LA FISCALÍA FEDERAL SOLICITO LA DETENCIÓN DE 28 MILITARES POR DELITOS DE LESA
HUMANIDAD
Para encerrar las garras del Cóndor

En la causa que investiga la coordinación de las dictaduras en la
región, el fiscal Osorio le solicitó al juez Oyarbide que sean detenidos
represores responsables de torturas y desapariciones. Casación aún debe resolver
quién juzga a los primeros 18 imputados.
Por Diego Martínez
Mientras la Cámara de Casación analiza un problema de competencias entre dos
tribunales para resolver quién juzga a los primeros 18 octogenarios imputados
por el Plan Cóndor, causa que se elevó a juicio hace veinte meses, el fiscal
federal Miguel Angel Osorio solicitó la detención de otros 28 militares por
delitos de lesa humanidad durante la dictadura. Más allá de viejos iconos del
terrorismo de Estado como el general Reynaldo Bignone o condenados como el
general Enrique Olea o el coronel Mario Gómez Arenas, el requerimiento que
entregó al juez Norberto Oyarbide incluye en su mayoría a represores poco
conocidos, oficiales superiores del Ejército que hace tres décadas ocupaban
eslabones intermedios de la cadena de mandos y que no están imputados en otras
investigaciones judiciales.
El primer tramo de la causa Plan Cóndor, como se denominó la coordinación
represiva entre gobiernos de facto del Cono Sur, fue elevado a juicio en
noviembre de 2007 con 18 imputados que promedian más de 75 años como Videla,
Harguindeguy, Bussi y Menéndez. La responsabilidad de conducir el juicio recayó
en el Tribunal Oral Federal Nº 1. A fines de 2008 el juez Daniel Rafecas elevó a
un grupo de represores de Automotores Orletti, el centro clandestino más famoso
del Cóndor. Cuando el TOF-2, previo sorteo, la recibió, observó que la mayor
parte de las víctimas uruguayas que pasaron por la cueva de la SIDE eran comunes
con Cóndor y sugirió acumular ambas en el TOF-1. Sin embargo, sus miembros
también encontraron un argumento para no agarrar la papa caliente. Sostuvieron
que en Orletti se investigan homicidios agravados, delitos más graves que los
secuestros y la asociación ilícita imputados en Cóndor.
Mientras los mayores responsables de la dictadura argentina siguen en sus casas,
en el peor de los casos con arresto domiciliario, la Sala IV de Casación se toma
su tiempo para dirimir el conflicto de competencias. Videla & Cía. rezan para
que recaiga en el TOF–2, donde irían a la cola del juicio al primer grupo de
imputados por el circuito represivo Atlético-Banco-Olimpo y de los torturadores
del Hospital Posadas.
Obra de cóndores
El detalle de secuestro, tormentos –cuando hay registros–, desaparición u
homicidio –cuando se logró recuperar el cuerpo– se denomina en la jerga judicial
“un caso”. La síntesis de los 64 casos enumerados en el documento de Osorio,
quien solicita que la nueva tanda de cóndores sea indagada también por
homicidios calificados, es elocuente sobre los lazos que ligaron a gobiernos,
fuerzas armadas, de seguridad y aparatos de inteligencia de Argentina, Chile,
Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil durante la última dictadura:
- Horacio Campiglia y Susana Pinus de Binstock fueron secuestrados el 12 de
marzo de 1980, en el aeropuerto de Galeao, por policías de Brasil y militares
argentinos que los trasladaron a Campo de Mayo, donde fueron vistos por última
vez.
- El abogado paraguayo Fausto Carrillo fue secuestrado en agosto de 1976 en
Formosa, donde se había refugiado para evitar caer en manos del dictador Alfredo
Stroessner. Pasó por el centro clandestino Capilla San Antonio y todo indica que
fue entregado a militares paraguayos.
- El chileno Edgardo Enríquez Espinosa, hermano del secretario general del
Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), fue secuestrado en Buenos Aires,
pasó por Campo de Mayo y dos semanas después fue trasladado a Chile y entregado
a la DINA, la dirección de inteligencia de Augusto Pinochet.
- Cristina Carreño fue secuestrada en Buenos Aires en julio de 1978, un día
después de pedir asilo ante la Comisión Coordinadora de Acción Social por los
seguimientos de emisarios de la DINA. Estuvo en cautiverio en los centros Banco
y Olimpo, de donde fue trasladada en diciembre. Su cuerpo apareció en la costa
atlántica, fue enterrado como NN e identificado en 2007 por el Equipo Argentino
de Antropología Forense.
- Claudio y Lila Epelbaum fueron secuestrados en Montevideo por represores
argentinos en noviembre de 1976. Fueron repatriados y vistos por última vez en
la Brigada Güemes, de la Policía Bonaerense.
- Graciela Rutilo Artés fue secuestrada en Bolivia en abril de 1976 junto a su
hija Carla, de meses, y a Enrique Lucas Company. Fue torturada en el Ministerio
del Interior boliviano por miembros del Departamento de Orden Político del
dictador Hugo Bánzer y por enviados de la Policía Federal Argentina. El 29 de
agosto, madre e hija secuestradas ingresaron al país por la frontera Villazón-La
Quiaca. Graciela fue vista por última vez en Automotores Orletti. Carla fue el
botín de guerra del ex agente de la SIDE Eduardo Alfredo Ruffo, torturador de
Orletti.
