Clases de Derechos Humanos en su contexto

Para saber de qué hablamos cuando hablamos de nuestros derechos

Los docentes Olimpia Soto, de Ciencias Naturales, Mercedes Viana, de Lengua y Jorge Rolón de Matemáticas, iniciaron un proyecto para hablar de Derechos Humanos apenas comenzó el ciclo lectivo. Pero no se valieron solo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, ni se interesaron solamente por el holocausto o cuestiones "mas fáciles" de abordar en virtud del tiempo transcurrido y la distancia de los hechos, sino por el contrario, valiente e inteligentemente decidieron contextualizarlo con hechos de los que cuesta hablar aún hoy, debido a que el dolor de las heridas es reciente y permanecen abiertas.
Vieron el horror del genocidio valiéndose de la película "La noche de los lápices", los estaqueamientos en Malvinas, a través de "Iluminados por el fuego" y todo ello con el acompañamiento de su Directora, quien muestra orgullosa la sala de computadoras y cuenta los logros obtenidos a través de planes nacionales y de la Cooperadora, con genuino orgullo.
Para cerrar el ciclo han invitado a el abogado querellante de la "Causa RI9", el Dr. Vigay, quien asistió en compañía del sobrino del desaparecido Rómulo Artieda, Diego Cazorla y el ex-detenido José "Chengo" Almirón, actualmente exiliado en Alemania y testigo de la Causa por violaciones a los derechos humanos de nuestra ciudad.
Los alumnos del 6º año hicieron preguntas, de las mas variadas tras la alocución libre de los invitados. No se privaron de nada y no parecían muy dispuestos a concluir la charla pese a haber "perdido" dos preciados recreos. Inquisidores, curiosos, realmente interesados en el tema y sobreponiéndose sin problemas al pudor de hablar en público, los chicos inquirieron acerca de cuestiones técnicas de lo que es un juicio hasta las que son más difíciles de abordar, como el maltrato y las torturas.
En suma, una feliz iniciativa de docentes con mayúsculas y directivos que no le esquivan a las responsabilidades de formar a los educandos en un sentido amplio, promoviendo el respeto y la inclusión. Un ejemplo.

Artículo de "Época" del domingo 27 de abril, que describe la situación de Yolanda, una alumna con excelente promedio y sin apoyo del Estado para acceder a su derecho a estudiar.

UN EJEMPLO DE VIDA 27/04/2008
Yolanda y su lucha por querer estudiar
Pese a un impedimento físico, una niña de 11 años, con la ayuda de su madre y el apoyo de toda la escuela, insiste en asistir a un establecimiento público. En el lugar el ascensor no funciona y no existen rampas para sillas de ruedas.
Yolanda Inés Bernechea tiene 11 años, vive en el barrio San Antonio Este, calle Los Charruas 3509, y cursa sus estudios en la escuela Nº956, Nuestra Señora de la Medalla Milagrosa.
Desde que nació, la niña sufre una deformidad que le impide desenvolverse normalmente, su problema se denomina “pie bot o pie zambo o pie equino varo congénito” (es una anormalidad de los ejes del pie, por la cual el mismo no se sostiene en los tres puntos de apoyo normales. Es un desplazamiento medial y plantar, que ocurre en el útero, de las articulaciones talocalcaneonavicular y calcaneocuboidea). Con el tiempo este impedimento se sumó a otros como una luxación en la cadera y una infección urinaria constante.
Todos estos antecedentes en su vida no hicieron que Yolanda deje de estudiar y hoy, en sexto año, es uno de los primeros promedios del establecimiento (sus calificaciones son superiores a ocho).
Ramona Beatriz Bernechea, su mamá, la acompaña todos los días a la escuela y la espera hasta que toque el timbre de salida. De los primeros tiempos en que ella no tenía silla de ruedas recordó: “Yo a veces la tenía que traer a cuestas a la escuela por las calles arenosas porque no me alcanzaba para pagar un remis”, dijo a “época”. Es que su madre es empleada doméstica hace 12 años y realiza las tareas hogareñas de un domicilio cercano al suyo. Hace un año y cuatro meses que está tramitando una pensión por invalidez y desde el organismo encargado de otorgarle este beneficio señalaron que “está en evaluación el trámite”.
La madre de Yolanda cobra un plan familia que apenas le alcanza para pagar el remís y algunos pañales que la nena debe ocupar cuando los que le otorgan en la obra social son escasos. Solicitó al PAMI el reintegro de lo que paga por el remís (costo que asciende todos los meses a 100 pesos) pero desde el organismo le dijeron que la niña debería ir a una escuela para discapacitados.
Tamaño error ya que el problema de Yolanda reside en que ella no tiene discapacidad mental que le impida asistir a una escuela (de chicos “normales”, por decirlo de alguna manera), ella sólo tiene una dificultad para desenvolverse normalmente.
Consciente de su situación (no tiene un trabajo estable y por ende no cuenta con una obra social que cubra los servicios que necesita su hija) y sin tener respuestas por parte de los organismos pertinentes, Ramonita dijo: “Mi papá la tiene a cargo porque yo no tengo obra social y soy madre soltera, su obra social es el PAMI”.

Un pedido especial
“Los sextos años tenemos un problema”, dijeron al unísono cerca de 90 chicos ubicados en el salón para dar una clase de Derechos Humanos, proyecto iniciado por los docentes Olimpia Soto, de Ciencias Naturales; Mercedes Viana, de Lengua y Jorge Rolón, de Matemáticas.
El año que viene Yolanda tendría que continuar en la EGB 3 del establecimiento “Colegio Polimodal Fray José de la Quintana”, que está en el primer piso del edificio.
El problema reside en que el establecimiento educativo cuenta con un ascensor pero no funciona. “Lo ideal y lo que todos queremos es que pueda continuar con sus estudios”, dijeron a este medio más de 90 compañeritos de la escuela. “También queremos que se construya una rampa para que el ingreso de su silla sea más fácil, ya que su madre la acarrea todos los días porque el establecimiento no cuenta con una rampa”, señalaron.
“Necesita un medio de transporte porque vive lejos de la escuela. Las calles son arenosas y su madre no la puede traer en su silla de ruedas. Pedimos a las autoridades que se hagan eco de la situación que estamos pasando para que el derecho de Yolanda no se viole”, comentaron, entre el bullicio propio de los chicos, los compañeros que demuestran día a día el apoyo hacia esta niña por demás coqueta y muy afectuosa.
Lo más lamentable de esta historia es que pese a que Yolanda padece una discapacidad motora es uno de los promedios más altos de la escuela, tiene un muy buen rendimiento, es una excelente compañera pero no cuenta con beca estudiantil alguna ni beneficio por su gran logro. Estudia contra viento, marea e impotencia.


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