21ª jornada de la Causa RI9
Todo el Ejército era un escuadrón de la muerte
La Causa RI9 se ha caracterizado en las últimas jornadas, por
contar con testigos que ayudaron a interpretar la correcta contextualización de
los hechos de tortura y vejámenes que narraron una y otra vez las víctimas. En
tal sentido ha sido fundamental el aporte del Coronel Ballester y Martín Almada,
que aportaron a la comprensión del Plan Cóndor.
Si algo le faltaba a la causa para brindar un interesante servicio a la
reconstrucción de la memoria histórica, era develar la ideología subyacente en
el "Proceso de Reorganización Nacional", el origen histórico de la hipótesis del
"enemigo interno" y hasta de la materialización de las cuestiones "mas finas" el
plan sistemático, dividiendo el país en zonas y subzonas. Se destacó el rol (en
las guerras modernas) de la Inteligencia y de los "medios coercitivos para
obtener información", eufemismo que no significa otra cosa que la aplicación de
tormentos.
El testimonio de la periodista Marie Monique Robin ahondó en estos aspectos,
denunció la influencia de los doctrina militar francesa en las dictaduras
militares latinoamericanas, donde destacó que los argentinos fueron sin dudas
sus mejores alumnos.
"Francia tuvo un papel fundamental en la génesis de la ideología represiva"
dijo. "Me avergüenza decirlo porque amo a este continente y soy francesa, pero
es así".
Hija de militantes de DDHH franceses enrolados en Amnistía Internacional de ese
país, que infundieron en ella su preocupación por temas vinculados al respeto a
la dignidad humana, Robin ha llevado adelante un trabajo de investigación que
resulta a estas alturas de lectura obligatoria para cualquiera que pretenda
analizar la realidad de las dictaduras latinoamericanas con seriedad.
Explica en su extenso testimonio, cómo se desarrolló la "doctrina francesa", con
lucidez y una extraordinaria capacidad de síntesis, sin la cual la complejidad
del tema hubiera sido imposible desarrollarla en el ámbito de un debate oral. Su
origen se remonta a las intervenciones militares en las colonias de Indochina y
Argelia, donde el Ejército Francés se encuentra ante un enemigo "sin uniforme",
que ataca con métodos no tradicionales de combate y que además cuenta con
consenso de la población civil, dijo.
El "enemigo" del Ejército Francés eran sencillamente los ciudadanos de Indochina
y Argelia que se negaban a seguir siendo colonias de Francia, tal como sucedió
en Argentina que el "enemigo" pasó a ser todo aquel que se rebelara a aceptar la
reconversión económica y política del país, en función de la hipótesis de
conflicto este-oeste, desconociendo que las contradicciones tienen que ver desde
un punto de vista cardinal en nuestro país mucho más con el conflicto norte-sur,
debido a que es precisamente el gran vecino del norte quien ejerce políticas
neo-coloniales sobre los países australes. Cualquiera que piense en este sentido
era funcional al este en la "Guerra Fría", era pues el enemigo.
El ex-Presidente de Facto Bignone entrevistado por Robin, dijo categóricamente
que lo que hizo la dictadura militar argentina fue "un calco de lo que
desarrolló Francia en Indochina y Argelia", solo que Argelia era una colonia y
acá se trataba de nuestro propio país. Reconoció la aplicación de torturas y
señaló que eran absolutamente funcionales al concepto de "guerra moderna" que se
desarrolló en nuestro país entre los años "76 al "83.
El General Diaz Bessone, uno de los entrevistados por Robin, dijo que a
diferencia de lo que hizo Francia en Argelia, donde los grupos de ultra derechas
enrolados en la OAS constituían "escuadrones del la muerte", en la Argentina el
Ejército todo era un "gran escuadrón de la muerte".
Robin revela además el aporte del integrismo católico para justificar la labor
de los torturadores, con conceptos ligados a la inquisición española (de
erradicar el demonio interno) y otros de índole mas "modernas" que explicaban su
necesidad con un sentido pragmático: evitar males mayores, por ejemplo, como los
atentados.
Si bien el aporte de la periodista es general y tendiente a contextualizar la
metodología y la propia ideología represiva, destacó que para la "doctrina
francesa" considera que los tanques y los aviones no son las armas más aptas
para este tipo de guerras, sino la Inteligencia y la aplicación de "medios
coercitivos para obtener información", es decir la tortura. Esta es una
consideración "general" que tiene mucho que ver con la situación "particular" de
los imputados en la Causa RI9, ya que eran precisamente los militares que en
nuestra región estuvieron a cargo del área de Inteligencia del Ejército.
Cuando concluye la primera etapa de su testimonio, que contó además con material
fílmico del documental realizado sobre la bese de su libro "Escuadrones de la
Muerte-La escuela Francesa" empiezan las preguntas que efectúan las partes, y es
allí cuando se hace hincapié en aquello que debe ser ahondado. En tal sentido el
Dr. Bosch le preguntó si las "desapariciones forzadas" forman parte de la
"doctrina francesa" o fue creada a partir de ella, Robin es categórica y dice
que no, que ese método fue ya utilizado por los nazis y la idea era sembrar el
terror, paralizar el reclamo familiar y social, y el segundo país que lo utiliza
es Francia.
