EMPEZÓ EL JUICIO POR LA MASACRE DE MARGARITA BELÉN EN CHACO
Fusilamientos al descubierto
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Ocho militares y un policía están acusados de asesinar a una veintena de presos políticos. Imagen: Télam |
Ocho militares y un policía están acusados por el asesinato en un paraje de
Resistencia de una veintena de militantes que estaban presos. Fue desalojado de
la sala uno de los defensores condenado por estafa. Cecilia Pando hizo su show.
Con la lectura del requerimiento fiscal de elevación a juicio comenzó ayer en
Chaco el proceso oral y público por la Masacre de Margarita Belén, ocurrida el
13 de diciembre de 1976, cuando un grupo de oficiales del Ejército Argentino
arrancó de la cárcel y fusiló en un paraje de la ruta 11 a una veintena de
militantes políticos. Familiares de las víctimas y miembros de organizaciones
sociales y estudiantiles colmaron la sala de audiencias, otra sala contigua y
también la calle, donde el Tribunal Oral Federal de Resistencia instaló
pantallas para seguir el proceso. La nota de color la aportó el abogado y ex
defensor oficial Carlos Martín Pujol, quien primero fracasó en su intento de
postergar el inicio del juicio y luego fue echado de la sala por el tribunal,
porque tiene una condena firme por estafar a un cliente. En solidaridad con los
imputados estuvo presente en Resistencia la apologista del genocidio Cecilia
Pando, quien luego de afirmar que “los crímenes de lesa humanidad no existen”,
no soportó la lectura del requerimiento y durmió una larga siesta.
El rol protagónico le cupo ayer a Pujol, quien como defensor oficial en la etapa
de instrucción presentó un famoso hábeas corpus que les permitió recuperar la
libertad a los imputados y derivó en un juicio político a los camaristas
chaqueños. Poco después de las nueve, el abogado pidió la palabra para decir que
acababa de asumir la defensa de cuatro acusados y reclamó la suspensión del
juicio para poder “conocer el expediente”. Con criterio práctico, el tribunal le
advirtió que lo conocía de memoria y que podría repasarlo mientras continuara la
lectura de la elevación.
A las cuatro de la tarde, tras el cuarto intermedio para el almuerzo, Pujol
volvió a la carga: planteó que en realidad no había aceptado aún el cargo de
defensor y que se tomaría “unos días” para hacerlo. La advertencia generó la
inmediata reacción del fiscal general Javier de Luca, quien viajó a Chaco para
respaldar a sus colegas luego de obtener la condena de Bignone & Cía. por
crímenes en Campo de Mayo. De Luca exigió en primer término que si Pujol no era
defensor no volviera a hacer uso de la palabra. Luego, alertado por los fiscales
chaqueños, recordó que Pujol tiene una condena firme del Superior Tribunal de la
provincia por robarle una indemnización a un cliente y, en base al antiquísimo
artículo 364 del Código Procesal Penal, recordó que como condenado no podía
presenciar la audiencia. El papelón concluyó con Pujol mudo, saliendo de la sala
por una puerta lateral ante la mirada atónita de los imputados, que por el
momento seguirán en manos del defensor oficial Juan Manuel Costilla.
La audiencia inicial del juicio, que continuará hoy, se desarrolló durante casi
siete horas, con un cuarto intermedio de tres. El único episodio para lamentar
tuvo lugar al mediodía, cuando la policía provincial avanzó a empujones con sus
escudos para dispersar a los manifestantes que intentaron acercarse al camión
del Servicio Penitenciario Federal que trasladó a los imputados a almorzar en la
cárcel.
La lectura de la requisitoria del fiscal Gustavo Corregido fue seguida con
atención tanto por familiares de las víctimas como por una treintena de
allegados a los acusados, entre quienes se encontraba la apologista de la
dictadura Cecilia Pando. No bien ingresó al recinto, Pando reiteró ante los
periodistas que “todos estos juicios son ilegales” porque “se están violando
garantías, se aplica la ley con retroactividad”, y afirmó que “los crímenes de
lesa humanidad no existen”.
Los ocho militares acusados (Horacio Losito, Jorge Carnero Sabol, Athos Gustavo
Rennes, Ricardo Reyes, Aldo Martínez Segón, Germán Riquelme, Ernesto Simoni y
Luis Alberto Patteta) y el único policía (Alfredo Chas) se ubicaron a la
izquierda del tribunal, detrás de una fila de penitenciarios con boinas y
chalecos antibalas. El único con experiencia en procesos orales es Losito,
condenado a 25 años de prisión como autor de crímenes de lesa humanidad en el
Regimiento de Infantería 9 de Corrientes. El gran ausente fue Norberto Raúl
Tozo, quien se fugó luego de la liberación concedida por la Cámara Federal
chaqueña y ahora está preso en Brasil, mientras se sustancia a paso lento el
trámite de extradición.
Ante la posibilidad de que se colmara la sala, con capacidad para un centenar de
personas, el tribunal instaló una pantalla en un ambiente contiguo, con sesenta
sillas, y otra en la vereda de la calle Yrigoyen, que ayer estuvo repleta de
militantes de organizaciones políticas, sociales y estudiantiles con banderas y
pancartas con las fotos de los fusilados. También se pintaron en la calle
siluetas con los nombres de los ejecutados.
El titular de la Comisión Provincial por la Memoria, Emilio Goya, calificó la
jornada como “histórica”. “Creo que esto es mérito del gobierno nacional, con un
fuerte acompañamiento del gobierno provincial, pero sobre todo es el trabajo
consolidado que realizan los organismos de derechos humanos que hace más de
veinte años bregan por la memoria, la verdad y la justicia”, manifestó Goya,
miembro de Hijos Chaco. En representación del gobierno de Jorge Capitanich
estuvieron los ministros de Gobierno, Juan Manuel Pedrini; de Educación,
Francisco Romero; la presidenta del Instituto de Cultura, Silvia Robles, y el
subsecretario de Derechos Humanos, José Luis Valenzuela, los dos últimos ex
presos políticos durante la dictadura.
Fuente: Página 12
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