Décima jornada del debate en Causa RI9
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El cuasi-Comando Barreiro |
Testimonia primero Gladis Valentín, una mujer de 75 años que refirió que estuvo
detenida en Gendarmería Nacional por el espacio de 14 meses, en condiciones de
detención correctas, con libertad absoluta para recibir visitas, la de sus hijos
inclusive, a quienes veía "todos los días a la hora que quisiese".
El trato era bueno, como si estuviese en mi propia casa, el Comandante Arrúa me
daba libros de religión y otras cosas. Recibía ayuda espiritual de el sacerdote
que ofició su casamiento y de un grupo de ciudadanos sensibles con estos temas
entre los que se encontraba el ex-médico forense de la Policía Otto Witchman.
Contradiciendo a anteriores testigos, que refirieron como ella que no se
torturaba en Gendarmería, pero también observaron que el trato de Reynoso en
particular era despectivo con los prisioneros, y que siempre estaba de civil,
Gladis lo define como alguien que siempre se preocupaba por todos y les
preguntaba como están, además ella lo veía siempre o casi siempre con uniforme.
Reconoció no obstante, que en el ex-regimiento 9 se maltrataba a la gente porque
así le refirieron otros detenidos, siendo trasladada además un día para
identificar a dos detenidos del RI9 donde los vio con vendas en la misma cuadra
que éstos estuvieron. Testigo de la Gendarmería como era, no se preocupó en
despegar a los de Ejército.
Buompadre, el abogado de De Marchi y Barreiro le pasó factura haciendo ver la
parcialidad de su testimonio, preguntándole con quién vivían sus hijos, a lo que
ella responde solos con mi madre y su pareja (un peluquero del Ejército), tras
lo cual, con un sentido común pocas veces visto en la defensa le espetó:
-entonces, ya que usted estaba detenida "por su seguridad" ¿pidió alguna vez que
la Gendarmería custodie a sus hijos? No, balbuceó la testigo, ¿alguna vez le
manifestó a la Gendarmería que usted se sentía insegura? ¿pidió custodia para
usted o su familia? ¿sabe de qué la protegía la Gendarmería, de quién concretamente? A todo
respondió que no. El silencio se apoderó de la sala unos segundos, Buompadre
había devuelto gentilezas desacreditando a la testigo estrella de la
Gendarmería.
Los fiscales y querellantes preguntaron a su vez si había tenido en claro de qué
la acusaban, si había sido juzgada con derecho a defensa, lo que sin dudar
afirmó que no, que solo le habían referido que ella estaba allí por su
seguridad, y que un Consejo de Guerra, cuyos miembros jamás conoció, eran los
que decidían su suerte.
El Dr. Mario
Bosch, el abogado que representa a la Secretaría de DDHH de la Nación, junto a
Daniel Dominguez Henaín, preguntó
que si estaba tan bien allí porqué no la liberaban directamente, ella dijo que
quería ser liberada, pero yo solo tenía que esperar...
El comando que no fue
Le toca el turno a uno de los Coroneles que tuvo la jornada, Daniel Enrique
González Deibe, 55 años, universitario. Muy memorioso en cuanto a fechas y
destinos de su carrera militar.
Refiere de entrada nomás, ante las preguntas de rigor, que el sólo quiere que se
haga "verdadera" justicia, sin que se le pida explicación alguna de que quiso
decir con esa expresión. Tal vez no correspondía pedirle que se explaye.
De todos modos habló. Confesó que quiso ser comando en el "76 y que había
un cupo
al que no ingresó por ser el mas "moderno" (sic). Los dos que sí fueron según
sus dichos son Jándula y Barreiro. Jándula terminó y...bueno...dijo, omitiendo
referirse a la situación de Barreiro.
