Huir hacia adelante
Cuando
se inició el debate de la Causa RI9 pocos adivinaban cuánto iba a saberse de los
hechos luctuosos de la dictadura en nuestra provincia, ni los cálculos más
optimistas hubieran podido prever que no solo se lograría una reconstrucción
bastante completa del funcionamiento de la patota represiva y el Centro
Clandestino de Detención (CCD). Incluso el contexto histórico e ideológico de
los represores.
La defensa tuvo que pasar de desconocer la existencia de detenidos en el
ex-Regimiento 9 y mucho menos que existiera un CCD, a reconocerla sin más, sin
escalas, solo
que denominándola LRD (Lugar de Reunión de Detenidos).
Reynoso no podía saber que iba a quedar demostrado que conocía a la familia
Artieda, mucho menos que iría a ser apodado "el Astiz correntino", debido a su
papel de espía en la familia del desaparecido. Es por eso que al leérsele las
acusaciones al inicio, afirma categóricamente que no conocía a Nidia Esther
Galarza de Artieda, madre de Rómulo y fundadora de la Comisión de DDHH de
Corrientes, organismo que hoy lo querella pese a que Esther ya partió a reunirse
con su hijo años antes de que se anularan las leyes de impunidad.
Hoy, no solo recuerda que la conoció, sino que quería saber del paradero de
Rómulo "para salvarlo", porque me lo pidió Alicia (hermana de Rómulo), "mi amiga
entrañable", dice sin sonrojarse. También reconoce haber ingresado al RI9, cosa
que negó en su declaración inicial. ¿A que fue al RI9? le preguntó el Dr.
Alonso, "no recuerdo...por distintos motivos..." dice, pero en seguida recuerda
que lo interrogó a Orué, un ex-detenido que fue mencionado por varios testigos.
Admite también que era el Jefe de Inteligencia de Gendarmería, pero al igual que
Barreiro minimiza el rol de esa oficina, acaso para contradecir el aporte de la
periodista francesa Marie Monique Robin que consideraba a la inteligencia
militar el "arma principal de la guerra moderna" que inspiró la experiencia
francesa en Indochina y Argelia.
Por todo lo expuesto, la presente no fue una ampliación de su primer alocución,
sino una total corrección de la misma.
Se dice de mi...
Quiere refutar uno a uno los testimonios de quienes lo acusan, incursionando
incluso en una inoportuna valoración de la prueba, hecho que se lo hace saber el
Fiscal Auat al Presidente del Tribunal, el Dr. Alonso, quien sin embargo lo deja
exponer libremente para garantizarle su derecho a defensa.
En primer término quiere refutar a Trainer, un testigo que lo ubica a Reynoso
participando del operativo conjunto que lo detiene, diciendo que su colega, el
ex-gendarme Palma le refirió que era él el que había participado de la detención
del profesor de Comunicación Social Jorge Trainer, "quiero creer que Trainer
se equivocó y me confundió con Palma" dijo.
Respecto de lo que dijo el mismo testigo, que lo acusa de haberle pateado la
silla invertida sobre la que descansaba su cuerpo colgado de las esposas dentro
del RI9, no solo niega ese hecho, sino su presencia misma dentro del CCD
"jamás estuve allí" dice.
Respecto de Martha Álvarez, dice que no recuerda haberle tomado datos
filiatorios dentro del CCD, pero esta vez no lo niega enfáticamente, "o por lo
menos no lo recuerdo" dice, cuando no debió haber dudado siquiera, si es cierto
que jamás estuvo allí.
En relación al padre del testigo Miño, niega que éste haya estado en
Gendarmería, y mucho menos que lo haya maltratado allí, "era imposible que lo
haya maltratado alguien en Gendarmería" dice, cuando en realidad los sucesos
que describe Miño no refieren al maltrato "dentro de Gendarmería" sino
proporcionados por Reynoso en otro lugar.
Respecto de Aponte, sostiene que ni siquiera era un preso "por razones
políticas", reconociendo implícitamente la existencia de este tipo de detenidos,
sino que era un preso común.
A Delgado lo acusa de ser críptico, "sinceramente no entendí lo que dijo
Delgado" dice, y asegura que en el reconocimiento que efectúa "ni
siquiera me mira", y dice luego "además me acusa de haber estado
deteniéndolo en Monte Caseros y yo quiero dejar constancia de que jamás estuve
allí".
A Nuñez le desmiente porque dijo que lo detuve de civil "yo hubiera dudado si
me decía que estaba de uniforme" refiere, pero no lo desmiente
categóricamente tampoco.
Finalmente se refiere al testimonio de la sobrina de Rómulo, María Esther
Cazorla Artieda, diciendo "ratifico todo lo que dice". Recordemos que la
testigo es quien lo ubica dentro de la familia como "novio" de una amiga de
facultad de su madre, y yendo asiduamente a la casa de doña Esther, la madre de
Rómulo. También recordó Cazorla Artieda que Reynoso solía decir a Esther "yo
soy tu hijo que no está", en la misma fecha en que Trainer lo vio dentro del
RI9, el CCD donde Rómulo ya estaba sin vendas, como los condenados a muerte.
"El temor a Dios"
La segunda parte de su desenfadado testimonio la dedicó a ensalzar la figura del
Comandante Arrúa, quien "tuvo discusiones con Nicolaides sobre la metodología
del Ejército", según refiere.
