SON IMÁGENES DE UN ADOLESCENTE DE 16 Años PRESO EN GUANTÁNAMO
Salió el video de tortura juvenil
Por primera vez se hace pública una filmación de una sesión de interrogatorio en
Guantánamo. Se ve a Omar Khadr, 16, llorando después de tres semanas sin dormir.
Una corte militar lo exculpó, pero sigue preso en la isla.
Por Leonard Doyle *
Desde Washington
Una mirada sin precedentes a las duras condiciones en la cárcel de Guantánamo
surgió a través de un video de un adolescente canadiense llorando durante su
interrogatorio después de que sufriera la tortura de privación de sueño durante
tres semanas. El tramo más largo del video, un segmento de ocho minutos, muestra
a Omar Khadr sollozando apenas después de cumplir 16 años, ocultando su cabeza
entre sus manos y gimiendo “ayúdenme, ayúdenme”, mientras los agentes de
inteligencia canadienses lo observan. Durante el curso del interrogatorio de
tres días, Khadr negó cualquier asociación con Al Qaida y les mostró a los
agentes las heridas que sufrió en el campo de batalla y por las que casi muere.
El video, filmado por una cámara oculta en un conducto de ventilación, y
obtenida por orden judicial por los abogados canadienses de Khadr, es el primer
video de un interrogatorio de Guantánamo que se hace público. El interrogatorio
tuvo lugar en febrero de 2003, seis meses después de la captura de Khadr por las
fuerzas estadounidenses en un campo de batalla afgano. Estados Unidos afirma que
él mató a un soldado con una granada e hirió a otro en un complejo de Al Qaida,
pero los esfuerzos por convencer a los jurados militares de que él era un
“enemigo combatiente” fueron desechados el año pasado.
El maltrato de Khadr comenzó después de su llegada a Guantánamo, donde se lo
privó del sueño y fue obligado a mudarse de celda cada pocas horas durante un
período de tres semanas –un proceso que los militares llaman “programa de
viajero frecuente”– para debilitarlo antes de ser interrogado por los agentes de
inteligencia canadienses. Pero antes de la rabia y las lágrimas, tuvo confianza.
El adolescente pensaba que sus compatriotas canadienses habían venido a ayudarlo
y él contestaba a sus preguntas con total libertad. Pero el segundo día de los
tres de interrogatorios percibió la dura realidad cuando los agentes le
preguntaron por sus vínculos con Al Qaida, sus amigos y su familia
fundamentalista en Afganistán. Le preguntaron al muchacho si creía que docenas
de vírgenes de ojos negros lo esperaban en Janna o el paraíso.
Al darse cuenta que los agentes estaban ahí para sacarle información, Khadr
lloró abiertamente y negó todo. Desesperado, se tiraba del pelo y rasgaba la
remera naranja para mostrar sus heridas. El interrogatorio fue observado por Jim
Gould, un diplomático canadiense que escribió más tarde en una nota que había
conocido a un “muchacho con muchos problemas” de cuya confianza se abusaban
todos aquellos que fueron responsables de él.
Khadr es un ciudadano canadiense que fue educado por padres fundamentalistas en
el Afganistán gobernado por los talibán, donde se encontró envuelto en el
conflicto después de los ataques a Estados Unidos el 11 de septiembre de 2001.
Cuatro años después del interrogatorio, en abril de 2007, el juez que presidía
un juzgado militar en Guantánamo desechó todas las acusaciones en su contra
porque Estados Unidos no podía probar que era un “combatiente ilegal”. Khadr
también se enfrenta a cargos de conspiración, proveer material de apoyo al
terrorismo, así como asesinato, intento de asesinato y espionaje de las fuerzas
de Estados Unidos. Sus abogados revelaron partes del video ayer porque quieren
avergonzar a Ottawa para que exija su liberación de Guantánamo. Ahora, con 21
años, Khadr es el único occidental que permanece preso en Guantánamo. A pesar de
la juventud de Khadr cuando fue capturado y la evidencia de maltrato, el primer
ministro de Canadá, Stephen Harper, dijo que no pediría su regreso. El gobierno
canadiense rechazó repetidos pedidos para solicitar su extradición, como
hicieron exitosamente el Reino Unido y Australia con sus propios ciudadanos.
* De The Independent de Gran Bretaña. Especial para PáginaI12.
Traducción: Celita Doyhambéhère.