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Margarita Belén 13 de diciembre de
2.007
Hace exactamente 31 años, a esta misma hora, allí
nomás, del otro lado de la ruta, debajo de un algarrobo, junto a la casa
de Omar Lopez, el puestero del campo de un Sr. Alcalá.
Hace 31 años exactamente, a esta hora, en este lugar, todavía estaban
calientes las brasas de lo que fue un asado.
Horas antes del medio día, de un medio día muy caliente, típico de estas
hermosas tierras Chaqueñas, un costillar a la estaca se doraba
lentamente mientras los invitados de honor brindaban fervorosamente.
Horas antes, cuando el sol, ni nadie podían ser testigo de una obra
macabra, estos invitados de honor, trajeron a este escenario, donde hoy
estamos, a más de 30 compañeros militantes, a 30 hermanos y hermanas de
lo mejor que en toda su historia, ha tenido esta querida y castigada
patria.
Horas antes, estas hermanas y hermanos, fueron salvajemente torturados,
algunos en Santa Catalina, otros en el Regimiento 9, otros en La Liguria,
otros en la Alcaidía, en la Brigada y quien sabe todavía, donde más.
Y los trajeron sangrando, atados con alambres, castrados, violados,
antes de asesinarlos cobardemente, creyendo inútilmente que de esa
manera les romperían el corazón y la conciencia, lo que por supuesto, no
pudieron lograr, semejantes corazones y tan altas conciencias no se
rompen ni se quiebran fácilmente.
Y allí nomás, estos soldados de papel, estos soldados de la muerte,
brindaron y rieron. Levantaron bien alto los vasos de vino, como quienes
han logrado un merecido triunfo en un frente de batalla, como quienes
han llegado con éxito a su objetivo, después de un largo esfuerzo.
Y levantaron bien alto su brindis de sangre, mientras muy junto, pegado
a su insania, junto a su asquerosa fiesta de cobardes infames, se
enfriaban lentamente los cuerpos masacrados, mutilados, de una
generación enorme, de una grandiosa generación que ofreció lo máximo que
puede dar un ser humano, por su país y por su pueblo, de una generación
que soñó y proyectó un país grande, nuestro, justo y definitivamente
libre.
Pegado a toda esa bajeza humana, se evaporaba lentamente la sangre de
nuestros hermanos y hermanas, hermanos y hermanas de una militancia y
una entrega jamás vista en nuestra patria. Junto a estos gloriosos
guerreros del ejército de San Martín y Belgrano, se consumía lentamente
el cuerpo del Flaco Sala y empezaba a tomar vuelo el espíritu de su
inmensa lucha “ LIBRES O MUERTOS, JAMÁS ESCLAVOS” fueron sus últimas
palabras de aliento a los compañeros cuando los dejaba en la cárcel,
palabras que fueron, son y serán fuente de energía para cualquier
militante revolucionario y para el pueblo en su conjunto.
Junto al brindis, disfrutando su gula sangrienta y enferma, estaban los
cuerpos de Barquitos, de Fernando, del Carau, del Gringo, de Delicia y
de Ema, del Bocha y de Carlitos Caire, del Colorado, de Manuel, de
Marito y de Lucho, del Pato, de Carlitos Zamudio, del Beto y de Zapata
Zoñez y quien sabe de cuantos otros que todavía no hemos podido
identificar y siguieron brindando, mientras lentamente se secaba en
nuestras hermanas el inmundo semen de su soberbia.
Brindaron Generales, Coroneles, Mayores, Capitanes, Tenientes,
Suboficiales.
Brindaron aquellos Policías, dueños de la casa del terror en el corazón
de Resistencia.
Brindaron los Sres. de saco y corbata que ayudaron a armar la impunidad
que hasta hoy perdura.
Brindaron los médicos que pusieron su sello a la muerte.
Y brindó la Iglesia, la de Tortolo, Pío Laghi, Von Wernich y aquel cura
en el Mural.
Y brindaron a escondidas, los dueños de la paga a estos mercenarios, los
propietarios de nuestra patria.
