
Rubén
López, hijo de Jorge Julio López, quien desapareció en el 2006 tras
testificar en el juicio contra el ex represor Miguel Etchecolatz, expresó su
"bronca y desazón" ante la falta de pistas sobre el paradero de su padre.
El hijo del albañil desaparecido afirmó, al cumplirse ayer 32 meses de su
desaparición, que la familia vive "con angustia, bronca y desazón".
"Aunque todos los días lo llevo en el recuerdo, esperando que alguien
encuentre algo o se digne a buscar algo, lamentablemente no hay mucho más
que eso", aseguró López en declaraciones a Radio Provincia.
Rubén López declinó opinar sobre si la causa está paralizada, como
denunciaron días atrás organismos de derechos humanos, pero remarcó que "el
tema es que no se encuentra algo".
"No entiendo mucho de esto, lo poco que aprendí es lo que fui viviendo, pero
lamentablemente no hay una piste firme, se investigó el tema del auto con
resultados negativos y la comisión investiga según ordena el juzgado, a
cargo del juez (Manuel) Blanco", sostuvo López.
Recordó que "hace más de un año pedimos montones de cosas para hacer y se
nos rechaza, insistimos porque consideramos que son importantes, más allá de
que me critiquen, a mi no me importa que se investigue a quien se tenga que
investigar".
"Parece que lo que nosotros decimos no tiene validez, a mi no me importa a
quién tienen que investigar, cuando tenga pruebas voy a denunciar a quien
sea", advirtió.
Jorge Julio López fue secuestrado en La Plata por miembros de las fuerzas de
seguridad en octubre de 1976, después de que el ejército se hizo con el
poder, y estuvo recluido en centros secretos de detención en el Destacamento
Policial de Arana, conocido como el "Pozo de Arana", y en la Comisaría 5 de
La Plata.
El albañil fue uno de los principales testigos y querellante en el juicio
contra Miguel Etchecolatz, ex director de Investigaciones de la Policía
Bonaerense, condenado a cadena perpetua el 18 de septiembre de 2006.