Crónica de una muerte anunciada

Los golpes en las comisarías iban en aumento, las denuncias por apremios ya se
reflejaban en los medios, los operativos numerosos y no siempre respetuosos de
"las formas" se multiplicaban. ¿No era la de Ezequiel Riquelme una muerte anunciada?
Muchas veces se cae en la desesperación ante un caso testigo, un arrebato
que concluye con alguna anciana lastimada, una muerte como consecuencia de un
robo, una violación. Empiezan allí a sonar las voces que claman por "mano dura"
y se multiplican los clichés en algunos medios, no tanto para explicar
situaciones complejas sino mas bien como forma de ir llenando espacios medibles
en minutos y centímetros de papel y en portales informativos.
"Lo que pasa es que la policía tiene las manos atadas" claman algunos
"comunicadores"; con histrionismo, impostando la voz como si la frase nunca
hubiera sido dicha, en un constante y patético reclamo de autoría intelectual.
Calientan luego los teléfonos los que parecen haber encontrado la fórmula para
resolver la inseguridad, casi siempre proponiendo recortes de las libertades
individuales. Complejizan lo que es simple y simplifican lo complejo.
Lo cierto es que la policía sigue actuando, y no siempre como corresponde, jamás
ha sentido atadas sus manos. De hecho un adolescente de 14 años, Ezequiel
Riquelme, fue víctima de un escopetazo en la garganta aplicado por una de esas
manos desatadas, impunes.
La construcción del relato
Los hechos en casos como estos son irrepetibles, al menos en
una exacta secuencia, e irreproducibles plenamente, pero el relato de los mismos
depende siempre de quien lo construye y puede variar en función de la necesidad
de comunicar y rectificar los mensajes.
La versión oficial decía inicialmente que dos jóvenes eran perseguidos por
encontrarse en "actitud sospechosa" (luego dirían que fue tras un robo), se
produce un tiroteo entre los "delincuentes" y la policía logra capturar a uno de
ellos que resulta herido y muere horas más tarde en el Hospital Pediátrico.
La misma fuente horas más tarde (el Ministro de Gobierno Gustavo Valdéz), ante
el rechazo de los vecinos a lo que consideran una mentira y al contar a los
medios su propia versión de los hechos, rectifica su versión y admite que solo
hubo un balazo, precisamente el que hirió de muerte a Ezequiel.
Por la noche éste último relato da un salto cualitativo, no solo admiten el
disparo y establecen quién fue el autor material, el suboficial de apellido
Maldonado, sino que van por más: nace la versión del disparo accidental, la
primer construcción argumental inteligente desde que sucedieron los hechos.
La historia tiene final abierto, por lo pronto los vecinos muestran una unidad
que se observó en el Cementerio "San Juan Bautista" de la Capital correntina,
donde decenas de vecinos acompañaron los restos mortales de este niño hombre,
estudiante y carrero, aspirante a futbolista. Su tío quiere organizar una marcha
para exigir Justicia, solo eso, nada menos que eso. Lo más difícil de conseguir
cuando los victimarios son policías y las víctimas chicos pobres de barrios
carenciados como el Pío X, aquél que supo brillar de la mano de Duilio Aponte,
el Presidente de la Comisión Vecinal, el fundador de la radio "Alternativa
Comunitaria" que cambió para siempre el escenario mediático de Corrientes.
![]() |
|
En el almacén de "la vuelta", se ve un volante invitando a la misa que recordaba los cinco años del deceso de Duilio Aponte. La misa se realizó en marzo, pero el cartel sigue allí, omnipresente. Sería un sacrilegio sacarlo. |
Escribinos (mencionando a qué nota se refiere tu comentario)