Pero esta fiesta aún no ha terminado, esta escena perversa continúa, los
mismos autores, hoy siguen brindando. A lo largo de estos 31 años, cada
vez que han encendido un fuego, en sus casas, en la de sus familias y
amigos, han sonreído satisfechos recordando aquel asado debajo del
algarrobo.
Durante estos 31 años, desde que aquellas brazas se fueron apagando, el
sistema político y judicial de nuestro país, les ha servido la mesa y el
vino.
Durante estos largos 31 años, estos mercenarios del poder y la riqueza,
estos señores de uniformes planchados, que nunca, en los últimos casi
200 años han tirado un solo tiro para defender los intereses del pueblo
argentino y sí, los intereses de las castas oligárquicas y burguesas
nacionales, y sí, de los intereses de imperios extranjeros. Solamente
salieron a la aventura de Las Malvinas, poniendo nuevamente al pueblo
como escudo, antes de volver a sus cuarteles.
Estos cobardes asesinos a sueldo, sueldos y beneficios que surgen de la
explotación el pueblo, estos patrioteros siguen gozando de la impunidad
del sistema. Porque aunque derogadas, las leyes que los ocultaron
durante años, todavía están cubiertos por esta Justicia y este Sistema
Político que salvo raras excepciones, sigue aportando a esa impunidad.
Inclusive aquellos que hoy están “presos” (entre comillas) en La Liguria,
brindan día a día en el Casino de Oficiales, tratados, por supuesto,
como héroes por sus pares, presos con televisores, videos, teléfonos,
computadoras, libros y periódicos del día, con piletas de natación y
heladeras llenas.
Con la mejor alimentación, mientras nuestro pueblo muere de hambre en
nuestra cara.
Con la mejor atención médica, mientras el pueblo se abarrota en las
filas de los hospitales.
Con una privilegiada situación económica, mientras el pueblo mendiga
Planes Trabajar.
Estos ocho “detenidos” de lujo, comen asados y brindan con sus familias,
esposas e hijos y sus nietos corretean en los parques de La Liguria,
corretean inocentemente junto a los calabozos donde estaban los
secuestrados, junto al lavadero donde los torturaban salvajemente. Esos
ocho “detenidos” seguramente recuerdan con placer aquel domingo 12 de
diciembre de 1.976 cuando en ese mismo lugar, ultimaron los detalles de
la farsa sangrienta. Otro de ellos, el que está “prófugo” (entre
comillas) seguramente está disfrutando con su familia en los campos
entrerrianos.
Son 31 años, demasiados años en los cuales, insistimos, el Sistema
Político y la Justicia han estado y están ajenos en la búsqueda de la
verdad histórica y en el juicio y castigo a TODOS los responsables de
éstos crímenes. La realidad de tantos años, nos demuestra, que para ese
Sistema Político y para esa Justicia, aquí, en esta ruta, no hubo
crímenes, no hubo un plan de exterminio, no hubo ningún tipo de
injusticia. Hace 31 años, desde que se firmó aquel pacto de sangre en el
Casino de Oficiales, la verdad se viene cajoneando, y nadie, desde los
estamentos del Estado, que es de donde surgió esta orgía de terror y
muerte, se ha planteado resolverlo firmemente.
Lo poco que se sabe, ha surgido del esfuerzo de los familiares, de los
compañeros, de las entidades de Derechos Humanos. Nada, absolutamente
nada han aportado en la investigación, el Sistema Político, ni el
Sistema Judicial.
Y esta realidad no es para nada casual, por un lado nos refriegan con
discursos sobre la defensa de los derechos humanos, gastan horas y horas
hablando de lo que fue la dictadura más sanguinaria y perversa de la
historia, de esa maquinaria de destrucción que apuntó sus armas a lo más
combativo, sano y progresista que jamás haya existido en el pueblo
argentino, y por el otro observamos con dolor, angustia e impotencia,
como estos asesinos y estos ladrones del pueblo, se van yendo de este
mundo con una inmensa sonrisa en los labios.
Cuando esta realidad se modifique, cuando desde el Estado cambien las
políticas, les podemos asegurar que serán bienvenidas. No se puede
negar, que en éstos últimos tiempos han habido cambios que realmente nos
motivan, pero en Margarita Belén, como en muchos Margarita Belén
desparramados por el suelo argentino, falta mucho por hacer y resolver.
