"Causa Ayala"
La Causa "ULIBARRIE, DIEGO S/ la libertad y desaparición forzada de MANUEL P/Sup. privación ilegítima de personas", expediente N° 541/08, es mejor conocida como "Causa Ayala" en virtud de que uno de los desaparecidos cuya suerte se investigó en la misma, era el conocido abogado Vicente Víctor Ayala, el "Cacho" Ayala como le decían sus amigos. El debate oral se inicia el 4 de agosto, y darán su testimonio más de veinte testigos, otros se incorporarán por lectura en virtud de que ya se han efectuado en la "Causa RI9".
El "Cacho" Ayala desapareció en febrero del "76, junto a otros tres compañeros justicialistas como él: el "Cacho" Barozzi, Jorge Saravia Acuña y Orlando Diego Romero. El único imputado es quien fuera visto por testigos actuando como Jefe del Operativo de detención clandestina. No obstante, de la "Causa RI9" se desprendió que los asesinos podrían ser los mismos que actuaron antes y siguieron haciéndolo durante mucho tiempo más: la patota del RI9, condenada en el juicio que se desarrolló en año pasado.
En esta Causa entonces, se juzgará a quien los secuestró, seguramente en la "Causa RI9 II", que se instruirá a partir de lo que se supo en la "Causa RI9", se juzgará a los asesinos de los "Cachos", de Orlando Diego Romero y Jorge Saravia Acuña.
A continuación, una breve biografía de las víctimas:
Jorge Saravia Acuña
Jorge
nació en Buenos Aires el 24 de diciembre de 1946. Hizo sus estudios secundarios
con los Maristas de San Isidro.
Era Licenciado en Economía de la Universidad Católica Argentina (UCA) y
profesor en la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Ciencias Económicas, con
estudios de post grado en EE.UU.
En el año 1962 ingresó en el Colegio Militar de El Palomar, por influencia de un
tío materno. Siendo cadete sacaba excelentes notas en todas las materias excepto
en aptitud militar, lo que no sucedía por falta de destreza física, sino por
razones más profundas que quizás él mismo no comprendiera del todo. Al cabo de
un año, él se dio cuenta que no le gustaba el Ejército, y el Ejército se dio
cuenta que no le gustaba Jorge Saravia Acuña. El jefe del cuerpo de cadetes era
otro Jorge, el Teniente Coronel Videla.
Fue militante de las FAR, fundador de la JTP ( Juventud Trabajadora Peronista)
en la zona sur del gran Buenos Aires( Lanús, Lomas de Zamora).
Detenido en un bar de Lomas de Zamora el 14 de noviembre de 1974 , junto a otros
compañeros, y puesto a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
Salió con el derecho de opción el 7 de abril de 1975 expulsado con destino Perú.
Regresó al país a fines de diciembre de 1975.
A fines de enero de 1976 se radica en Posadas, Misiones. El 16 de febrero de
1976 es detenido junto a Ayala, Barozzi y Romero, en la ciudad de Corrientes, a
la salida del restaurante del Club San Martín, después de almorzar en el mismo.
Ida Suárez, su compañera de entonces, lo describe como un compañero
irreemplazable para todos los que lo conocieron, generoso en su entrega y
compromiso. Lo recuerda además como un hombre que "amaba el debate y la
discusión política, podía estar horas charlando con los compañeros a quienes
quería muy especialmente y eran muy importantes para él. Además era brillante
intelectualmente y con una férrea voluntad, incansable y sin horarios".