En este punto Auat señala que deberían retirarse los demás imputados, ya que el
testimonio gira en torno a cuestiones relacionados con la Fuerza a la que
pertenecen, a lo que el Presidente accede.
"Esta discusión fue en el "77" recuerda, lo sabe porque estaba Pietronave, quien
se desmayó ante una reprimenda de Nicolaides porque había coincidido con Arrúa
en el sentido de que era necesario "judicializar a los detenidos". Ante pregunta
del Dr. Vigay señala que a "judicializar" se refiere a ponerlos a disposición de
un Juez para que tengan derecho a defensa, lo que implícitamente equivale a
reconocer el carácter clandestino que tenían los operativos de detención y el
posterior encarcelamiento.
"El Comandante me enseñó a vivir, por eso me duele lo que dice Trainer, porque
si lo maltrataba estaba fallando a Arrúa", lo que le daría una terrible
frustración, ya que era equivalente lo que sentiría en esa situación, a lo que
los católicos conocen como "el temor a Dios".
Los suspiros
Cuando empieza a preguntar la Fiscalía no recurre al "cansancio" como Losito o
Barreiro, el confía en su oratoria, pero sin embargo empiezan los suspiros y los
pedidos de vasos de agua para dar dramatismo a la escena.
¿Piensa usted que si Gendarmería hubiera detenido a Artieda estaría vivo? le
espeta el Fiscal Ferrini forzándolo a complicar a sus coimputados, pero no lo
iba a encontrar con la guardia baja y dice con dureza "no sé si está muerto",
pero en seguida se repone y afirma con tono mas calmo "ojala estuviera vivo",
ignorando las pruebas de ADN del EAAF que constituye a Artieda en el primer
desaparecido cuyo cadáver es identificado en territorio correntino.
Ferrini quería saber porqué era "conveniente" para Reynoso que a Rómulo lo
detuviera Gendarmería, y se lo pregunta directamente. "Porque si lo detenían
otros podía ser muy cruento" dice, sin animarse a decir quienes eran esos
otros, "ya que a Artieda no iba a ser fácil detenerlo, en virtud de su
compromiso con la organización subversiva a la que pertenecía" afirma, en
una frase poco feliz para su abogado, quien deberá explicar porqué primero niega
relación con Artieda o sus progenitores y luego no solo describe el "plan de
salvataje de Rómulo" en el que lo involucra a su ex-jefe Arrúa, sino que brinda
un breve "informe de Inteligencia" de la personalidad de Rómulo. Deformación
profesional inoportuna tuvo el locuaz Reynoso, y lo sabe, por eso pide agua y
toma una pastilla, suspirando nuevamente.
El sarpullido inglés
Hay un dicho popular en Corrientes, que sugiere un modo sutil de decirle a
alguien que tiene una enfermedad asociada popularmente a la pobreza y a la falta
de higiene como es la sarna: "tenés sarpullido inglés, porque de lejos parece
sarna...y de cerca es...".
Algo parecido podría decirse de lo que dijo en la última parte de su confusa
declaración Reynoso, ya que tanto quería alejar de sí mismo la imagen de alguien
de Inteligencia que terminaba uno asociando su imagen precisamente a eso...a
alguien que hacía inteligencia, ya sea que lo observen de lejos o de cerca.
Primero, y para dar imagen de ser "absolutamente honesto" como gusta de
decir cada dos o tres párrafos, reconoce que era Jefe de Inteligencia, que no
solo lo era en esa época sino posteriormente en otro destino. Luego admite que
las informaciones que se guardaban en sobres y tenían el carácter de
"estrictamente secreto y confidencial" se guardaban en su armario, que era el
responsable de los traslados de los detenidos del "Área 231", que tomaba
declaraciones indagatorias, que siempre hacía inteligencia sobre los temas que
instruía, y que era el Jefe del Área, pero luego minimiza su función, "no era
un área de Inteligencia como tal la oficina que dirigía, era una función
menor..." y luego, parafraseando a Barreiro afirma "no había la
estructura básica de lo que debe haber en una oficina de inteligencia"
repitiendo la queja administrativa extemporánea de su coimputado militar.
"Me tuve que hacer cargo de un muerto"
Ante más preguntas del fiscal admite haber participado del operativo que culminó
con la muerte de Colombo, lo dice sin rodeos, pero luego se despega afirmando
que estuvo allí horas después del tiroteo, "yo llegué a la tarde y el tiroteo
había sido al mediodía...me tuve que hacer cargo de un muerto" dice.
Posteriormente vuelve a un lugar donde se siente cómodo, a la recurrente
admiración por Arrúa, "quien no es como los Generales que se mostraron acá",
dijo señalando a la pared del Tribunal donde se exhibió "Escuadrones de la
Muerte-La Escuela Francesa" de Robin, y en la que los Generales Díaz Bessone y
Arguindeguy reivindican la represión ilegal. Mas adelante sin embargo afirma que
"nada se hacía en Gendarmería sin que lo supiera Arrúa" involucrándolo en
sus propias acciones.
Cuando la Jornada concluye se retira en la ambulancia que viene siempre, sube
con agilidad el alto escalón de acceso al vehículo pese a su sobrepeso, atrás
quedaron los suspiros y el abatimiento que mostró en la sala.