Hoy por hoy, estos caballeros de espadas ensangrentadas, estos señores
de saco y corbata, estos mercaderes de las riquezas del pueblo, se van
muriendo sin haber pagado por sus crímenes. Hoy siguen brindando
alegremente los Schenone, los Juarez, los Valuzzi, los Vicente, los
Donaires, los Grillo, los Saenz, los Massoni, los Flores Leyes, los
Gómez, los Medina, y muchos, a quienes la Justicia y el Sistema Político
han permitido el anonimato.
Hace unos días el pueblo Judío le pedía al mundo y en especial a
Latinoamérica un último esfuerzo para ubicar y juzgar a los últimos
Nazis que quedarían vivos por estas tierras. Nosotros, como sociedad,
vemos con indiferencia, caminar a nuestros asesinos por las calles, los
que persiguieron, los que mataron, secuestraron, robaron, se apoderaron
de nuestros hijos, los que hoy dirigen las fuerzas armadas, los que
están sentados en los parlamentos, los que administran nuestras riquezas
y nuestras vidas y hasta nos dan misa los domingos. Estos “señores”
siguen gozando jubilaciones y beneficios de privilegio y del producto de
lo robado en aquella época.
Como sociedad, seguimos sin reaccionar, ciegos, sordos y mudos, de esta
manera estamos avalando a la peor dictadura de la historia argentina. El
NUNCA MÁS, solo se hará efectivo cuando la justicia y la verdad sean
reales y completas, solo de esta manera, las nuevas generaciones podrán
transitar caminos más claros y seguros, caminos de esperanza y dignidad.
Hoy, como todos los años, estamos aquí homenajeando a los grandes
luchadores que aquí fueron fusilados. Pero es muy triste decirlo, no los
podemos nombrar a todos. Ahí tenemos las fotos de algunos de ellos, pero
sabemos que fueron más de 30 compañeros y compañeras. Fueron traídos,
mejor dicho arrastrados, de diferentes Cárceles y Campos de
Concentración y aquí fueron masacrados. En este momento, hay cerca de 20
familias que buscan sus seres queridos y ni siquiera saben que murieron
en Margarita Belén.
Hace unos meses estuvo aquí el Sr. Presidente de la Nación, la actual
Presidenta, el Sr. Secretario de Derechos Humanos de la Nación, , el
Gobernador de la Provincia del Chaco y otras autoridades, en un acto en
homenaje a estos militantes. Fue muy importante la presencia de las
máximas autoridades, por un lado nos motiva para seguir luchando,
buscando a nuestros hermanos, buscando la verdad, la justicia y muy
especialmente levantando sus banderas de lucha, pero yo les preguntaría:
A quienes se estaba homenajeando.?
Sabrán ellos que aquí hay 20 mártires anónimos.?
Sabrán ellos que aquí fueron más de 50 los asesinos que mancharon con
sangre este suelo chaqueño.?
Sabrán ellos cómo armaron este escenario de muerte.?
Sabrán ellos que la mayoría de estos criminales están tranquilos en sus
casas.?
Sabrán ellos que los huesos de nuestros hermanos se están pudriendo en
una fosa común.?
Sabrán ellos que Margarita Belén es una profunda herida que aún continúa
sangrando.?
Como familiares y argentinos, valoramos el avance de estos últimos
tiempos en lo que hace a las libertades, pero nos gustaría que dejemos
de lado los escenarios y los discursos fáciles.
Como familiares quisiéramos hechos concretos, es indispensable que tanto
desde la nación como desde la provincia se asuma a Margarita Belén como
un compromiso propio como una herida que es su obligación cerrar.
Desde el año 2.004 existen dos leyes en la Provincia que disponen la
investigación y esclarecimiento de toda la represión en la Provincia del
Chaco en aquel período infame. Son las Leyes 5.400 y 5.687. Leyes que
quedaron ahí, escondidas, acompañando el discurso político. Le pedimos
al nuevo Gobierno provincial la urgente aplicación de ambas Leyes y la
consecuente formación de un equipo de investigación que trabaje seria y
profundamente en la búsqueda de la verdad histórica de todo lo ocurrido
en el suelo chaqueño.
