EL GENERAL RETIRADO COLOMBO, PROCESADO POR LA REPRESIÓN ILEGAL EN FORMOSA, AYER
EVITÓ HABLAR
Otro represor que se descompensa
La primera audiencia del juicio a distancia de Juan Carlos Colombo terminó
suspendiéndose tras dos cuartos intermedios y la orden de reposo al represor.
Hoy se le realizará un examen médico integral para evitar otra dilación.
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A pesar de sus intentos por eludir la
cámara, el rostro de Juan Carlos Colombo fue retratado ayer. |
Por Diego Martínez
Una silla vacía en una diminuta pantalla de televisión de espaldas al público.
Esa fue la imagen que durante horas tuvo ayer ante sus ojos el centenar de
personas que concurrió al Colegio de Escribanos de Formosa con la intención de
presenciar la audiencia inaugural del primer juicio por crímenes de lesa
humanidad de la provincia. El imputado, general de brigada retirado Juan Carlos
Colombo, ex gobernador de facto entre 1976 y 1980, tuvo un pico de hipertensión
que obligó al Tribunal Oral Federal a disponer dos cuartos intermedios y, en la
segunda oportunidad, el traslado del represor al Hospital Militar, donde
finalmente le ordenaron reposo de 24 horas. Hoy a las once de la mañana el
Cuerpo Médico Forense (CMF) deberá entregar una evaluación clínica detallada
sobre el estado de salud del militar de 84 años. “Esperemos que se despejen
todas las dudas. No deja de resultar llamativo que le retiraran una medicación
para la hipertensión, sobre todo estando a la vista la iniciación del juicio”,
confió a Página/12 una alta fuente del tribunal.
Colombo, que goza de arresto domiciliario, llegó al edificio del Consejo de la
Magistratura porteño poco después de las nueve, acompañado por una mujer que
sería su hija, en una camioneta del Servicio Penitenciario Federal. Ingresó a
paso lento y subió en ascensor hasta el tercer piso, donde funciona el Jurado de
Enjuiciamiento, que facilitó una sala con la tecnología necesaria para juzgarlo
a distancia. Lo recibió Adriana Gómez González, quien ofició de secretaria ad
hoc del TOF formoseño. Pese a reiteradas manifestaciones de buena voluntad de la
secretaria letrada del presidente del Consejo, Luis María Bunge Campos, y del
visto bueno del propio tribunal, Página/12 debió conformarse con ver desfilar
penitenciarios, policías de civil, personal de limpieza y mozos con café sin
poder ingresar a la sala donde estaba el represor.
Cuando aún no había transcurrido media hora de lectura de la acusación, a cargo
del secretario de derechos humanos del tribunal José Cunha Ferré, Colombo
manifestó las primeras molestias. Eduardo Ariel Belforte, presidente del TOF,
decidió entonces un cuarto intermedio. Veinte minutos después llegó una médica
del CMF, rubia, cincuentona. Luego de revisarlo informó al tribunal, frente a la
cámara, que el anciano general sufría “un cuadro hipertensivo” y que le había
suministrado “un ansiolítico”, pero que podía seguir escuchando la lectura del
auto de elevación.
Veinte minutos después del reinicio, Colombo pidió una nueva suspensión. Los
formoseños lo vieron pararse, caminar seguro hasta su bastón, y minutos después
hablar por teléfono con su abogado, de apellido Casco, presente en la sala
formoseña. La médica informó entonces “un pico de hipertensión”, apuntó que
Colombo le manifestó que “por indicación médica” había dejado de tomar
determinada medicación y sugirió trasladarlo a un hospital. Belforte ordenó un
nuevo cuarto intermedio hasta las seis de la tarde, pero el militar nunca
volvió. Alrededor de la cinco le dieron el alta en el Hospital Militar, pero con
la indicación de guardar reposo durante 24 horas.
Cuando se reanudó la audiencia, Belforte explicó a las partes que había ordenado
“una evaluación integral” que se realizará hoy a primera hora. La APDH de
Formosa informó que pondrá un perito de parte para corroborar el examen al
represor. Tanto ese organismo como el fiscal Luis Benítez solicitaron que se
evaluara la posibilidad de trasladar al imputado a la provincia norteña, donde
existen centros de atención de alta complejidad superiores al hospital militar
porteño. El último diagnóstico que recibió el tribunal, en septiembre pasado, es
el que dictaminó que Colombo podía defenderse pero no estaba en condiciones de
viajar.
El abogado querellante Pedro Velásquez Ibarra se permitió dudar sobre los
problemas de salud del ex gobernador de facto, imputado por once secuestros y
tormentos agravados y dos desapariciones forzadas. “Varias personas preferirán
otro final para el general antes de que se conozca la verdad. Paradójicamente
los que queremos que viva mucho tiempo somos las víctimas. Sus amigos y
colaboradores de Formosa están rogando que terminen sus días”, enfatizó.
Fuente: Página 12