PROYECTO DE LEY DEL GOBIERNO PARA QUE EL DEFENSOR DEL PUEBLO SE OCUPE TAMBIÉN DE
LAS FF.AA.
Militares, como todos los ciudadanos

El Ejecutivo mandó al Congreso una iniciativa que prevé que el defensor del
Pueblo de la Nación se ocupe también de las denuncias de los uniformados ante
arbitrariedades o abuso de poder.
El defensor del Pueblo de la Nación podrá garantizar los derechos de militares
ante eventuales arbitrariedades o abusos de sus superiores, si el proyecto de
ley que envió ayer al Congreso la presidenta Cristina Fernández pasa con éxito
el trámite parlamentario. En el marco de las reformas impulsadas por el
Ministerio de Defensa en materia de derechos humanos dentro de las Fuerzas
Armadas, el texto firmado por la titular de la cartera, Nilda Garré, y el jefe
de Gabinete, Aníbal Fernández, propone reformar el artículo 16 de la Ley 24.284,
que deja afuera del ámbito de actividad del ombudsman al Ejército, la Armada y
la Fuerza Aérea.
“La primera posibilidad de evaluar la institucionalización de un mecanismo así
surgió en el ámbito de la reforma del sistema de justicia militar, pero esa
reforma era tan ambiciosa y amplia que separamos esta cuestión para estudiarla
mejor”, relató a Página/12 Ileana Arduino, directora de Derechos Humanos del
Ministerio de Defensa. “Al mismo tiempo, y en base a reclamos que llegaban,
advertimos que la ley del Defensor del Pueblo establecía como excluida de su
competencia el ámbito de las Fuerzas Armadas –continuó—, aunque la Constitución
que establecía la figura del ombudsman no hacía esta exclusión, como tampoco las
leyes comparadas que se evaluaron en su momento.”
Una alta fuente de esa cartera comentó a este diario que éste es un tema que “se
trabajó mucho desde el comienzo de la gestión” de Garré al frente del
ministerio. “Se miró mucho el ejemplo que existe en varios países, como
Alemania, que tiene un responsable parlamentario de las Fuerzas Armadas, como un
ministro, pero elegido por el Parlamento”, ejemplificó. Luego de que se
estudiaran varios sistemas, se decidió que “es más sencillo darle autoridad a un
organismo ya instituido que instituir uno nuevo” y que la figura del defensor
del Pueblo se adaptaba perfectamente a esta necesidad.
“No encontrábamos mucho sentido en que los militares no pudieran hacer uso de
ese mecanismo de salvaguarda de derechos”, continúa con su relato Arduino, quien
aclara que “ésta no es una ley que modifique instituciones de las Fuerzas
Armadas, sino que tiene que ver con la posibilidad de establecer un mecanismo de
vigilancia de derechos” para profundizar “la vigencia de los derechos humanos en
las fuerzas de seguridad, tanto en su relación con el resto de la sociedad como,
fundamentalmente, hacia adentro”. El objetivo final, confían, es fortalecer la
justicia en el mando, reduciendo abusos y limitando la discrecionalidad, aunque
siempre en el marco del respeto de las vías jerárquicas de la administración
castrense.
“El proyecto que manda el ministerio sólo deroga el asunto de la competencia de
la Defensoría, no modifica las instituciones militares”, aclaró la secretaria
Arduino. Entre los considerandos del texto se remarca que deben “adoptarse
medidas para garantizar a sus integrantes el ejercicio de los derechos y
garantías contenidos en la Constitución Nacional” y los tratados
internacionales. “Forma parte de la política gubernamental de defender la
vigencia de derechos humanos dentro de las Fuerzas Armadas”, confió un
funcionario con llegada directa al despacho de la ministra Garré.
Este proceso comenzó a principios de 2006, con el cambio del sistema de Justicia
militar, que les dio competencia a los fueros federales en asuntos internos de
las Fuerzas Armadas. El siguiente paso fue la derogación de la política de
género, que eliminó una de las principales fuentes de desigualdades en ese
ámbito. También se eliminaron de los reglamentos las acciones arbitrarias para
la instrucción militar, y ahora se busca ampliar a los militares una garantía
democrática de todos los ciudadanos.
Arduino explica que “es un tema que se discutió bastante” y que “pone el acento
en la formación ciudadana de los militares, en no excluirlos del sistema de
derechos y obligaciones ciudadanas”. Eso también fue tomado del modelo alemán,
que comenzó a aplicarse hace cincuenta años, tras la Segunda Guerra Mundial,
para acabar con la mentalidad autoritaria-nazi de las Fuerzas Armadas. El
proceso de desarrollo del proyecto incluyó un asiduo intercambio con los
responsables del área de Derechos Humanos de la cartera de Defensa teutona.
Incluso el ombudsman militar alemán vino a Buenos Aires para exponer el sistema
ante mandos locales. Consultado por este diario acerca de la repercusión de este
proyecto dentro de las tres fuerzas, una alta fuente del área contó que “a
algunos les parecía mejor, a otros no tanto, pero entendemos que va a ser
asumido con mucho entusiasmo porque moderniza las Fuerzas Armadas y las pone al
nivel de las de OTAN”.
Informe: Nicolás Lantos.
Fuente: Página 12
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