Crónica de un interminable derrotero
María
Estela Carrazzoni de Ayala y su esposo fueron los primeros padres de
desaparecidos correntinos en aparecer en los medios locales en busca de sus
hijos. A días del secuestro del "Cacho" Ayala, ya estaban en un diario narrando
la desesperación que los acompañaría hasta el fin de sus días.
Se hablaba de "rumores de golpe", y "reuniones secretas" de los jefes militares
(los mismos que habrían de conformar la primer junta genocida), el golpe en suma
era inminente y no faltaban quienes abonaran ese escenario echando leña al
fuego.
El mismo día que asume Nicolaides (el maniático de Nicolaides diría Barreiro,
condenado a perpetua por el homicidio de Rómulo Artieda), el Colegio de
Abogados daba cuenta de sus gestiones para dar con el paradero del cacho en una
escueta nota.
El Partido Intransigente, junto al Partido Revolucionario Cristiano sería los
únicos sectores políticos en decir lo suyo. Otros se veían muy preocupados por
el "avasallamiento a las Instituciones democráticas" en virtud de un
procedimiento policial irregular en una comuna del interior. De los numerosos
procedimientos en domicilios particulares y las primeras desapariciones aún
antes de empezar la dictadura, muy poco se decía en los diarios al menos.
Lo
cierto es que las gestiones del matrimonio Ayala iniciarían un largo periplo que
consumiría sus vidas, situación en la que no estarían solos mucho tiempo, ya que
poco después serían acompañados por los Marcón, los Arqueros, los Artieda, Meza,
Vázquez, Velásquez etc.
Allá por fines de 1981 o principios del año siguiente, se conformarían la
Comisión de Familiares y la Comisión de Derechos Humanos de Corrientes,
fusionándose ambas y asumiendo el nombre de esta última, creando así el
organismo que daría curso de forma más orgánica y conjunta lo que ya venían
realizando desorganizadamente y con desesperación.
Doña Estela era infaltable en las reuniones, y siempre tendía a consensuar lo
que se pudiera, por su mesura quizás no parecía tener un espíritu de líder, pero
su rol era vital en la búsqueda de mecanismos que tiendan a la elaboración de
estrategias conjuntas, arrimando posiciones, dentro de un grupo en el que
estaban sectores muy diversos, desde lo ideológico y la praxis política. Doña
Estela hablaba y era escuchada, sin necesidad de levantar la voz, sin
histrionismo ni gestos notables. Con humildad y firmeza.
Don Ayala depositaba en ella la responsabilidad de hablar en la asamblea, con un
perfil mas bajo y ausencia de machismo estaba siempre allí, acompañándola,
conteniéndola.
Ninguno de los dos pudo ver como la justicia habría de dar cuenta con los
presuntos asesinos de su hijo y Orlando Romero, el Cacho Barozzi y Jorge Saravia
Acuña, secuestrados en el mismo operativo el 16 de febrero de 1976. Pero si
tomamos en cuenta las declaraciones en la Causa RI9 de Carlos Achar, ratificadas
por Silvia Martínez, los recientemente condenados por otros hechos, Barreiro y
De Marchi estarían implicados en el destino final de los cuatro
detenidos-desaparecidos por razones políticas. En todo caso eso lo deberá
determinar la justicia en una próxima instrucción.
Sus familiares toman la posta hoy, y la Comisión de DDHH de Corrientes que
crearon con tanta esperanza, la Justicia empieza a asomar para otra de las
familias correntinas que tanto esperó.