Hace 25 años renacía la democracia en la Argentina
Hace exactamente 25 años una multitud se volcaba a las
calles para celebrar el retorno de la democracia de la mano de Raúl Alfonsín,
el presidente que abría una nueva etapa de la historia con un discurso desde
los balcones del Cabildo, frente a la Plaza de Mayo.
Luego del amplio triunfo electoral del 30 de octubre, en el que cosechó el
respaldo de casi el 52 por ciento de los argentinos, Alfonsín representaba
el fin de casi siete largos años de lo que fue la más atroz, sangrienta y
nefasta dictadura, signada por el terrorismo de Estado y el aniquilamiento
de las bases productivas.
La desaparición forzada de personas, el terror, las torturas y los
asesinatos habían calado hondo en la sociedad y dejado huellas que
acrecentaron la presión internacional sobre el régimen, que buscó
legitimarse primero con el Mundial de Futbol ’78 y, luego, con la suicida
aventura de la guerra de Malvinas.
Jaqueada por las denuncias realizadas por dirigentes políticos y de
organizaciones de derechos humanos en el exterior, por el descalabro
financiero y, finalmente, por la derrota de Malvinas, la Junta Militar se
vio forzada a encarar una salida electoral que le abriera paso al regreso de
la democracia.
Si bien los militares aspiraron a alcanzar un acuerdo con los partidos
políticos para que, por sobre todas las cosas, se les garantizara que no se
investigarían sus responsabilidades en la desaparición de personas, su
enriquecimiento ilícito y sus actos de corrupción, sus pretensiones fueron
condenadas al fracaso.
El creciente estado de movilización social conjugado con un desgaste cada
vez mayor de la Junta Militar -enfrascada a su vez en sus propios conflictos
internos- convencieron a los jerarcas del régimen de que no lograrían una
salida negociada y recurrieron entonces a un último manotazo con la
denominada "autoamnistía".
Paralelamente, la marcha que, en el marco de la represión, todos los jueves
realizaban las Madres de Plaza de Mayo en torno a la pirámide fue poco a
poco engrosando su asistencia hasta convertirse en "Marchas por la Vida",
que lograban un aglutinamiento por encima de las banderas partidarias.
Para esa época, ya había despuntado en la UCR el liderazgo de Raúl Alfonsín,
quien asumió la defensa de detenidos políticos y se mantuvo al margen de la
euforia inicial generada por la guerra de Malvinas hasta incluso denostar el
instrumento del conflicto bélico para recuperar la soberanía sobre las
islas.
Cuando ya se encaminaba el proceso electoral que desembocaría en la
histórica jornada del 30 de octubre, el candidato radical supo interpretar
el estado de ánimo colectivo y, con el Preámbulo de la Constitución como
bandera, logró encolumnar a distintos sectores la sociedad y derrotar al
peronismo por primera vez en las urnas.
Así, con su llegada el poder, terminaría una etapa de la historia argentina
signada por más de cinco décadas de permanente oscilación entre gobiernos
democráticos y regímenes dictatoriales, iniciada en 1930 con el golpe de
Estado que derrocó a Hipólito Yrigoyen, tan sólo catorce años después de
inaugurada la vida democrática en el país.
"Quienes piensan que el fin justifica a los medios suponen que un futuro
maravilloso borrará las culpas provenientes de las claudicaciones éticas y
de los crímenes", planteaba Alfonsín en su primer discurso como presidente,
ante la Asamblea Legislativa.
En este sentido, señalaba que "la justificación de los medios en función de
los fines implica admitir la propia corrupción pero, sobre todo, implica
admitir que se puede dañar a otros seres humanos, que se puede someter al
hambre a otros seres humanos, que se puede exterminar a otros seres humanos
con la ilusión de que ese precio terrible permitirá algún día vivir mejor a
otras generaciones".
La derogación de la autoamnistía impuesta por los militares, la conformación
de la CONADEP, encabezada por el escritor Ernesto Sábato, la posterior
elaboración del "Nunca Más" y el juicio a las Juntas Militares fueron pasos
fundamentales dados por el gobierno en su compromiso con la defensa de los
derechos humanos.
Sin embargo, poco después, jaqueado por el malestar castrense a raíz del
avance de los juicios, el gobierno radical impulsó la Ley de Punto Final que
derivó luego en el alzamiento carapintada de Semana Santa y, finalmente, en
la Ley de Obediencia Debida, que marcó el inicio de un camino sin retorno
hacia la impunidad, profundizado luego por los indultos dictados por Carlos
Menem.
