Audiencia casi pública en Corrientes

Con algunos inconvenientes para acceder, las voces favorables al matrimonio
igualitario pudieron no obstante hacerse oír. La mayoría, los que están a favor
y los otros, reconocen el déficit en materia de reconocimiento de derechos de la
comunidad gay.
Los argumentos esgrimidos de uno y otro lado fueron expuestos claramente y hasta
en forma repetitiva, como bien lo señalara la periodista de Página 12 presente
en el recinto del Senado correntino, donde se realizó una audiencia pública de
la Comisión de Legislación General del Senado Nacional sobre la reforma en
marcha de la ley de matrimonio, para incluir a las personas del mismo sexo.
Desde argumentos teológicos hasta pseudo científicos para denostar a la práctica
homosexual (tema que no era objeto directo del debate), hasta verdaderas
agresiones verbales que califican a dichas prácticas como "abominaciones",
tuvieron que oír los pocos partidarios del matrimonio igualitario que pudieron
acceder al Recinto, en virtud de que el mismo estaba "con la capacidad colmada"
una hora y media antes de la hora fijada para la audiencia, por militantes de
las iglesias.
El Delegado del Inadi en Corrientes fue el encargado de hacer entrega a la
Comisión del Senado del documento consensuado por distintas organizaciones
sociales. políticas y de derechos humanos, que contó además con la firma de
personalidades del medio y ciudadanos en general.
El texto del mismo es el siguiente:
Mismo amor mismo derecho
Los firmantes de la presente queremos manifestar nuestro apoyo al Proyecto de
Ley de Matrimonio Igualitario, porque apelamos a que los muros de la
intolerancia empiecen a caer, porque aprobar la ley es una afirmación de
igualdad de dignidad, que nos dignifica a todos.
El esquema binario (hombre-mujer) es una construcción cultural de esta parte del
mundo y de la historia. Pero existen muchas otras, y tienen derecho a asistir a
su ser amado, y tomar decisiones que hacen a su salud, a compartir sus bienes, a
heredarlos, a compartir obra social y titularidad de la vivienda propia, a
contraer deudas y proyectar sus sueños.
Estos derechos que pueden resultarnos básicos, le son negados a un porcentaje de
la sociedad que paga impuestos, que trabaja y crea, y que ama a su pareja como
los demás, del mismo modo y con idéntica intensidad.
¿Por qué deberíamos negarles que tengan un marco jurídico que regule sus
vínculos si así lo desean?
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