Imaginemos

Imaginemos que un grupo de menores se encontraba en la puerta de ingreso a la cena de "la Normal", y estimulados por el alcohol, el hastío, la imposibilidad de ingresar porque se vendieron más entradas de lo que la capacidad del lugar indica como razonable, o por cualquier otra "motivación" que ni siquiera es interesante imaginar, decidieron pelearse con otro grupo de menores, quizás también estimulados por el alcohol, el hastío o las mismas sinrazones.
Imaginemos también, un grupo de policías tratando de organizar el ingreso, cuidando el orden, que para evitar ser desbordados solicita refuerzos a los especialistas, aquellos que tienen la noble misión de afrontar el alto riesgo de controlar adolescentes ebrios que apenas se mantienen en pie.
Imaginemos a uno de éstos peligrosos adolescentes pidiendo desesperado a la policía, creyendo ingenuamente que para eso se les paga, que solicite una ambulancia urgente para otro de los peligrosos adolescentes que sangraba abundantemente, como producto de aquella absurda pelea con otro grupo de menores, quizás también estimulados por el alcohol, el hastío o cualquier otra motivación.
Imaginemos que estos policías, lejos de acudir al pedido del adolescente, se alejaran sonriendo impertérritos sin atender al herido. Imaginemos al adolescente que reclamó su ayuda, preso de un ataque de nervios pateando la puerta del patrullero para lograr a como de lugar, la atención de los uniformados.
Lo que viene después es aún mas fácil de imaginar, el adolescente pateador de los bienes del Estado, recibió golpes en el rostro, un corte en la cabeza, la marca púrpura y nítida de un borceguí en su espalda esmirriada de 17 años.
Imaginemos a la familia de ese y otros adolescentes esperando seis horas para poder liberar a sus hijos, incomunicados gran parte de ese tiempo como si fueran peligrosos delincuentes y no meros contraventores.
Imaginemos el rostro sonriente de un empresario que vendió mucho alcohol, sin límites de horario ni en relación a la edad de sus clientes.
Lo que cuesta mucho, cada vez más, es imaginar una policía actuando como corresponde, un empresario limitado en su afán de lucro, una Justicia protegiendo a los menores de la agresión gratuita e indiscriminada. Solo eso, no pretendo ya en el corto plazo imaginar una sociedad que contenga nuestros jóvenes, que no les limite el acceso al estudio superior, que no les ofrezca la vuelta de la colimba como "solución creativa", para domar su espíritu rebelde, en vez de valorar esa fuerza transformadora que el sistema habrá de mutar bien pronto en amarga decepción, cuando pretendan ingresar a la universidad o conseguir un trabajo decente.
Imaginemos que los hechos no sucedieron así, y que un grupo de adolescentes atacó sin razón a la policía, y que ésta actuó con "excesos" (¿se acuerdan de esa palabra?).
¿No será tiempo de imaginar una mejor formación para los agentes del orden, y a cambio de la vuelta de la "policía equipada", pensemos de una vez en una policía más profesional, bien paga, dignificada, y formada en valores democráticos alejados de los preceptos de la Doctrina de Seguridad Nacional?.
Imagino en un tiempo inconmensurable una policía que filosóficamente se encuentre muy lejos de la hipótesis del enemigo interno y nos considere ciudadanos sujetos de derechos y se consideren a sí mismos, orgullosos garantes de esas prerrogativas.
¿Tendré demasiada imaginación?

Diego Cazorla Artieda

 

Video difundido por Corrientesonline.com y CorrientesHoy.com que da cuenta de otro incidente de la policía que vuelve "bien equipada". En la imagen se aprecia que el estudiante parece manotear la baliza, pero luego de que el policía embiste contra la multitud. El parte policial decía: "...se investigan las agresiones que sufrió un policía motorizado..." (sic)

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