Este camino recién comenzaría a ser desandado más de una década después,
cuando durante la presidencia de Néstor Kirchner el Congreso Nacional derogó
las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que también luego fueron
declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema de Justicia, después de
su proceso de renovación.
A eso se sumó, el año pasado, un primer fallo del máximo Tribunal que anuló
uno de los indultos dictados por Menem, lo que terminó de suprimir los
obstáculos que impedían a la Justicia avanzar en las causas por crímenes de
lesa humanidad cometidos en la última dictadura.
De todos modos, el retroceso en materia de derechos humanos no fue el único
condicionante del debilitamiento del gobierno de Alfonsín. De hecho, la
imposibilidad de encauzar la economía y la relación de fuerzas desfavorable
que la UCR tenía en el Senado y en las provincias colocaron recrudecieron a
partir de 1987 la fragilidad del gobierno y forzaron a una entrega
anticipada del poder, en 1989.
Con sus más y sus menos, el gobierno de Alfonsín había logrado, sin embargo,
comenzar a reconstruir la diezmada institucionalidad en el país y había
avanzado en una modernización cultural que comprendió, entre otras medidas,
la ley que autorizaba el divorcio vincular y la patria potestad compartida.
Fuente: Télam
25 AÑOS DE DEMOCRACIA Y DESPUÉS?
REFLEXIONES Y PROPUESTAS
Al cumplirse 25 años de la
recuperación de la Democracia queremos compartir con la opinión pública algunas
reflexiones y propuestas a propósito de este significativo aniversario.
En esta mirada histórica veremos como se resistió a la dictadura militar de
1976, se logró recuperar la democracia y los desafíos que se plantean hoy para
el pueblo argentino.
La historia no es lineal, hubo avances, retrocesos, traiciones al mandato
popular pero el pueblo y sus organizaciones resistieron y expresaron en todo
momento su firme voluntad de mantener la vigencia de las instituciones,
mejorarlas, avanzar en la defensa de los Derechos Humanos, recuperar conquistas
sociales, dar la batalla contra el neoliberalismo y preservar la esencia del
sistema democrático, la solidaridad, la justicia, la libertad. Esta lucha
continúa hasta hoy en todos los rincones del país.
Iniciando este recorrido histórico diremos que la elección de un gobierno
democrático el 30 de octubre de 1983 fue una expresión masiva del pueblo luego
de la Dictadura más brutal, sistematizada y generalizada de la historia
Argentina del Siglo XX. La retirada del gobierno militar y el llamado a
elecciones fue el resultado de la resistencia de los sectores populares. Ya en
el año 1977 las Madres de Plaza de Mayo iniciaban una gesta heroica y pacífica
que continúa hasta hoy en busca del paradero de sus hijos y los sectores
sindicales independientes realizaban una huelga general en 1979. La derrota de
Malvinas donde nuestros jóvenes fueron puestos con total irresponsabilidad y con
armas precarias bajo el fuego de una potencia colonizadora aceleró la caída del
régimen. Los reclamos obreros se hicieron sentir ante la política de
desmantelamiento industrial el 30 de marzo de 1982 en Plaza de Mayo y la masiva
movilización multisectorial de diciembre de 1982 pidiendo elecciones con el
resultado de un trabajador muerto a causa de la represión.
Una vez asumido el Presidente Raúl Alfonsín y por la presión de las Madres de
Plaza de Mayo y demás organizaciones de DDHH se crea la CONADEP (Comisión
Nacional por la Desaparición de Personas) para investigar los atroces crímenes
de la dictadura y se realiza el juicio a las Juntas. Las Abuelas de Plaza de
Mayo comienzan a recuperar por vía judicial a los nietos apropiados por los
represores.
Pero la democracia era aún débil y tuvimos que soportar en 1987 los alzamientos
carapintadas y como consecuencia las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
En lo económico la deuda externa estatizada por el gobierno militar condiciona
las decisiones políticas y la derecha económica pone en jaque al gobierno
democrático con el golpe económico de la hiperinflación provocando el llamado a
elecciones anticipadas el 25 de mayo de 1989. Asomaba la indigencia y la
exclusión social.
