¿Adónde apunta el Rabino?

(Por León Lifschitz*)
El rabino Bergman en la concentración contra la inseguridad, con su hablar fluido, en todo momento planteó la el problema de la inseguridad como una cuestión judicial y policial. Reclama la participación de toda la ciudadanía pero no explica claramente las formas y objetivos.
Su intervención apunta casi exclusivamente a la responsabilidad gubernamental y a la necesidad de combatir la delincuencia, pero para eficacia de la lucha contra la delincuencia es necesario conocer y combatir las causas, el porqué del crecimiento de la inseguridad.
No hubo en su intervención mención a las causas del crecimiento de la inseguridad. Se elude mencionar la cuestión social y económica, y cómo ellas inciden en le problema y son sus causantes.
No se menciona la carencia de perspectivas de futuro, de progreso, de desarrollo económico y cultural que afronta gran parte de la juventud, el origen de ello y la forma de combatirlo.
No se menciona, se ignora totalmente el nefasto accionar de la dictadura militar con la política de Martínez de Hoz, l marginación y el empobrecimiento de grandes sectores con la política de desmantelamiento y entrega de los bienes estatales por el corrupto gobierno de Menem y su su ministro Cavallo.
No se menciona la corrupción de las fuerzas policiales y de seguridad. Corrupción de la que fuera ejemplo la policía bonaerense, la misma fuerza que fuera elogiada por Duhalde como “la mejor del mundo”, pese a su medular podredumbre, que tantas trabas pone a los esfuerzos de los últimos tiempos por depurarla.
Todos los días tenemos noticias de la participación de efectivos policiales y de seguridad en asaltos, secuestros y asesinatos. No se puede ignorar la cantidad de delitos consumados gracias a las zonas liberadas por y para los mismos.
Conste que todo esto no niega la existencia de miembros de las fuerzas de seguridad que juegan sus vidas al servicio de la sociedad, que los hay en cantidad.
Hay fallas en el reaccionar judicial, con muchos jueces heredados de la dictadura, que traban el accionar respetuoso de los derechos humanos y al mismo tiempo eficaz en la represión del delito.
No se trata de operar una mano más dura, sino una mano firme, y sobre todo, de medidas económicas y sociales que combatan la desocupación y la pobreza, la marginación y la droga, la falta de futuro que conduce a nuestros jóvenes al delito.
Se podría argumentar mucho más, pero lo importante es poner de manifiesto la importancia de la cuestión social y económica, y sus consecuencias en la cuestión judicial y policial.
No se trata de hacer el juego a los golpistas agazapados y en acción encubierta, que llegan hasta a plantear elecciones presidenciales anticipadas, se tata de combatir las causas sociales y económicas del accionar delictuoso y mejorar el accionar judicial y policial, dotándolo de los medios necesarios.

*Vice-Presidente de la Comisión de DDHH de Corrientes

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