La causa que en Corrientes se conoce como "Causa Ayala", en alusión al militante
peronista Cacho Ayala, está próxima a empezar el debate oral, y allí se
investiga además la suerte corrida por Jorge, Orlando Diego Romero y el Cacho
Barozzi. El imputado en la misma es quien dirigió el operativo de detención,
tras el que desaparecieron los cuatro, el policía Diego Ulibarrie, pero a la luz
de lo que se vertió en la Causa RI9, con los testimonios de Carlos Achar
Carlomagno y Silvia Martínez, los recientemente condenados Julio Barreiro y Juan
Carlos De Marchi, deberían ser investigados por el destino final de los
detenidos. Carlos Achar dijo al respecto "el Capitán Demarchi me dijo : hijo
de puta ahora te vamos a reventar como le hicimos a los Cachos”. “¿Sabés de
quien hablamos?” me preguntó el Subteniente Barreiro, yo respondí que no,
entonces Barreiro me dijo; “Del Cacho Ayala y el Cacho Barozzi; al Ayala lo
reventamos en la tortura y a Barozzi de un tiro en la cabeza y después lo
tiramos en la laguna, esa que está cerca de la “quinta”, para que las palometas
terminen con ellos”.
No mencionaron a Romero ni a Jorge, pero fueron detenidos juntos y todo hace
presumir que habrían corrido la misma suerte, y la omisión quizás se debió a que
estos últimos eran menos conocidos localmente que "los Cachos". Ida aún lo
busca, y como todos los que sufrieron la pérdida de un ser querido en manos del
terrorismo de Estado, la "ausencia" de Jorge es una de las circunstancias más
presentes en su vida.
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Placa colocada en el lugar en el que fueron detenidos los cuatro compañeros |
Bibliografía: "La rotonda de la memoria" de la
Comisión por la Reconstrucción de la Memoria de la Facultad de Ciencias
económicas de la UBA.
Agradecemos a Ida Suarez, sin cuyo aporte no habríamos podido intentar "devolver
a Jorge" a su comunidad, por la que luchó con todo el amor del que disponía.
El "Negrito" Romero
Orlando Diego Romero fue detenido en febrero del "76 junto a Cacho Ayala, Cacho Barozzi y Jorge Saravia Acuña frente al Club San Martín, en Corrientes, Capital. Los cuatro continúan desaparecidos y el juicio, en el que se halla imputado el Policía Diego Ulibarrie, se inicia este 4 de agosto.
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El "Negrito" Romero |
Nació un 25 de Mayo de 1948 en la ciudad de Tafi Viejo,
provincia de Tucumán. Cursó sus estudios primarios y secundarios en esta ciudad,
y durante su juventud integró el grupo de scouts en un grupo católico de la
Parroquia Inmaculada Concepción. Solidario y alegre desde muy joven le gustaba
la música y por eso incursionó en piano y en percusión. Con muchas amistades en
su pueblo natal logró ganarse el cariño de mucha gente. Aún hoy lo recuerdan.
Cursó sus estudios universitarios en la Facultad de Arquitectura, donde comenzó
a militar en el Integralismo, un grupo político de estudiantes con orientación
social cristiana cuyas posiciones conservadoras originales harían mas tarde un
giro hacia el nacionalismo de izquierda identificado con el peronismo.
Comprometido con sus ideales, visitaba villas marginales ayudando a los que
menos tenían.
El “negrito” como solían llamarlo, decidió casarse con su compañera María
Angélica y tuvieron una hija, María Laura. Pero el 10 de Febrero de 1975, cuando
esa bebé cumplía su primer añito allanaron su casa. Allí comenzó su lucha por
sobrevivir. Se trasladó a Chaco donde continuo con su militancia. Luego a
Corrientes, hasta que en Febrero de 1976 lo secuestraron en esa provincia junto
a otros tres compañeros. Fueron vistos por otra persona quien aseguró que lo
habían trasladado a una comisaría de la zona y retenido hasta las 19 horas. Al
parecer luego los llevaron a un destacamento militar que se encuentra en la
salida de la ciudad. Su esposa y su madre, Adelina Román, realizaron todas las
averiguaciones pero nunca les contestaron. Las autoridades militares llegaron a
asegurar que no había ningún detenido en este destacamento, pero ambas sabían
que esto no era cierto. Desde ese momento y hasta la fecha, toda su familia
siguió luchando para averiguar sobre su secuestro y desaparición.
Julio César Barozzi
Julio
César Barozzi nació en Curuzú Cuatiá, provincia de Corrientes, el 11 de abril de
1954 y lo vieron por última vez el 16 de febrero de 1976 en la ciudad de
Corrientes.
