DESMIENTEN QUE EL CASO LARRABURE HAYA SIDO CONSIDERADO DELITO DE LESA HUMANIDAD
Un deseo con formato de noticia

La Procuración General de la Nación aclaró que un fallo judicial sobre el caso
del coronel secuestrado por el ERP incluyó sólo cuestiones procesales y no se
expidió sobre la cuestión de fondo. El tema se publicó ayer en La Nación.
Por Diego Martínez
El avance de los procesos por crímenes de lesa humanidad no sólo deriva en
condenas y suicidios. La esperanza de grupos marginales con voceros de peso de
instalar en el ideario colectivo que las organizaciones armadas de los ’70
cometieron “delitos de lesa humanidad”, por ende imprescriptibles, derivó ayer
en una extensa nota aclaratoria de la Procuración General de la Nación, referida
una vez más a la causa por el secuestro y la muerte del coronel Argentino del
Valle Larrabure en 1974.
Ante un inexistente “fallo” de la Cámara Federal de Rosario confirmando que se
trató de un “delito de lesa humanidad”, el organismo que encabeza el procurador
Esteban Righi aclaró que se trató de una resolución sobre temas estrictamente
procesales, cuestionó la “banalización” y “manipulación” de figuras del derecho
penal internacional por parte de sectores de la prensa que no identificó y
destacó que “la reiterada desinformación que se viene observando” alrededor del
caso Larrabure “parece responder a motivaciones ajenas al proceso penal”.
El 31 de octubre de 2006, días después de las dos primeras condenas por crímenes
de lesa humanidad a Miguel Etchecolatz y Julio Simón, el abogado Javier Vigo
Leguizamón se presentó ante la Justicia en representación de Arturo Larrabure,
hijo del militar, y solicitó la reapertura de la investigación, archivada por la
Justicia federal de Rosario en 1977. Luego hubo una sucesión de irregularidades.
Aunque no había elementos nuevos para analizar la reapertura de la causa, el
juez federal Germán Sutter Schneider corrió vista al fiscal Francisco Sosa para
que instruyera la causa. El fiscal, pese a que no había imputados que lo
obligaran a tomar posición, dictaminó que por el tiempo transcurrido los
eventuales delitos estaban prescriptos. No convenció a Sutter Schneider, luego
recusado por ser hijo de un ex ministro de Educación y Gobierno de Santa Fe
durante la dictadura, quien reclamó la opinión del fiscal general Claudio
Palacín.
Palacín y luego la fiscal federal Adriana Saccone le indicaron al juez que la
consulta era irregular porque antes debía pronunciarse sobre el dictamen de
Sosa. Pero ante la insistencia de Sutter Schneider, que luego cuestionaría tanto
el juez Marcelo Bailaque como la Procuración, el 30 de octubre de 2007 el fiscal
Palacín, que tampoco tenía razones legales para un pronunciamiento de fondo,
dictaminó que los delitos de los que había sido víctima Larrabure fueron
cometidos en un contexto de “conflicto armado interno” y eran crímenes de lesa
humanidad.
La operación reavivó las esperanzas de Cecilia Pando & Cía. de reabrir un debate
saldado y derivó en una exhaustiva directiva de Righi, elaborada por la Unidad
Fiscal de Coordinación y Seguimiento de causas por violaciones a los derechos
humanos durante el terrorismo de Estado de la Procuración. El fiscal federal
Jorge Auat y el coordinador de la Unidad, Pablo Parenti, demostraron en su
informe la imposibilidad de incluir los delitos que afectaron a Larrabure dentro
de las categorías de lesa humanidad o crímenes de guerra y llamaron la atención
sobre las irregularidades procesales del mecanismo de consulta articulado por
Sutter Schneider y aceptado por Palacín.
En agosto pasado, una resolución del juez Bailaque sobre varios pedidos de
nulidad fue tergiversada por algunos sectores de la prensa, que informaron sobre
la “confirmación” del dictamen de Palacín respecto de la cuestión de fondo. La
operación generó la primera aclaratoria de la Unidad Fiscal. Ocho meses después,
la jugada se repite. La Nación, que el año pasado respaldó la noticia que no
existió con un editorial, publicó anteayer que la Cámara de Rosario consideró el
caso Larrabure como un delito de lesa humanidad. La Procuración aclaró ayer que
la Cámara rosarina sólo trató “cuestiones de carácter netamente procesal”.
Ante la llamativa recurrencia del error, el comunicado explica que “recién
después de la apertura o reapertura de una investigación” y sólo “si existe
algún imputado” puede discutirse si el delito constituye o no un crimen de lesa
humanidad. “Forzar una discusión” sobre el punto mientras se analiza la
reapertura “no se justifica jurídicamente y parece responder a motivaciones
ajenas al proceso penal”, destaca. Ante “ciertas noticias de prensa” que no
especifica, la Procuración destaca que lleva años “estudiando el desarrollo del
derecho penal internacional” y “cuenta con recursos humanos de primera línea”,
justamente para evitar “caer en una banalización de las categorías jurídicas”.
Fuente: Página 12
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