Como familiares y amigos, que venimos años tras año, buscando y buscando
la verdad, la justicia y los cuerpos de nuestros hermanos, debemos
recordar a Amanda que ya antes de la masacre comenzó su incansable
lucha, golpeando cuarteles, ministerios e iglesias y no paró hasta que
su corazón dijo basta. Momentos antes de morir, nos señaló con el dedo,
“ME LO TRAEN AL FLACO, Y HASTA QUE NO ENCUENTREN AL ÚLTIMO HIJO, NO
PAREN”. No te preocupes vieja, que mientras estemos vivos, no pararemos
y por vos y todas las madres, reconstruiremos esta historia. No hay
dudas, que el ejemplo y la constancia de Amanda nos han servido y nos
servirán de guía y de energía para seguir luchando. Pero es lamentable
decirlo, todavía, a pesar de tanto tiempo, nos sentimos solos,
absolutamente solos y defraudados.
De todas maneras, contra viento y marea, poco a poco, la verdad va
surgiendo, paso a paso vamos avanzando, pero sabemos que falta mucho.
Como dicen las Abuelas “Tenemos mucho amor pero poco tiempo”.
Por otra línea de investigación y dentro de la misma realidad represiva,
vemos con alegría el avance de la Causa Caballero, Causa que está
íntimamente ligada a Margarita Belén ya que por la Brigada pasaron
varios de los compañeros aquí fusilados, Brigada ésta que dependía
directamente de los mandos militares de La Liguria y Santa Catalina.
La gran diferencia es que en Margarita Belén no hubo sobrevivientes, la
verdad está en el pacto de sangre de todos los que aquí fusilaron, de
todos los civiles que colaboraron.
En toda esta búsqueda de la reconstrucción histórica, no podemos dejar
de nombrar al EAAF que desde hace más de 20 años viene trabajando
incansablemente en la búsqueda de nuestros hermanos y en la
reconstrucción de todo lo ocurrido, tarea que está siendo reconocida en
todo el mundo. Pero en esta misma provincia, hace unos días, en
Quitilipi, la irresponsabilidad judicial volvió a mostrar su cara. Como
en 1.984, repitieron nuevamente la barbaridad de clavar sus garras,
desconociendo años de experiencia, faltándole el mínimo respeto a los
familiares, a las Entidades, a la verdad, a la cordura misma.
Hermanos Chaqueños, hermanos Correntinos, Formoseños, Santafesinos,
Entrerrianos, Margarita Belén no fue un hecho casual, no fue una masacre
espontánea, no fue porque sí, Margarita Belén fue un mensaje, un mensaje
de terror, de sangre y de soberbia que nació en las más altas cúpulas,
civiles y militares, allá en Buenos Aires y ejecutado por los asesinos
aquí instalados. Y fue un mensaje no solo para las organizaciones
revolucionarias, para las organizaciones sociales y populares. Margarita
Belén fue un mensaje para toda la sociedad argentina, y fundamentalmente
para la sociedad del nordeste argentino. Como en otros momentos de la
historia fueron mensajes Napalpí y Rincón Bomba para los hermanos
pueblos originarios, Margarita Belén fue un mensaje para toda la
sociedad en su conjunto. Este mensaje de crueldad y de barbarie pocas
veces visto, fue un mensaje político, económico, social, cultural,
religioso, un mensaje que hoy sigue apuntándonos y que nos mantiene en
la mira, porque nada de esto está cerrado. Hoy, ese mensaje sigue
plasmado en las estructuras judiciales y políticas que aún perduran,
estructuras construidas con la sangre del pueblo y que solo el pueblo
puede y debe modificar.