Julio César, “Cacho”, cursó toda su escolaridad en el Colegio Don Bosco de
Curuzú Cuatiá y tras su egreso de la secundaria con el título de Perito
Mercantil en el año 1971, viajó a la ciudad de Corrientes para estudiar la
carrera de Medicina en la Universidad Nacional del Nordeste.
Durante sus estudios, “Cacho” vivió en el Pensionado Universitario Monseñor
Robbineau de la Liga de Madres de Familia, sito en la calle Santa Fé 730.
Aquel 16 de febrero de 1976 lo secuestraron junto a otros tres compañeros:
Vicente Víctor “Cacho” Ayala,
Jorge Saravia Acuña
y Diego Orlando Romero, en las inmediaciones del Club San Martín de Corrientes.
Desde aquel día no supieron más de él sus familiares y amigos.
Como muchos jóvenes de su generación, vivió comprometido con la lucha por una
sociedad más justa y solidaria, y quiso ser médico, impulsado por la idea de que
la salud es un derecho humano esencial inherente a todas las personas.
La causa que en Corrientes se conoce como "Causa Ayala", en alusión al militante
peronista Cacho Ayala, está próxima a empezar el debate oral, y allí se
investiga además la suerte corrida por Jorge Saravia Acuña, Orlando Diego Romero
y precisamente el Cacho Barozzi. El imputado en la misma es quien dirigió el
operativo de detención, tras el que desaparecieron los cuatro, el policía Diego
Ulibarrie, pero a la luz de lo que se vertió en la Causa RI9, con los
testimonios de Carlos Achar Carlomagno y Silvia Martínez, los recientemente
condenados Julio Barreiro y Juan Carlos De Marchi, deberían ser investigados por
el destino final de los detenidos. Carlos Achar dijo al respecto "el Capitán
Demarchi me dijo : hijo de puta ahora te vamos a reventar como le hicimos a los
Cachos”. “¿Sabés de quien hablamos?” me preguntó el Subteniente Barreiro, yo
respondí que no, entonces Barreiro me dijo; “Del Cacho Ayala y el Cacho Barozzi;
al Ayala lo reventamos en la tortura y a Barozzi de un tiro en la cabeza y
después lo tiramos en la laguna, esa que está cerca de la “quinta”, para que las
palometas terminen con ellos”.
Se lo recuerda como un hombre de bien, muy vital y comprometido con las causas
sociales de su tiempo.
"Su ejemplo estará siempre presente en la memoria de los que lo amamos" dice su
hermana Mirian.
Colaboraron: Mirian Barozzi y Charito Ayala
Vicente "Cacho" Ayala
Abogado
de los humildes, comprometido hasta la médula. Desaparecido en las inmediaciones
del club San Martín. 16 febrero 1976- Legajo de Conadep Nº 385.
Su madre, María Estela Carrazzoni de Ayala es uno de los miembros fundadores de
la Comisión de Derechos Humanos de Corrientes. De modos tiernos, dotada de una
dulzura tan grande como su obstinación, la sra. de Ayala mereció conocer la
sentencia de la "Causa RI9"...pero no llegó, apenas se había iniciado esta
megacausa cuando fue presurosa a encontrarse con el Cacho, con su esposo, doña
Esther Galarza de Artieda, los Marcón y tantos otros, allí donde se reúne la "compañerada"
cuando deja el mundo terrenal, instalándose inmortales en la conciencia de otros
compañeros y familiares que habrán de recoger su lucha y continuar el perenne
reclamo de justicia y memoria.
Cacho nació en Corrientes el 1° de marzo de l946. Cursó su escuela primaria en
el Colegio Salesiano y la terminó en el Colegio de los Capuchinos en Concordia
(Entre Ríos). Terminó el secundario en el Colegio "Alejandro Carbó" de esa
localidad entrerriana, donde figura con otros 7 desaparecidos en una hermosa
placa que les dedicaron.
