaron diferentes escritos donde lo insultan, se le aconseja internarse “en el hospital psiquiátrico”, y en la última amenaza se le hace saber que el “próximo martes”, irían a buscarlo con la “Policía forense”.

Ambos escritos fueron realizados a mano, se utiliza lenguaje “legal”, y en el revés de estas intimidaciones se reconocen hojas utilizadas en organismos judiciales.

Si bien Darwi Berti, de reconocida trayectoria en el medio, sin duda no cesará de escribir sus columnas habituales, preocupa que aún existan personas que prefieran refugiarse en la cobardía del anonimato para acallar opiniones diferentes – como en otras épocas nefastas de la Argentina – y no dirimir diferencias a cara descubierta, con mayor nivel intelectual y apertura mental. Diferencias que bien podrían debatirse, por qué no, en la mesa de un bar, café mediante, sin necesidad de jugar al “malo” ocultándose entre las sombras.
 Fuente: Momarandú.com