Nombres para la historia
Los responsables del Cóndor en condiciones de ser juzgados están acusados por
delitos contra 108 víctimas, incluidas las 64 del requerimiento de Osorio. El
representante del Ministerio Público organizó la lista de imputados en base a
los lugares de los secuestros o de los cautiverios, y a las autoridades de las
respectivas zonas, subzonas y áreas militares que el fallecido capitán José Luis
D’Andrea Mohr detalló en su libro Memoria Debida. La mayoría son ilustres
desconocidos para la sociedad. Si bien durante los años que duró la guerra sucia
pasaron por distintos destinos, se los presentará con el criterio que aplicó el
fiscal Osorio.
Zona I
- Coronel Alejandro Agustín Arias Duval, jefe del Destacamento de Inteligencia
101 de La Plata. Está procesado con prisión preventiva y en condiciones de ser
juzgado por crímenes en la Comisaría 5ª junto a Miguel Etchecolatz y ex miembros
del circuito Camps.
- Coroneles Federico Antonio Minicucci y Faustino José Svencionis, ex jefes del
Regimiento de Infantería Mecanizada y del área militar 112 en 1976/7 y 1978/9,
donde funcionó el centro clandestino Pozo de Banfield.
- Coroneles Néstor Horacio Falcón y Jorge Hawkes, jefes del Batallón de
Comunicaciones de Comando 601 de City Bell y del área 116 en 1977 y 1978
respectivamente.
- General Julián Eduardo Capanegra, jefe del Batallón de Arsenales 101 y del
área militar IV de la Capital Federal.
- Mayor Omar Andrada, jefe de sección el Destacamento de Inteligencia de San
Nicolás.
- Coronel Mario Alberto Gómez Arenas, jefe del Destacamento de Inteligencia 103
de Capital Federal entre 1979 y 1981. Condenado el año pasado por su actuación
como jefe del Destacamento 182 de Neuquén.
- Coronel Horacio De Verda, jefe del Grupo de Artillería de Defensa Aérea 101 de
Capital Federal entre 1979 y 1980.
- General Rodolfo Wehner, ex jefe del Regimiento de Granaderos “General San
Martín” en 1976 y 1977. Whener murió en junio. Su salud le evitó ser juzgado
junto a Jorge Olivera Róvere y otros jefes de área de Capital.
Zona II
- General Juan Carlos Trimarco, comandante de la Brigada de Caballería Blindada
II de Paraná, Entre Ríos. Trimarco fue declarado insano en la causa “Area
Paraná”. Los querellantes denunciaron que se esconde “detrás de una enfermedad
mental que no tiene”.
- Mayor Rubén Ignacio Gaitán, jefe de sección del Destacamento de Inteligencia
122 de Paraná.
- Mayor Edgar Gustavo Gomar, jefe del Destacamento de Inteligencia 124 de
Formosa.
- Coronel Luis Carlos Sullivan, jefe del Regimiento de Infantería de Monte 29 de
Formosa.
- Coronel Domingo Manuel Marcellini, jefe del Destacamento de Inteligencia 122
de Santa Fe. Marcellini será juzgado por el TOF de Santa Fe junto al ex juez
Víctor Brussa, entre otros, a partir del 1º de septiembre.
- Tenientes coroneles Armando Manuel Hornos y Roberto Luis Martínez, jefes del
Destacamento de Inteligencia 124 de Resistencia, Chaco, en 1976 y en 1978/9
respectivamente.
Zona III
- Coronel Carlos Néstor Bulacios, jefe del Regimiento de Infantería de Montaña
20, de Jujuy. También fue gobernador de facto de la provincia.
- Teniente coronel Alberto Horacio Silva, jefe del Destacamento de Inteligencia
144 de Mendoza.
- Coronel Juan Avelino Rodríguez, director del Liceo Militar “General Espejo” y
jefe del área militar 331, de Mendoza, entre 1977 y 1979.
Zona IV
- Teniente coronel Nedo Otto Cardarelli, jefe del Destacamento de Inteligencia
201 de Campo de Mayo entre 1978 y 1980.
- General Fernando Humberto Santiago, segundo jefe del Comando de Institutos
Militares en 1976.
- General Reynaldo Bignone, segundo jefe del Comando de Institutos Militares en
1977.
- Coronel Rodolfo Emilio Feroglio, director de la Escuela de Caballería de Campo
de Mayo.
- Coronel Luis Sadi Pepa, director de la Escuela de Comunicaciones de Campo de
Mayo.
- Coronel José Julio Mazzeo, director de la Escuela General Lemos y responsable
del área militar 470, en General Sarmiento.
Zona V
- Coronel Emilio Silvano Mocchi, jefatura de inteligencia de la zona V.
- General Enrique Braulio Olea, jefe del Batallón de Ingenieros en
Construcciones 181 de Neuquén, condenado el año pasado por el TOF de esa
provincia.
“Los aquí imputados, integrantes de la ‘Operación Cóndor’, avasallaron y
suplieron el orden constitucional, violando todas sus garantías y disponiendo de
la libertad, la vida y la propiedad de los habitantes de modo criminal”,
escribió Osorio. Destacó que “el pacto de silencio” y la negativa a entregar
“las constancias que revelan el destino dado a miles de personas secuestradas”
ponen de manifiesto la voluntad de entorpecer la investigación, por lo que
solicitó que sean detenidos y no sólo citados a indagatoria. El escrito ya está
en manos del juez Oyarbide.
Fuente: Página 12
Escribinos (mencionando a qué nota se refiere tu comentario)