ORDENARON LA DETENCIÓN DEL EX FISCAL FEDERAL CARLOS FLORES LEYES
La hora para la complicidad judicial
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Carlos Flores Leyes renunció después de que la procuración le hiciera un jury de enjuiciamiento. |
Fue fiscal hasta marzo de este año. Durante la dictadura fue
secretario de un juzgado y desde ese puesto participó en interrogatorios
ilegales, amenazas y encubrió crímenes de lesa humanidad. Está involucrado en la
masacre de Margarita Belén.
Treinta años después de participar en interrogatorios ilegales, amenazar a
detenidos y encubrir crímenes de lesa humanidad como secretario del juzgado
federal de Resistencia, la Justicia de Chaco libró ayer orden de detención
contra Carlos Flores Leyes, fiscal federal hasta marzo pasado. La medida se
concretó un año después de que la Procuración General de la Nación promoviera un
jury de enjuiciamiento y separara de sus cargos a Flores Leyes y a Roberto
Domingo Mazzoni, hasta entonces fiscal ante la Cámara Federal de Apelaciones de
Resistencia, acusado por las mismas tropelías en un cargo similar al de su
colega.
La orden de detención del conjuez federal José Antonio Piñero se produjo en el
marco de la causa Caballero, por secuestros y torturas en la Brigada de
Investigaciones de Resistencia, el centro clandestino más importante del
Nordeste argentino, que tiene una docena de ex policías procesados con prisión
preventiva. Cuando se concrete la captura, Flores Leyes se convertirá en el
segundo magistrado con mayores chances de ser juzgado por crímenes de lesa
humanidad, detrás del ex juez santafesino Víctor Brusa.
“Vi su mano grande golpear en la mesa que estaba frente a mí cuando no respondía
una pregunta o no le satisfacía mi respuesta. Preguntaba con precisión, parecía
inteligente. Interrogaba con un cuestionario predeterminado, diferente a cómo
interroga la policía. El contraste entre él, que era grandote, y yo, que estaba
tan indefenso en esa silla, desnudo, fue lo que me hizo acordar de su voz y de
su físico, que reconocí cuando lo vi más tarde en Gendarmería.”
El testimonio pertenece a José Luis Valenzuela, el interrogatorio ocurrió en la
Brigada de Investigaciones y quien preguntaba no era otro que Flores Leyes.
Valenzuela estaba vendado, atado a una silla de pies y manos, y acababa de ser
torturado con picana eléctrica. Por debajo de la venda llegó a ver al empleado
judicial, de impecable traje. “No tengan trato especial con él”, ordenó a los
policías.
A partir de una denuncia del CELS e H.I.J.O.S. Chaco, el procurador Esteban
Righi encomendó al fiscal federal Félix Crous realizar un sumario a Flores Leyes
y Ma-zzoni. El trabajo concluyó en diciembre del año pasado. Entre las
acusaciones que derivaron en el pedido de jury y la separación de su cargo
consta haber encubierto actos de tortura, no haber dado auxilio médico a
detenidos que declararon haber sido torturados, no haber dado protección a
detenidas embarazadas ni preocuparse luego por la salud de los recién nacidos,
haber obligado a presos a declarar bajo amenazas y omitir denunciar y perseguir
el asesinato de Néstor Sala, víctima de la masacre de Margarita Belén. Mazzoni
renunció a su cargo dos días después de que Righi lo suspendiera en sus
funciones. Flores Leyes, dos meses después.
Ex detenidos que conocieron al magistrado en plena dictadura recordaron ante la
Justicia su identificación con los métodos de la época. “Existía una
compenetración ideológica con el poder policial militar, con el proceso, con la
tortura, especialmente por parte de Flores Leyes y Mazzoni”, aseguró Aníbal
Polti. “Intervenía como una especie de represor más, no como funcionario del
Poder Judicial”, afirmó Eugenio Domingo Silva. Cuando María Graciela de la Rosa
les reprochó a los funcionarios que tomaran declaraciones de noche, con amenazas
y la clásica luz sobre la cara, la respuesta fue: “Trabajamos en equipo”. Flores
Leyes se reencontrará con sus viejos compañeros de equipo en la Unidad Penal 7.
Fuente: Página 12