INTERNACIONALES - DURANTE LA DICTADURACuatro generales del Ejército chileno figuran en la lista
de los imputados por la masacre de 22 campesinos ocurrida en la localidad de
Paine, al sur de Santiago, al inicio del régimen militar del fallecido
dictador Augusto Pinochet.
Fuentes cercanas al juez de la causa, Héctor Solís, dijeron que son cuatro
los generales en servicio activo que figuran entre la lista de los 36
subtenientes que en agosto de 1973 se graduaron en la Escuela Militar.
Todos ellos fueron destinados a la Escuela de Infantería de la ciudad de San
Bernardo, vecina a Santiago, a la que pertenecen quienes en 1973 asesinaron
a los campesinos.
Tres de ellos fueron recientemente ascendidos de general de Brigada a
general de División.
Radio Cooperativa informó este viernes en su site que el general de División
Guillermo Castro Muñoz, comandante de la II División del Ejército de la
Región Metropolitana, ya fue indagado por el juez Solís en la búsqueda de
los otros dos subtenientes que en octubre de 1973 participaron junto al
entonces subteniente Andrés Magaña en la masacre de los 22 campesinos.
También está el general de División Cristián Le Dantec Gallardo, actual
director de Finanzas del Ejército.
El otro general de División es Julio Baeza von Bohlen, actual director de
Logística de la institución. El cuarto oficial es el general de Brigada
Eduardo Ludovico Aldunate Hermann, actual comandante de la División Escuelas
del Ejército.
Aldunate fue mencionado por un ex agente como integrante de la Brigada
Mulchén de la DINA, aparato represor de Pinochet, mientras era el segundo
comandante de la fuerzas de Naciones Unidas en Haití.
El juez Solís indaga para conocer la identidad de los otros dos subtenientes
que acompañaron a Magaña. Hasta ahora esos dos nombres permanecen bajo una
férrea protección en un pacto de silencio entre los inculpados y procesados
de la matanza del 16 de octubre de 1973, en Paine, unos 60 kilómetros al sur
de Santiago.
La justicia presume que los cadáveres de los campesinos fueron exhumados
clandestinamente entre 1978 y 1979 y lanzados al mar, en el marco de la
operación "retiro de televisores", ordenada por Pinochet para borrar el
rastro de los asesinatos cometidos en todo Chile en los meses posteriores al
golpe (11 de setiembre de 1973).
Esa operación, de acuerdo con testimonios recogidos en diversos juicios, se
llevó a cabo tras el descubrimiento de los cuerpos de unos 20 desaparecidos
en la localidad de Lonquén, cercana a Santiago, en 1978.
Durante la dictadura de Augusto Pinochet unos 3.200 chilenos murieron a
manos de agentes del Estado, de los que 1.192 integran aún la lista de
detenidos desaparecidos, según cifras oficiales, mientras organismos de
derechos humanos sostienen que unos 800.000 opositores fueron torturados.
Fuente: Télam