Una respuesta a Buompadre por su defensa
política y poco ética
Según
declaraciones del abogado Jorge Buompadre, defensor de personas a las que se
les atribuyen la comisión de delitos gravísimos como tormentos, desaparición
forzada de personas, vejámenes y asociación ilícita, entre otros, el
Programa de Protección y Asistencia a Testigos de la causa en la que se
analizarán las responsabilidades del ex Campo Clandestino de Detención
conocido como "Regimiento 9" organizado por el Gobierno de la Provincia, mas
específicamente los Ministerios de Salud y de Gobierno y Justicia, es: "Un
pseudo plan de asistencia y protección de testigos, fiscales y jueces", por
el que dijo "No sé de qué hay que protegerlos si declaran desde hace treinta
años y a esta parte no han tenido ningún problema ... está elaborado por el
Estado para manipular a los testigos. ¿Que necesidad tiene un testigo hoy,
después de 30 años de tener una asistencia psicológica?".
Obviando la evidente contradicción que presentan las propias declaraciones
del letrado, ya que es imposible manipular a un testigo que hace treinta
años viene declarando lo mismo y que deja constancia documentada de ello
(Las declaraciones ante la CONADEP, ante medios periodísticos, ante la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la Organización de Estados
Americanos, que visitó la Argentina en 1.979, ante la Cruz Roja
Internacional que visitaba las cárceles argentinas durante la última
dictadura y ante el propio Juzgado Federal al reestablecimiento de la
democracia) se trata de aberraciones que resultan imposible de soslayar,
para todas las personas de buena fe que habitamos este bendito suelo
correntino.
En primer lugar, no soy el responsable de diseñar el programa concreto de
protección. Esto es una tarea de las fuerzas de seguridad, pero surge como
un dato de la realidad que sin dudas habrá que tener muy en cuenta, que la
defensa de los carniceros del Regimiento Nueve, no quiere o no le gusta que
se proteja a los testigos. Como se decía en otro tiempo, "Por algo será".
Desde la nulificación del sistema legal de la impunidad que se había
consagrado en la Argentina, se llegó a la etapa oral y pública en cuatro
oportunidades. En una de ellas se secuestró a un testigo importante, Julio
López, que al igual que los testigos de esta causa, hace treinta años que
venía diciendo lo mismo.
En otro se asesinó a un imputado, 48 horas antes de que hablara en el
Juicio. En esa acción se confirma la peligrosidad del aparato del terror,
con tentáculos actuales y que como toda organización mafiosa, al que se
quiera salir o declarar y "traicionar" a los suyos, no se perdona.
Sostengo que resulta necesario proteger a todas las partes involucradas en
la causa: jueces, fiscales, abogados (De la defensa y de la querella),
peritos y testigos (Propuestos por ambas partes). Se va en ello el pleno
juego y accionar de un poder del Estado: El judicial; los derechos de toda
víctima a una respuesta judicial eficaz de naturaleza constitucional y el de
la sociedad, a la verdad.
La asistencia psicológica resulta imprescindible para toda persona que vivió
una situación extremadamente traumática. Recordemos aquí que se trataba de
personas que eran arrancadas de sus hogares o levantadas en la vía pública,
alejadas de sus familiares, privadas de todo derecho, torturadas por
funcionarios estatales -pese a que en el año 1.813 esta País ya abolió la
tortura y sus instrumentos- confinadas en mazmorras clandestinas y al mismo
tiempo obligadas a observar y sentir como propias las torturas a otras
personas y ser testigos de sus asesinatos o desapariciones. Nadie sale sin
secuelas físicas y psíquicas de semejante experiencia.
Es parte fundamental de la reparación que todo Estado está obligado a
garantizar a las víctimas de crímenes cometidos por el propio Estado (Art.
75 Inc 22 de la Constitución Nacional y todos los tratados de DDHH
suscriptos por el País).
De las consecuencias del stress post traumáticos hablan los sobrevivientes
del holocausto nazi, que lo sufren hasta hoy, nuestros combatientes en
Malvinas o cualquier otra persona que haya sido víctima de asalto en su
domicilio, o de una golpiza o de una violación.
Ríos de tinta se escribieron sobre esto. Hay protocolos científicos ya
determinados, carreras universitarias que se especializan en la materia,
todos los estados desarrollados del mundo crean institutos para atender
estas problemáticas. En este punto Buompadre es un ignorante del desarrollo
científico mundial y en cuyo caso es absolutamente vergonzante para una
universidad pública que lo tenga como Vicedecano.
El desconocimiento de otras ciencias, para un profesional, es gravísimo y
algo así como que un médico negara la medicina legal. O que creyera que los
tratamientos del dolor y la anestesia impiden una solución medica eficaz.
Los que somos abogados no siempre defendemos las mejores causas, pero aun él
más abyecto criminal merece asistencia letrada, aun, los amos y señores de
la vida y de la muerte, que decidían a quién secuestraban y a quien no, a
quién torturaban y a quien no, a quién dejaban vivir y a quien no, que
operaban en el Regimiento 9 de Corrientes. Estos señores merecen asistencia
legal.
Pero ella se puede ejercer con decoro y con dignidad, sin mengua en la
efectividad de la defensa. Buompadre asumió una defensa política de sus
clientes, que lo aleja bastante del mundo del Derecho para acercarse al
mundo de la política y de los defensores del Terrorismo de Estado y de las
Dictaduras.
Allí radican las críticas al Estado Nacional (A los tres poderes del
Estado), y al sistema de Derechos Humanos establecido en nuestra
Constitución por decisión mayoritaria de los partidos políticos argentinos
en Santa Fe, en la Reforma de 1.994.
Esta defensa política también explica las críticas, curiosamente por sus
aciertos, a los gobiernos de este país y de esta provincia, ampliamente
legitimados por el voto popular.
Y lo más grave para un profesional del Derecho y Vicedecano de una
universidad pública, son los insultos al tribunal y a los demás operadores
del Derecho, que solo se explican por su añoranza de un sistema político que
privilegie la impunidad, que privilegie la ley de la selva y que desconozca
los avances para la paz y la convivencia del sistema democrático.
Buompadre puede defender a quien quiera, puede ganar fortunas con ello: está
en su derecho. Pero no está obligado a asimilarse en sus valores humanos a
sus clientes y mucho menos a ejercer verbalmente la misma crueldad que
ejercían sobre sus víctimas, personas que violaban a detenidos, que
torturaban con sadismo, que secuestraban a personas.
Acusar a los testigos de ser manipulables, a una persona que desde hace
treinta años viene diciendo lo mismo, como el propio Buompadre lo reconoce,
es alejarse de toda defensa éticamente ejercida para entrar en el mundo de
la crueldad y del bochorno, del cual, como el ridículo, nunca se vuelve.
PABLO ANDRES VASSEL
SUBSECRETARIO DE DERECHOS HUMANOS DE CORRIENTES
GOYA, 02/02/08