A pesar de la condena por delitos de lesa humanidad, cometidos “en el marco del genocidio”, que pesa sobre él, Christian von Wernich no será sancionado por el momento por la Iglesia Católica y por lo tanto podrá seguir ejerciendo el ministerio sacerdotal que lo habilita para celebrar la eucaristía e impartir el resto de los sacramentos. Lo anterior se desprende del comunicado difundido ayer por el obispo de 9 de Julio, Martín de Elizalde. En ese texto el superior eclesiástico del cura señala que “oportunamente se habrá de resolver, conforme a las disposiciones del Derecho Canónico, acerca de la situación de Christian von Wernich”. En el mismo documento el obispo pide perdón en nombre de la Iglesia.
La ley eclesiástica determina que
ante faltas graves el sacerdote puede ser sancionado con la
imposibilidad de ejercer las funciones ministeriales, prohibiéndole de
por vida la administración de los sacramentos y la animación pastoral de
la feligresía. Aunque no es una medida que la Iglesia acostumbre a
adoptar en tiempos actuales, podría darse lugar también a la excomunión,
una pena todavía mayor que implica que la persona queda directamente al
margen de la comunidad católica. A quien le corresponde adoptar las
sanciones, siempre que lo considere oportuno, es al obispo de la
diócesis a la que pertenece el sacerdote y, en caso de que el cura no
esté de acuerdo con la pena que se le impone, podrá recurrir luego ante
los tribunales del Vaticano. La Conferencia Episcopal, que es un órgano
colegiado de los obispos, no tiene atribuciones para tomar
determinaciones directas en las diócesis o sobre sus sacerdotes, pasando
por encima de la autoridad del obispo local. Pese a ello es notorio que
en muchos casos la opinión de las autoridades de la Conferencia
Episcopal no sólo condicionan sino que presionan, si así lo desean, las
decisiones de los obispos particulares.
Por todo lo anterior el pronunciamiento del obispo De Elizalde se
esperaba con expectativa tanto en medios eclesiásticos como en los
organismos vinculados con los derechos humanos. Fuentes eclesiásticas
habían dejado trascender que el anuncio de esas medidas, se daría a
conocer de manera simultánea con el comunicado de la Conferencia
Episcopal difundido el martes pocos minutos después de que el Tribunal
Federal No 1 de La Plata emitió su veredicto condenatorio. No sólo no
ocurrió así sino que el obispo De Elizalde decidió postergar una
resolución sobre el tema sin ponerle fecha. La ley eclesiástica no
contempla plazos para este tipo de medidas.
El comunicado del obispo de 9 de Julio, tras el reconocimiento de la
condena que se le impuso a Von Wernich, expresa, “en nombre de la
comunidad eclesial, la convicción de que el Evangelio de Jesucristo nos
impone a los que queremos ser sus discípulos una conducta que muestre el
respeto cabal por nuestros hermanos, condición de una vida social en paz
y justicia”.
“Lamentamos –dice a continuación– que haya habido en nuestra patria
tanta división y tanto odio, que como Iglesia no supimos prevenir ni
sanar”. Y agrega que “un sacerdote católico, por acción o por omisión,
estuviera tan lejos de las exigencias de la misión que le fue confiada,
nos lleva a pedir perdón, con arrepentimiento sincero, mientras rogamos
a Dios Nuestro Señor que nos ilumine para poder cumplir nuestra vocación
de unidad y de servicio”.
De Elizalde, que cumplirá 67 años en los próximos días, pertenece a la
orden de los benedictinos, y es obispo desde 1999. Antes había ocupado
el cargo de abad (superior) de la abadía San Benito en Buenos
Aires-Luján. No es un hombre de perfil alto dentro del episcopado y
tampoco ha tenido alta exposición pública como miembro de la jerarquía
eclesiástica católica.
Después de señalar que la situación del cura condenado se resolverá
“oportunamente” de acuerdo a las disposiciones del derecho canónico, el
obispo dice que “rogamos por él (por Von Wernich), para que Dios lo
asista y le otorgue la gracia que necesita para comprender y reparar el
daño ocasionado”. Cierra el comunicado diciendo que “esperamos que
nuestra sociedad encuentre el camino de la ansiada reconciliación, la
cual requiere la verdad y la justicia, el arrepentimiento y el perdón”.
En la intervención final que se le concedió en el juicio antes de que el
tribunal diese a conocer el fallo que finalmente fue condenatorio, Von
Wernich también apeló a la “reconciliación” pero en este caso para decir
que “el hombre que quiere reconciliarse necesita paz, si no actúa con el
corazón herido” y por lo tanto “va a obrar con el corazón herido y lleno
de problemas”, en lo que intentó ser un argumento para descalificar a
quienes habían brindado testimonio en su contra.
Fuente: Pagina12.com.ar