Respecto de las torturas, dijo que ésta siempre existió y viene de tiempos
inmemoriales, el aporte de la "doctrina francesa" en todo caso es el rol que le
confiere a este método, al considerarla una de las armas principales de la
"guerra moderna o antisubversiva".
Cuando se la consulta acerca de la apropiación sistemática de bebés, dijo con
claridad que eso no es un aporte francés, "a eso lo inventaron los propios
argentinos".
El amigo del "Mono" Vargas
José Pedro
Almirón era un joven de 23 años y con cinco hijos cuando es detenido por el
Ejército, el menor de ellos de apenas un año aprendería a hablar tres años
después de aquel violento allanamiento como consecuencia del horror que sufrió
toda la familia. "De lo que más me acuerdo es del llanto de mis hijos y mi
madre" recuerda "el Chengo" como lo conocen sus amigos. También lo detienen a su
padre.
Buscaban "armas y material político" y se lo llevan pese a que el allanamiento
resulta infructuoso, y por el camino recogen a una mujer embarazada a quien
también trasladan al RI9.
Una vez en el CCD le pegan en los costados, de la forma que lo hacen "los que
saben pegar", y en las manos y en los testículos. Chengo negaba hasta su
afiliación peronista, pero su amor por su doctrina lo había llevado a nombrar
Juan Domingo a un hijo que posteriormente moriría en Alemania en un accidente
automovilístico. Y ellos lo sabían, por eso le preguntaban por los nombres de
sus hijos "viste pelotudo, y después negás que sos peronista" le dijeron entre
golpes y mas insultos.
Las preguntas giraban fundamentalmente a saber donde estaba Carlos Marcón, el
tesorero de la Comisión Vecinal del Barrio Camba Cuá y militante como Chengo de
la JP. Marcón es uno de los 30000 desaparecidos y sus padres fueron socios
fundadores de la Comisión de Derechos Humanos de Corrientes, la organización que
hoy querella a los represores del RI9.
En el Centro Clandestino de Detención tiran un día "un bulto", cuando se retiran
Chengo se sube la venda y ve a su amigo, el Mono Vargas, "un muchacho muy
simpático que conocí en una cena peronista" dice. Se hicieron amigos y lo vuelve
a ver en esas circunstancias, muy golpeado pero tan íntegro como lo recordaba.
"Me torturaron mucho, creo que me van a matar" le dijo el "Mono", "decile a mi
familia y a mis amigos que me porté bien, que no dije nada". El Chengo no puede
disimular la emoción en este punto.
Cuando regresa a la Argentina después de un largo exilio, el Chengo se entera
que Ramón Vargas tenía razón, también forma parte de la larga lista de
desaparecidos de los "mejores alumnos de la escuela francesa". Su familia es
querellante de la "Causa RI9" y cuenta además con otra desgracia, la
desaparición de una hermana del "Mono".
Chengo se pregunta aún hoy porqué le hicieron eso a él y a su padre, quien no
pudo recuperarse y muere dos años antes de reencontrarse con su hijo y nietos.
"Mi drama aún continúa, yo quiero regresar" dice emocionado.
El amigo de "Rómulo"
Ramón
Aguirre es detenido en abril de 1976, sus familiares fueron a pedirle a Adolfo
Navajas Artazas que intercediera por su libertad, y éste les dijo "el flaco va a
ser traído del Chaco para carearlo con alguien". Su periplo incluyó detención en
Santo Tomé, U7 del Chaco, RI9, U9 de La Plata y Caseros.
Fue sometido a las torturas conocidas como "submarino seco", la "parrilla" y la
picana en todas sus variantes, además de golpes de todo tipo.
En el RI9 lo ve a Rómulo Artieda y tiene la oportunidad de hablar con él, éste
le dice que lo habían torturado mucho pero que ya "no le jodían", pensaba que lo
más probable era que lo iban a matar, pero sus captores estaban esperando
directivas "de arriba". El estaba intentando que lo pasen a una cárcel, la U7 o
alguna otra, pero estaba consciente de que si lo hacían iba a ser por mucho
tiempo, y que de todos modos era poco probable que se salvara. Le aseguró a
Ramón que no tenía de que preocuparse y que no niegue que lo conoce, que él se
iba a salvar. Le dio la impresión a Ramón que Rómulo se "había hecho cargo" para
salvar a los que pudiera.
"Rómulo servía la comida de los detenidos y lo hacía sin vendas y con la ayuda
de una mujer "obesa" de apellido Robledo o algo así", afirma. Lo vi hasta fines
de junio o principios de julio, es decir hasta sus últimos días, ya que su
cuerpo fue encontrado en las aguas del Río Paraná el 8 de julio del "77 y
enterrado como NN en el Cementerio de Empedrado, en cuyas puertas a partir del
24 de marzo último una placa recuerda que sus restos reposaron allí.
Ramón sufrió al igual que Chengo el exilio, solo que en lugar de Alemania fue a
Bélgica, donde aún vive. Él sin embargo no está preparado para volver, quizás no
lo esté nunca.