Como familiares, les pedimos, les exigimos, al gobierno nacional, que en
esta Causa es Querellante, y nada ha aportado, a los gobiernos que ahora
asumen en las provincias del nordeste y muy especialmente al nuevo
gobierno de la Provincia del Chaco, que tomen a Margarita Belén como un
compromiso de Estado, así como fue aquel estado el culpable, para
diferenciarse de ese Estado sanguinario y bestial, si quiere hacerlo, es
éste Estado, elegido por el voto popular, el que debe tomar la
responsabilidad y lograr que Margarita Belén deje de ser una herida
abierta, que la verdad, en su totalidad, salga a la luz y que los
responsables de esta orgía sangrienta, todos, uniformados y civiles,
paguen sus culpas.
Hoy a 31 años de esta barbaridad histórica, el actual gobierno tanto
Nacional, como Provincial, pueden decidir, continuar como hasta ahora,
pasivos e indiferentes a uno de los hechos más crueles y morbosos que ha
sufrido esta tierra, como fue Margarita Belén o comprometerse y ponerse
en el lugar que les corresponde, buscando los caminos políticos para que
esta herida cicatrice.
Le exigimos a la Justicia, que pare de dar vueltas y vueltas, buscando
artimañas legales para que las Causas y en este caso Margarita Belén,
sigan cajoneadas a la espera de la muerte feliz de estos ladrones y
asesinos. Sr. Skidelsky, basta, queremos a estos cobardes asesinos, A
TODOS, en el lugar que les corresponde y no pasándose bronceador en las
piletas del Casino de Oficiales.
Como familiares, les pedimos también a la sociedad chaqueña, que no
permita ni se permita, que esta sangre derramada quede impune, porque si
así fuera, esta tragedia volverá a repetirse en el futuro y serán las
nuevas generaciones las que sufrirán las consecuencias.
“ Cuéntenle a nuestro pueblo porqué nos asesinan y porqué decidimos
morir de pie. Libres o muertos, jamás esclavos.”
Claro Flaco, en eso estamos, es una promesa que nos hemos hecho muchos,
y mientras sigamos vivos, seguiremos contándole al pueblo y en especial
a los jóvenes, porqué aquí los fusilaron y no nos cansaremos de
repetirlo.
· Porque eran solidarios, buenos tipos y excelentes amigos
· Porque eran buenos hijos, padres, hermanos.
· Porque eran excelentes trabajadores y estudiantes.
· Porque eran sencillos y fundamentalmente alegres.
· Porque tenían un corazón grandísimo.
· Porque sabían amar lo que buscaban.
· Porque querían un país libre y tenían un gran proyecto de nación.
· Porque estaban luchando por ese objetivo y se estaban acercando a la
meta.
· Porque no eran corruptos ni traidores.
· Porque hoy estarían administrando este país y tendríamos otro Estado.
· Porque las riquezas serían del pueblo y ningún extranjero entraría
pateando puertas.
· Porque los hermanos pueblos originarios serían tratados de esa manera,
como hermanos.
· Porque todo ser humano sería tratado como tal y no como una mercancía.
· Porque hoy no tendríamos millones de Planes Trabajar y sí de Planes de
Trabajo.
· Porque los montes, los campos, las montañas, los ríos, los mares
serían nuestros.
· Porque el voto lo lograrían con el ejemplo y no con monedas.
· Porque nuestro pueblo tendría un futuro.
· Y porque todo este proyecto lo llevaban en el corazón y en la
conciencia, y no en el bolsillo.
Por esos corazones enormes, por ese proyecto, por esa amistad construida
en la militancia, les decimos que no pararemos, con o sin ayuda, hasta
que nos quede un último suspiro, levantaremos sus banderas, nuestras
banderas, cueste lo que cueste y aunque igual que ustedes, no veamos el
triunfo del pueblo, hoy seguiremos luchando por el país que soñamos y
ese día, el día en que el pueblo logre su definitiva libertad, serán
nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos los que brindarán por esa
libertad.
Pero ese día no será a la madrugada, camuflados, con las rutas cortadas
y escondidos debajo de algún algarrobo, será como ustedes lo quisieron y
soñaron, de frente, en las plazas, en los parques, en las fábricas, en
los campos, en las escuelas, en las calles con todo un pueblo
inmensamente libre y feliz como protagonista.
*Carta de los hermanos Piérola, leída en Margarita
Belén el 13 de diciembre de 2007 |