EL PRIMER JUICIO DE FILIACIÓN POST MORTEM DE VICTIMAS DE LA
DICTADURA EN LA PROVINCIA EN SANTA FE
Por Juan Carlos Tizziani
Desde Santa Fe
Un largo recorrido hasta la propia identidad
Rosario/12 tuvo acceso al fallo judicial que le dará a Sebastián Berra de 32
años, la posibilidad de ponerse legalmente el apellido de su padre, Oviedo. El
joven nació luego de que su padre fuera asesinado por la dictadura y recién en
1999 recuperó los restos de su papá que estaba enterrado como NN en la capital
provincial.
"Gracias por encontrar a mi viejo...". El abrazo y los ojos húmedos de Sebastián
cerraban una búsqueda y un duelo que parecían eternos. Era setiembre de 1999. El
no había conocido a su papá, un militante montonero que cayó en Santa Fe, el 8
de setiembre de 1976 porque nació dos meses después de su muerte, así que la
madre, Marta Berra, lo había anotado con su apellido. Las investigaciones de la
entonces fiscal federal Griselda Tessio (hoy vicegobernadora de la provincia)
alentaban sentimientos encontrados: el dolor de recuperar los restos de su padre
que habían permanecido 23 años como NN en el cementerio municipal y devolverle
su identidad: Evaristo Rolando Oviedo, se mezclaba con la esperanza de recuperar
también su derecho al nombre paterno. Hoy, nueve años después de aquella
búsqueda del destino final, la Justicia santafesina declaró que Sebastián, que
nació el 1º de noviembre de 1976, a los dos meses de la caída de Oviedo, es su
hijo y ordenó inscribirlo en el Registro Civil con su apellido paterno. El fallo
de la jueza en lo Civil y Comercial de la 5ª nominación de Santa Fe, Liliana
Michelassi -al que tuvo acceso exclusivo Rosario/12- es el primero en la
provincia en un juicio de filiación extramatrimonial post morten de víctimas de
la dictadura. "Después de 32 años, Sebastián pudo recuperar su identidad
paterna, un derecho humano fundamental, del que fuera privado por el terrorismo
de Estado", dijo el abogado Jorge Pedraza, que patrocinó la demanda.
Oviedo apenas había superado la adolescencia cuando un grupo de tareas asaltó su
casa, la noche del 8 de setiembre de 1976 y secuestró a su pareja, Marta Berra,
embarazada de siete meses y a un matrimonio amigo: Pedro Guillermo Guastavino
(vicegobernador de Entre Ríos hasta el año pasado cuando asumió como senador
nacional) y su esposa, Liliana Ríos. "Chito" -el nombre de guerra de Oviedo- y
Marta vivían en un departamento interno, en un pasillo de Aristóbulo del Valle
5050, donde compartían sueños, la edad -los dos tenían 22 años-, la militancia y
la gran espera: el bebé. En el departamento del fondo estaban los Guastavino.
En los primeros días de setiembre de 1976 había comenzado una ofensiva militar
en la capital santafesina. El martes 7, un grupo armado rodeó una casa de dos
plantas en Martín Zapata 2526, a dos cuadras de donde vivían los Oviedo y
ejecutó a dos militantes montoneros: Miguel Angel Fonseca, de 18 años, y Luis
Alberto Vuistaz y secuestró a la compañera de éste, Vilma Pompeya Gómez.
A la noche siguiente, el blanco fue el pasillo de Aristóbulo del Valle 5050. El
asalto comenzó entre las 10 y las 11 de la noche -recordó Berra cuando le tocó
declarar ante la justicia federal en setiembre de 1999-. "Yo estaba en el patio
cuando dos personas me ponen algo encima. Alcanzo a ver a los que me agarraron:
uno era rubio, delgado, de tez muy blanca y cabello algo enrulado y el otro de
pelo largo oscuro, con una gorra con visera para atrás y bigotes". Oviedo había
quedado adentro del departamento, de donde lo sacaron muerto. Marta terminó en
la parte de atrás de un vehículo, mientras en otro se llevaban a los Guastavino.
"Ellos estuvieron desaparecidos varios días. A ella (Liliana Ríos) la vuelvo a
ver después en la Guardia de Infantería Reforzada, donde me cuenta que en el
momento del operativo escuchó un disparo en mi departamento, donde estaba mi
compañero Evaristo Rolando Oviedo", relató Berra.
Un mes y medio después, en la segunda quincena de octubre de 1976, la suben en
un avión junto con un contingente de detenidas que terminan en la cárcel de
Villa Devoto. El 1º de noviembre, en la maternidad Sardá, en Buenos Aires, nació
Sebastián. "No me dejaron inscribirlo con el apellido del padre y lo tuve que
anotar con mi propio apellido", reveló Berra.
En 1999, la ex fiscal Tessio avanzó con sus investigaciones sobre el destino
final de los militantes montoneros que habían sido inhumados como NN entre el
cementerio de Santa Fe, en 1976 y 1977, entre ellos Oviedo, que era oriundo de
Zárate, igual que su pareja. Para ello, convocó al Equipo Argentino de
Antropología Forense que exhumó e identificó los restos y reveló la causa de
muerte: "El impacto de proyectiles de arma de fuego en la región cefálica", dice
el informe de los antropólogos. El 17 de setiembre de 1999, el Juzgado Federal
Nº 1 de Santa Fe declaró que los restos hallados eran de Oviedo y ordenó
entregarlos a su compañera y al hijo de ambos.
Pero aún faltaba el juicio de filiación que Sebastián -con el patrocinio del
doctor Pedraza- inició el 24 de noviembre de 2000 ante el Tribunal Colegiado de
Familia Nº 3 de Santa Fe, donde aportó pruebas del vínculo biológico: la
sentencia del Justicia Federal que identificó los restos de su padre y un
informe del Banco Nacional de Datos Genéticos -también pedido por la doctora
Tessio- que confirmó la paternidad. "El señor Evaristo Rolando Oviedo tiene una
posibilidad del 99,99 % de ser el padre biológico de Sebastián Martín Berra",
dice el estudio de ADN.
"El alto grado de certeza que conlleva la prueba pericial y los demás elementos
de pruebas agregados a este proceso me conducen a concluir que la demanda debe
ser admitida. Por lo que resuelvo: admitir la demanda, declarar que Sebastián
Martín Berra es hijo de Evaristo Rolando Oviedo y en consecuencia, disponer la
correspondiente inscripción en el Registro Civil de la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires", resolvió la jueza Michelassi.
"Este fallo nos pone muy contentos porque Sebastián puede recuperar su identidad
paterna, un derecho humano fundamental, del fuera privado por el terrorismo de
Estado, después de tantos años y demorado por algunas cuestiones burocráticas
tan propias de los santafesinos", concluyó Pedraza.
Fuente: Rosario/12