Luego de la
extradición, todo listo para el juicio contra Fujimori

El ex presidente peruano es acusado por delitos de lesa humanidad y corrupción, las audiencias judiciales comenzarán el próximo 26 de noviembre en Lima. Se piden condenas de hasta 30 años de prisión.
Ese día comenzará el primero de los tres juicios orales
contra el ex presidente de Perú Alberto Fujimori (1990-2000), en la Dirección de
Operaciones Especiales (Diroes) de la Policía Nacional, donde el ex presidente
se encuentra detenido desde septiembre, cuando llegó extraditado proveniente de
Chile.
El 26 de noviembre comenzará el sumario por las matanzas de Barrios Altos y de
La Cantuta, y otros delitos como los secuestros del empresario pesquero Samuel
Dyer (fundador de COPEINCA) y del periodista Gustavo Gorriti, entonces
corresponsal del diario madrileño “El País” en Perú.
Ambas privaciones ilegales de la libertad –la de Dyer y de Gorriti– tuvieron
lugar en los sótanos del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), luego del
autogolpe de Estado de abril de 1992. Por este proceso, Fujimori, de 69 años,
podría ser condenado a una pena de 30 años de prisión.
El segundo juicio se refiere al uso indebido de quince millones de dólares del
erario estatal por parte de Fujimori y su posterior pago a Vladimiro Montesinos
en noviembre de 2000, para persuadir a su asesor de que renuncie. Para este
juicio la fiscalía pide una sentencia de siete años de cárcel.
El tercer proceso reúne los casos de intervención ilegal de líneas telefónicas
de periodistas, ejecutivos y políticos opositores entre 1990 y 2000, entre los
que se encuentra el ex secretario general de la Organización de las Naciones
Unidas y principal rival de Fujimori en las elecciones presidenciales de 1995,
Javier Pérez de Cuéllar.
Además dentro del tercer juicio se incluirá la presunta autorización de Fujimori
a Montesinos para sobornar al menos a doce congresistas opositores, para que se
pasaran al oficialismo, entregándole el control del Parlamento luego de las
elecciones de 2000 (congresistas tránsfugas).
La Fiscalía considera que por el conjunto de acusaciones del tercer juicio le
cabe una pena de diez años de prisión a Fujimori.
El ex presidente peruano había autorizado durante su primer mandato la creación
de un escuadrón militar de la muerte (Grupo Colina) que asesinó a veinticinco
personas en dos masacres separadas.
Según la Fiscalía, en noviembre de 1991 en Barrios Altos, ubicado en el centro
histórico de la ciudad de Lima, el grupo Colina equivocó su “objetivo” y mató a
quince personas inocentes. Mientras que en julio de 1992, el mismo grupo
secuestró y ejecutó a nueve estudiantes y un profesor de la Universidad Nacional
de Educación (UNE) Enrique Guzmán y Valle “La Cantuta”, situada en las afueras
de Lima. Los estudiantes y el profesor eran sospechados de colaborar con la
guerrilla de Sendero Luminoso.
El sociólogo Francisco Soberón, director de la Asociación Pro Derechos Humanos (APRODEH)
de Perú realizó una escalofriante analogía entre los regímenes de Augusto
Pinochet (1973-90) y de Alberto Fujimori, a saber:
La figura de Fujimori es asimilable a la de Pinochet; la de Vladimiro Montesinos
es comparable a la del general Manuel Contreras, que fue el jefe de la Dirección
de Inteligencia Nacional (DINA), aparato represor de la dictadura pinochetista.
El escuadrón de la muerte denominado Grupo Colina y el Servicio de Inteligencia
Nacional (SIN), que funcionaron en la década fujimorista, son semejantes a las
funciones de la DINA de Pinochet. Los episodios represivos de La Cantuta y de
Barrios Altos son asimilables a la Operación Colombo (desaparición de ciento
diecinueve personas entre 1974 y 1975 en Chile) y a la Caravana de la Muerte
(escuadrón del ejército que asesinó a más de un centenar de opositores a la
dictadura chilena). La ejecución de Pedro Huillca, secretario general de la
Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) en 1992 es confrontable
con el asesinato del sindicalista chileno Tucapel Jiménez sucedido diez años
antes.
