BUSCADO EN BRASIL POR ESTAFAR COMO FALSO PERIODISTA
Un ex ESMA en apuros

Claudio Vallejos tuvo su momento de fama en los ’80 cuando vendía información
sobre la represión en la ESMA. Fue chofer de altos oficiales de la marina y
ahora tiene un extenso prontuario en Brasil.
Por Gustavo Veiga
Cuando se piensa en la edad de los represores de la última dictadura, se teme
que mueran antes de cumplir su condena. O algo peor: que ni siquiera lleguen a
juicio. La mayoría son octogenarios. No es el caso de Claudio Vallejos. A los 50
años, quizás esté libre en algún lugar de Brasil y se siga haciendo pasar por
periodista de una revista que no existe para cometer estafas. La última vez que
lo detuvieron in fraganti fue el 7 de enero pasado en Bom Jesús, estado de Santa
Catarina. Lo buscaban por estelionato (“delito de quien encubre en un contrato
la obligación que pesa sobre sus bienes”, según el diccionario). Nadie lo
perseguía por sus crímenes en la Argentina, que incluyen asesinatos y torturas
cometidos entre 1976 y 1979, cuando integraba un grupo de tareas de la Marina.
Más gordo y sin el bigote con que aparecía en las múltiples entrevistas que
concedió en la década del ’80, Vallejos tiene hoy el estatus de un forajido.
Casi nadie recuerda su antiguo prontuario: legajo Conadep 3157, ex integrante
del Batallón 3 de Infantería de Marina (BIM 3) y del servicio de inteligencia
naval. En Brasil, apenas debe responder por fraudes en los estados de Santa
Catarina y Mato Grosso. El diario Catarinense, citando a fuentes de la Policía
Civil, publicó que “se hacía pasar por periodista y vendía anuncios para una
revista llamada ‘Municipios’, que no existe”.
Cuando lo arrestaron por pedido de un juez del municipio de Quilombo (conocido
por sus aguas termales y un paisaje repleto de cerros), en el oeste de Santa
Catarina, el represor portaba dos documentos de identidad, uno expedido por las
autoridades de aquel estado y otro por las de Río de Janeiro. El nombre de su
madre, según el periódico brasileño, figuraba de diferente manera en ambos.
Transferido a la cárcel regional de Xanxere, consiguió la libertad rápidamente
gracias al juez suplente André Luiz Bianchi y a que el estelionato es
considerado un delito menor. En una alvará de soltura (orden para liberar a un
detenido) concedida por el magistrado en enero, figuran sus datos personales
actualizados: Claudio Vallejos, soltero, periodista, nacido en Buenos Aires,
Argentina, el 29 de mayo de 1958, hijo de Antonio María Vallejos y María
Bonfilho.
En su raid delictivo dejó víctimas en los municipios de Sao Miguel do Oeste,
Xaxim, Abelardo Luz, Faxinal dos Guedes, Dionisio Cerqueira, Aguas Frías, Bom
Jesús, Iguazú y Ouro Verde. Su trayectoria como estafador se acerca a los
veintisiete años de vigencia, seis menos que el tiempo transcurrido desde que
participaba en operativos clandestinos para secuestrar, torturar y hacer
desaparecer personas. A Vallejos lo detuvieron por primera vez el 29 de agosto
de 1982 y permaneció encarcelado por estafa hasta el 14 de junio de 1984 en la
Unidad 16, la vieja cárcel de Caseros destinada al personal de las fuerzas de
seguridad. Integrante de un puñado de represores que dijeron arrepentirse sólo
para obtener recompensas (Néstor Cendón y Orestes Estanislao Vaello también
integran esa lista), el ahora falso periodista y productor publicitario abandonó
la Armada en 1979, aunque fue reclutado nuevamente para “cumplir tareas de
infiltración en empresas del Estado o que trabajaban para el Estado: Dar
Financiera, Darón Argentina... Mi tarea específica era determinar el
pensamiento, la ideología de la gente que trabajaba allí, ya fuesen ejecutivos,
empleados jerárquicos, ingenieros”, según confesó en un extenso reportaje que
salió desdoblado el 26 de julio y el 2 de agosto de 1984 en la desaparecida
revista La Semana. Acababa de salir de prisión.
Tras cumplir la condena por estafa, denunció que en el Departamento Central de
Policía lo había agredido un oficial de la Federal que le reprochó su condición
de “quebrado” y lo amenazó con que pagaría las consecuencias afuera. Mostró como
prueba de ello un escrito judicial firmado por él y Rafael Alejandro Oliden, el
secretario de un Juzgado Federal donde constaban sus dichos.
Vallejos buscó refugio en Brasil a mediados de los ‘80. Allí concedió
entrevistas a medios gráficos como las revistas Fatos (Hechos) y Senhor que lo
presentaron bajo los títulos “Claudio Vallejos, profesión torturador” y “La
historia oficial”, respectivamente. Estos artículos son de 1986 y forman parte
del archivo del Movimiento de Justicia y Derechos Humanos de Brasil. También se
prodigó en un largo reportaje que le concedió a la televisión francesa y sus
declaraciones recorrieron el mundo (ver aparte).
En la redacción de Senhor, en Río de Janeiro, agentes de la Policía Federal
brasileña lo detuvieron mientras concedía un segundo reportaje a ese medio.
Tenía 28 años y cuando lo entrevistaba el periodista Mauricio Dias sobre los
brasileños secuestrados, torturados y desaparecidos en la Argentina, lo
atraparon en un operativo relámpago por la denuncia del abogado de una de las
víctimas: Sydney Marques dos Santos.
Beneficiado por las leyes de Punto Final y Obediencia Debida aprobadas
sucesivamente en 1986 y 1987, el represor se procuró una nueva actividad en
Argentina. El 1º de mayo de 1988 –así figura en un banco de datos comercial–
abrió un bar con servicio de mesas y mostrador en la avenida Libertador 3366, de
Bernardo de Irigoyen, en la provincia de Misiones.
Fuente: Página 12
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