Decidió seguir la carrera de Derecho, para lo cual regresó a su tierra natal,
objetivo que siempre había soñado.(1964). Su espíritu inquieto por lo social
encontró estímulo en el Padre Raúl Marturet, a cargo por entonces del Pensionado
Católico para estudiantes universitarios del interior. Poco a poco fue
alternando su vida entre la prosecución de su carrera y la opción por los
oprimidos. Por estos motivos, participó a comienzos de los 70 en una huelga de
hambre en favor de los cinco sacerdotes del Tercer Mundo, comprometidos con su
pueblo que fueron excomulgados por las autoridades de la Iglesia :Padres Raúl l
Marturet, Belisario "Pucho" Tiscornia, Luis Niella, Gabino Casco y Babín.
Participó como estudiante universitario del "Ateneo", tendencia de la Facultad
de Derecho que agrupaba a militantes de la Democracia Cristiana y a algunos
peronistas. Al mismo tiempo militaba en las villas y barrios marginales de Ctes.
Con muchos de ellos compartió el trabajo en hornos de ladrillos, hecho en forma
cooperativa. Pero no sólo el trabajo, compartía su vida como cristiano y creía
que el compromiso tenía esas características, lo que se decía se afirmaba con
hechos.
Simultáneamente se define por el Peronismo Revolucionario, impulsado por la
línea de Jhon William Cooke, traída a Ctes. por su viuda Alicia Eguren. En ese
sentido trabaja activamente, como Juventud Peronista, por el regreso del Gral.
Perón. Así las cosas, su postura se radicaliza en una militancia activa por el
cambio político hacia el Socialismo Nacional. Con la presencia de López Rega e
Isabel en la Argentina , después del efectivo regreso de Perón, el peronismo de
derecha hace estragos sobre el más radicalizado, acribillando a militantes
peronistas de la Juventud. En esos días, a fines de 1974, durante el gobierno de
Julio Romero, es detenido y llevado a la U 7 de Resistencia donde permanece
privado de su libertad hasta abril de 1975. Aclaración: los detenidos estaban a
disposición del Poder Ejecutivo Nacional, sin causa alguna.
Después de ser liberado, se traslada a Posadas (Misiones) donde ejerce su
profesión y continúa con su trabajo político, hasta que, habiendo Isabel Perón y
Ruckauf preparado ya el camino del accionar militar y policial con entera
libertad, es secuestrado el 16 de febrero de 1976 en un procedimiento policial
(por cierto vinculado a órdenes militares) efectuado a la luz del día (alrededor
de las 13) frente al Club San Martín de nuestra ciudad, junto a
Jorge Saravia Acuña,
Orlando Diego Romero y
Julio César (Cacho) Barozzi..
Aquel secuestro se realizó ante la vista de varias personas, que posteriormente
fueron amenazadas de muerte para garantizar la impunidad de sus captores, uno de
los cuales está próximo a enfrentarse al juicio oral, el policía Diego Ulibarrie.
Sin embargo, es necesario investigar además a los recientemente condenados Julio
Barreiro y el ex-Presidente de la Sociedad Rural Juan Carlos De Marchi, en
virtud de lo que expresara el fallecido Carlos Achar, cuyo testimonio fue
incorporado por lectura en la "Causa RI9". Achar señalaba "el Capitán
Demarchi me dijo : hijo de puta ahora te vamos a reventar como le hicimos a los
Cachos”. “¿Sabés de quien hablamos?” me preguntó el Subteniente Barreiro, yo
respondí que no, entonces Barreiro me dijo; “Del Cacho Ayala y el Cacho Barozzi;
al Ayala lo reventamos en la tortura y a Barozzi de un tiro en la cabeza y
después lo tiramos en la laguna, esa que está cerca de la “quinta”, para que las
palometas terminen con ellos”.
Efectivamente nunca más se lo vio con vida ni se supo nada CONCRETO sobre él.
Dejó a su esposa y un hijo de un año, además de padres y hermanos. Todos lo
buscaron siempre. Cacho Ayala sí era un auténtico cristiano, jamás habría estado
en una esquina vivando a torturadores en medio de rezos. Estaba como Jesús, al
lado de los pobres.
Colaboración de Charito Ayala (hna.)
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