El ex presidente Fujimori ya enfrenta un juicio actualmente en marcha, por el
allanamiento ilegal de dos departamentos de Trinidad Becerra, la entonces esposa
de Vladimiro Montesinos, cuando éste cayó en desgracia por el escándalo de
corrupción conocido como “vladivideos” (congresistas tránsfugas), durante la
agonía del tercer mandato consecutivo del régimen fujimorista. El objetivo de
ese allanamiento era incautar y recuperar filmaciones efectuadas por Montesinos
que comprometían al ex presidente.
El presidente de la Corte Suprema, Francisco Távara, informó que se ha dispuesto
la protección a fiscales, procuradores, testigos y otras partes involucradas en
los procesos contra Fujimori.
El fiscal supremo en lo penal, José Peláez, declaró que el ex asesor
presidencial Vladimiro Montesinos, deberá declarar en los juicios contra el ex
mandatario, por ser un testigo crucial.
El asesor más influyente que tuvo Fujimori y ex jefe de Inteligencia se
encuentra cumpliendo condenas por corrupción. Durante el juicio en su contra,
Montesinos cargó las responsabilidades sobre el ex presidente, alegando que
aquel tomaba las decisiones.
Asimismo, se prevé que Fujimori declarará que no estuvo enterado de los crímenes
de lesa humanidad y de los actos de corrupción cometidos por Montesinos.
El fiscal Peláez anunció que también citará a declarar a ex miembros del
paramilitar Grupo Colina, que asesinaba a sospechosos de insurgencia.
Por su parte, el jefe de la Procuraduría Anticorrupción, Carlos Briceño Puente,
se hará cargo personalmente de la defensa de los intereses del Estado peruano en
los juicios contra Fujimori. Asimismo, Briceño será asistido por un grupo de
procuradores y abogados.
Juan Carlos Portocarrero Zamora era procurador anticorrupción adjunto designado
en 2005. Había estado a cargo de la defensa del Estado peruano y de las
investigaciones, procedimientos de acusación y procesos contra el ex mandatario
y contra Montesinos.
Precisamente Portocarrero iba a ser el letrado que se iba a encargar de los
juicios por corrupción contra Fujimori, pero fue sorpresivamente cesado en su
cargo el pasado 18 de octubre, mediante resolución firmada por el Presidente
Alan García, el Primer Ministro Jorge del Castillo y por la ministra de Justicia
María Zavala. Dicha resolución no especifica las razones de la destitución del
procurador adjunto.
Fujimori abandonó Perú en noviembre del 2000, después de destaparse un escándalo
de corrupción en su gobierno, y viajó a Tokio, Japón, donde renunció por fax a
su cargo de presidente.
En noviembre del 2005, viajó a Chile donde la policía lo detuvo. En septiembre
de 2007, la Segunda Sala Penal de la Corte Suprema chilena admitió la
extradición solicitada por Perú, por dos casos de violaciones a los derechos
humanos y cinco acusaciones de corrupción. Actualmente se encuentra encarcelado
en un cuartel policial peruano.
Se trata del primer caso latinoamericano donde un ex presidente es extraditado
para ser juzgado por graves delitos de violación a los derechos humanos.
Alberto Fujimori, reelecto presidente en tres oportunidades, representó en la
década del 90 -junto a otros presidentes neoliberales- lo peor de la política
corrupta latinoamericana. En la primera década del naciente siglo, la justicia
avanza en pos de juzgar los procedimientos realizados por este ex presidente.
akriwicky@prensamercosur.com.ar
Fuente: Agencia Periodística del Mercosur