Con la llegada de Carlos Menem al gobierno se impone a fondo en el país el
modelo neoliberal: se privatiza el sistema jubilatorio, teléfonos, petróleo,
gas, energía eléctrica, provisión de agua, aerolíneas… Se flexibiliza la
legislación laboral y las empresas privatizadas obtienen ganancias nunca
imaginadas. La convertibilidad destruye el aparato productivo y las economías
regionales se paralizan. El país se fragmenta políticamente en 24 jurisdicciones
y las provincias dependen exclusivamente de la coparticipación federal para
afrontar los gastos de salud, educación y justicia transferidas a las
provincias. Prolifera el empleo en negro, la indigencia y la desocupación llegan
a límites genocidas mientras se otorga la limosna de los planes sociales, que
potencia a extremos nunca vistos el clientelismo político. Las organizaciones
sociales y de DDHH se movilizan, surge la CTA y el pueblo resiste a través de la
marcha federal, los levantamientos piqueteros de Cutral Có y Salta, la lucha
docente de la Carpa Blanca… La propuesta del modelo neoliberal se agota al cabo
de diez años dejando millones de desaparecidos sociales, hambre, desnutrición,
mortalidad infantil y un Estado desmantelado.
En 1999 el Gobierno de la Alianza no se propone romper con el modelo neoliberal,
por el contrario profundiza medidas antipopulares, como recorte de sueldos, Ley
Banelco de flexibilización laboral, megacanje, corralito. Ante la protesta
popular el Gobierno de De la Rúa impone el Estado de Sitio el 19 de diciembre
del 2001 lo que provoca una insurrección popular. La represión se cobra más de
treinta muertos en todo el país y el presidente renuncia. Se consolida el camino
democrático por el rechazo al Estado de Sitio y la vigencia de la Constitución
al respetarse la Ley de Acefalía.
Asume como presidente transitorio, electo por el Senado, Eduardo Duhalde. Luego
de la muerte de los dirigentes barriales Kosteky y Santillán por la represión de
una marcha piquetera llama a elecciones.
El 25 de mayo de 2003 en medio del escepticismo del electorado con 22% de los
votos asume la presidencia del país Néstor Kischner. Durante su mandato se
profundizan las políticas de Derechos Humanos, se modifica la Corte Suprema de
Justicia desterrando la mayoría automática menemista. Se impulsan los juicios a
los represores de la dictadura gracias a la derogación de las leyes de
Obediencia Debida y Punto Final y el país experimenta una etapa de crecimiento
económico y mejoras salariales y sociales. Las organizaciones sociales exigen la
distribución de la riqueza y la solución de la deuda social: desocupación,
pobreza, empleo en negro, mortalidad infantil, etc.
Reafirmando la continuidad de gobiernos electos por el sistema democrático el 10
de diciembre de 2007 asume la presidenta Cristina Fernández de Kichner quien
debe afrontar durante cuatro meses el paro agropecuario en contra de la política
de retenciones móviles que provoca cortes de rutas, desabastecimiento, aumento
de precios. Una vez más funcionan los mecanismos institucionales ya que el
conflicto se resuelve en el Parlamento.
Así llegamos a diciembre del 2008 finalizando un año en el que el gobierno
recupera para el Estado el sistema jubilatorio y Aerolíneas Argentinas. Pero
sigue pendiente la deuda social de erradicación de la pobreza y la indigencia
donde las víctimas más frágiles son los niños y adolescentes acosados por el
hambre, la drogadicción y la penalización judicial. Los Sectores conservadores
pretenden presentarlos como "chivos expiatorios" de la inseguridad y la
violencia social promoviendo la baja en la edad de imputabilidad judicial en
lugar de mejorar las condiciones de vida de las familias.
Toda esta problemática es tratada con preocupación por las organizaciones
sociales, gremiales y de DD.HH, una de las cuales en un reciente documento
desnuda las cifras estadística donde el ranking se eleva en Corrientes con más
de 200 mil niños pobres e indigentes lo cual significa que el 49% de los chicos
es pobre y el 29% pasa hambre y señala que en el país mueren por día 25 recién
nacidos, 14 de los cuales son por causas evitables. Este es el drama a resolver,
la vergüenza nacional, los números contundentes del drama social de un sistema
que ha abandonado y ahora criminaliza a las víctimas de la cría humana
utilizando una propaganda mediática y banal que desinforma y tergiversa la
realidad.
Necesitamos tolerancia, grandeza de espíritu, compromiso y respeto para discutir
y resolver las graves cuestiones pendientes. De nosotros depende lograr el salto
cualitativo de construir una sociedad más humana, una verdadera Democracia,
donde, como dice Eduardo Galeano, "la libertad marche junto con la justicia".
COMISION DIRECTIVA DE ME.DE.H.S.- Goya, Ctes, 10 de diciembre de 2008