Fundamentos de la Causa RI9
Finalmente
concluyó la causa por violaciones a los derechos humanos más compleja y completa
del país. Los máximos responsables del grupo de tareas que asoló la provincia de
Corrientes deberán cumplir condena y entretanto apelar hasta las instancias que
les parezca en el marco del debido proceso y el derecho a defensa.
Parece lejano aquél día en el que se "presentó en sociedad" esta búsqueda de
Justicia un 24 de marzo de 2004 en las barbas del RI9, en cuyo seno funcionó un
centro clandestino de detención, y muchas han sido las circunstancias por la que
ha debido transitar este acto histórico de reparación a medias, como lo son los
procesos cuya culminación llega décadas después de lo esperado. Pero sin dudas
nada será igual a partir de ahora, podrán morigerar sus efectos los acólitos del
autoritarismo, los escribas del oprobio y los "emparejadores" que realizan
conmovedores esfuerzos para convencer a la sociedad que sólo se juzga a "un
lado", pretendiendo ignorar que la dictadura eligió no juzgar al "otro lado" (si
nos atenemos a la lógica de los dos demonios).
La dictadura se vengó, apostó al odio, utilizó la fuerza del Estado para someter
a un pueblo y aplicar a punta de fusil un plan económico antinacional y
antipopular como lo reconoció hasta el ex- jefe del Ejército, el Mayor Bendini.
Podrán en suma "arrancar todas las flores, pero no detendrán la primavera"
parafraseando al poeta, porque los aspirantes a autoritarios tendrán otro espejo
en el que mirarse, muy alejado del que les devolvía una imagen impune.
Cuestión de números
Los fundamentos se leyeron por el espacio de casi 7 (siete) horas, desde
las 12 hs. hasta las 18,40 hs. aproximadamente. Quedaron en el camino más de
30 (treinta) años de espera por Justicia y más de 4 (cuatro) años de
un largo juicio, signado por decenas de recursos dilatorios, cuyo debate
oral insumió 7 (siete) meses si se tiene en cuenta que a partir de la
lectura de los fundamentos es cuando realmente concluye.
La causa se inició por 13 (trece) víctimas y ya se habla de un RI9 II
porque testimoniaron en ella más de 40 (cuarenta). 88 (ochenta y
ocho) testigos dijeron lo suyo, algunos "para lo que le sirva al patrón" como la
ex-cocinera de De Marchi, muchos de los cuales ayudaron más a la querella que a
la defensa, otros apelando a toda su fortaleza para exorcizar el horror sufrido
en primera persona, y una tercera categoría que probablemente vino a cometer un
delito grave: el de falso testimonio. Así lo sospecha el Tribunal al menos, ya
que consideró que "los testimonios de Gustavo Enrique Calvi Meydac, Sergio
Fernández, Mauricio Fernández Funes, José Martiniano Duarte y Eduardo Muzio se
hallan absolutamente desvirtuados por los legajos de los militares que se han
incorporado y que contradicen sus afirmaciones en cuanto a las fechas de inicio
y culminación de los cursos, además de que, al declarar ante el Tribunal, en la
audiencia de debate se han mostrado reticentes y sus respuestas fueron evasivas
y ambiguas, por lo que deberá testimoniarse el acta y remitirse al Fiscal a los
fines pertinentes".
Uno de ellos es el actual Comandante del II Cuerpo de Ejército, quien estuvo a
punto de reemplazar a Bendini, el Comandante. Grl. Brig. Sergio Fernández. La
Justicia deberá evaluar sus dichos y será quien en definitiva decida si este
grupo de militares mintió o no, en caso de que la Fiscalía halle en las actas
pruebas suficientes para acusarlos. Pero esa será otra historia, apenas una
línea marginal, un efecto colateral de una causa que se constituyó en ejemplo en
el país.
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