¿La Justicia es tuerta?
Muchas
veces se escucha en los medios de difusión a algún nostálgico de la dictadura
decir: "está bien que se juzgue a éstos...pero también a estos otros..porque
sino la Justicia es tuerta". Incluso hay gente bien intencionada que lo dice.
Lo cierto es que los militantes de las organizaciones de izquierda a los que se
les imputó algún hecho delictivo, han sido objeto de juzgamiento, en el mejor de
los casos. Otros han sido ejecutados, o torturados y liberados tras un largo
calvario o exilados y sin explicación ni acusación formal alguna.
Es probable que la Justicia sea tuerta, ya que los genocidas gozan hoy de todas
las garantías constitucionales para ejercer su derecho a defensa, sin embargo en
aquella época oscura de nuestra historia reciente, lo mejor que le podía pasar a
un detenido es que lo juzgara un "Tribunal" militar, un circo antijurídico no
apto para estudiantes de derecho del primer año, donde los "abogados defensores"
eran Tenientes de Marina o Ejército y se mostraban mas renuentes a coincidir con
sus defendidos que con el propio "Fiscal". Hubo incluso quienes confesaban a sus
"defendidos" que su verdadera función era hacer que "confesaran" y que
consideraban a sus "clientes" sus enemigos. En todo caso los detenidos no podían
elegir quien los represente, salvo unos pocos afortunados a los que se les
ofrecía un menú y podían seleccionar al subteniente fulano en vez del teniente
mengano. Demás está decir que ninguno era abogado siquiera, si total...lo
importante era dar una fachada de legalidad para que los de la Corte
Interamericana de DDHH se dejen de embromar.
Los unos y los otros
Los unos presentan cientos de incidentes dilatorios y contratan costosísimos
abogados, a los otros le son designados "defensores" que lo mas parecido al
Código Penal que leyeron era el Billiken.
Los unos pueden recurrir a los medios para expresar sus quejas, o sus
costosísimos abogados o sus familiares. Los otros deben contentarse con estar
"blanqueados" y a disposición del PEN, ya que eso significa que quizás algún día
salgan en libertad o conserven al menos la vida.
Los
unos tienen condiciones de detención dignas de un ser humano, los otros estaban
"chupados" en cuevas inquisitoriales y sometidos a interminables jornadas de
tortura.
Los unos saben de qué se los acusa, los otros eran sometidos a encarcelamiento
por espacio de largos años sin que se les informe en muchos casos de qué eran
culpables, o en el mejor de los casos acusados en los Tribunales de Guerra de
"delitos" inentendibles como "coser una carpa" o "haber terminado la primaria
completa."
Los
unos, cada tanto reciben el auxilio de furiosas campañas de prensa en contra de
los derechos humanos, tendientes a atenuar al menos la condena social, los otros
no podían avisar a sus familiares dónde estaban y éstos no podían reflejar en
los medios el dolor de haber perdido a un hermano o un hijo o un nieto, en manos
de los genocidas.
Los unos han tenido un largo período de impunidad que felizmente está
concluyendo, y que les permitió insertarse en lo más granado de la sociedad, es
que el sistema es agradecido con sus centuriones. Los otros, los que
sobrevivieron, exorcizan a duras penas tanto dolor, declarando una y otra vez en
los pasillos de tribunales, en un peregrinar que muchas veces no hacen otra cosa
que revictimizarlos.
Los unos sienten que han ganado su "guerra", pero los otros, los que sobrevivieron y los que
no, con el advenimiento de la Justicia, están un poquito mas cerca de lograr lo
que se propusieron: una sociedad más justa, más libre, más soberana.
Nota de la redacción: Los recortes ilustrativos son parte del material probatorio de la "Causa RI9", curiosamente aportado por la defensa de los represores condenados.
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