Luego dijo que no vio a De Marchi en el RI9 después de su retiro en el primer
cuatrimestre del "76 , en obvia confusión ya que el propio De Marchi dijo que
estuvo hasta agosto del mismo año y muchos testigos de la propia defensa lo
ubican varios meses después asistiendo al lugar, ya de civil y trabajando en
Inteligencia. Dijo además que estuvo en la Campaña de Acción Civil denominada
"Toba", que si mal no recuerda (ahí la memoria flaquea) se desarrolló en Bella Vista entre los meses de
septiembre y octubre del 76. Si a esto le agregamos que en los diarios locales
del mes de noviembre del "76, consta que estas acciones civiles continuaban,
estuvo tres meses claves para la defensa de De Marchi fuera del RI9, quienes
señalan que éste iba al regimiento sólo hasta agosto del mismo año.
Por lo tanto, si bien dijo que no volvió a ver a De Marchi en los últimos meses
de 1976, también refiere que él mismo no estuvo en esa fecha en Corrientes, con
lo que le hubiera sido imposible verlo aún cuando éste hubiera asistido todos los días. Un
familiar de las víctimas decía ironizando: "muchos no vimos jugar a Maradona en directo en
el Nápoli, sencillamente porque no estuvimos en Italia jamás en nuestra vida, es
mas o menos así".
Mas adelante señala que De Marchi era un oficial S2, es decir un oficial de
Inteligencia, pero "olvida" si esto fue antes o después de estar en la Compañía
de Servicios donde fue Jefe hasta el primer cuatrimestre del "76. Detalle que no
es menor, porque si fue después tendría contradicciones con su testimonio inicial
donde refiere que el ex- Capitán "se retiró al dejar de ser Jefe de dicho
Comando Servicios".
También reconoce no obstante, que en el RI9 hubo detenidos y que era un lugar
restringido ese lugar, convirtiéndose en el primer Oficial en hacerlo, los
restantes fueron Suboficiales.
La memoria selectiva
Declara luego Eduardo Muzio, 64 años. También como el
anterior estuvo en el RI9 y los conoce a varios de los imputados. Fue instructor
de Comandos, y entre sus alumnos del "76 recuerda a Barreiro.
Dotado de una extraordinaria memoria cuando le preguntan acerca de su carrera
militar y de la fecha en que Barreiro fue apartado del curso de Comandos "por
dormirse", no recuerda sin embargo a ningún otro alumno en los 8 años en que
dictó este curso. Al menos a ninguno de los que hicieron el curso en los años
1975 a 1977, solo a Barreiro, quien ni siquiera terminó el mismo.
El turno del "carapintada"
El cierre de la jornada estuvo a cargo del Coronel José
Martiniano Duarte, a quien el CELS sindica como parte del movimiento
"Carapintada" que se alzó en armas contra el Gobierno de Alfonsín en el año
1987, precisamente para lograr la impunidad de los militares por los crímenes de
lesa humanidad, suceso histórico que derivó en el "Felices Pascuas" y la sanción
de las leyes de impunidad (Obediencia Debida y Punto Final).
Dotado de una extraordinaria memoria, superando al mismísimo González Deibe, no
sólo recuerda cada paso de su carrera militar, sino a todos los que hicieron el
curso de Comandos en el año 1976, donde por supuesto lo incluye a Barreiro y
Jándula, pero también, insólitamente, a González Deibe quien fuera Comando
frustrado hasta el año 1980, debido a que solo había lugar para dos y el no pudo
ir por exceso de "modernidad".
En algún punto de su alocución señaló que al curso de Comandos iban los
"rebeldes", es decir, lo que no comulgaban con el Golpe de Estado. Lo dijo al
menos tres veces, orgulloso de su rebeldía. Negó sin embargo conocer algo sobre
la represión ilegal que se desató tras el golpe que repudiaba.
El Dr. Vigay le pregunta si alguna vez participó de un alzamiento militar,
pregunta que no fue permitida con vehemencia por el presidente del tribunal.
Replantea la pregunta y le pide al memorioso Duarte que conteste si recuerda
haber sido sancionado en algún momento de su carrera después de 1983, lo que
responde que sí, pero no recuerda las causas, pese a que no mereció muchas
sanciones. La memoria en este punto le falló. No tuvo problemas no obstante,
para recordar que fue condecorado por su actuación en Malvinas por sus
superiores ante quienes vivía rebelándose. El rebelde en este punto, había
dejado de serlo.