¿Libertad de empresa = libertad de prensa?
La defensa de Juan Carlos De Marchi y Barreiro renunció en la jornada 13ª al
testimonio de Jorge Alberto Lorente, “dado su inutilidad”. Quizás porque muchos
testimonios de la defensa no convalidaron lo que sostuvieron en la Instrucción.
Quizás no, nunca lo sabremos.
Lo cierto es que algunos, al ver que el tema venía en serio, "olvidaron" la
parte de su relato que beneficiaba a los imputados y otros sencillamente
terminaron perjudicando a quienes debían favorecer.
Todo el último mes se caracterizó por la presencia mayoritaria de testigos de la
defensa que no dijeron lo que los abogados de los represores querían, sin
embargo esto no se reflejó en los medios, o al menos se reflejó escasamente.
En algunos casos directamente se falseó directamente la información, con
titulares del tipo "Testigos abonaron la posición de la defensa" y en otros se
omitió tocar el tema "Causa RI9". Los testigos mas "sólidos" de la defensa
fueron los peones y la cocinera de Millán, acaso por el candor de su escasa
instrucción, se mandaron a decir exactamente lo que quería la defensa, logrando
que al menos uno, el tractorista, dijera que De Marchi plantó sorgo en el "76,
inmediatamente después de extraer de la tierra los bulbos de gladiolos de
Agterberg (quien arrendaba parte del campo de Millán).
Le costó mucho a los abogados que alguien se animara a decir esto, que en
términos objetivos tiene escasa significación para intentar desvincular a de
Marchi de su actividad de represor. No importa si De Marchi era ganadero o
militar o ex-militar. El Batallón 601 de Inteligencia tenía como jefe a Aníbal
Gordon (parapolicial) y muchos grupos de tareas tenían como jefes o
participantes miembros retirados de las FFAA y civiles de derecha vinculados a
la Triple A. Esto es historia y ya no se discute.
Por otra parte, mas allá del
testimonio de Millán, que también señaló que se
plantó sorgo ese año (logrando por primera vez la defensa, que dos testigos
suyos dijeran exactamente lo mismo, el tractorista y su patrón), si nos atenemos
a lo que decía el Ingeniero Agrónomo Víctor Rodríguez, testigo de la defensa de
la 11ª jornada, era imposible plantar sorgo inmediatamente después de los
gladiolos por la acidez de la tierra del campo de Millán, por eso él mismo
realizó un tratamiento con óxido de calcio (cal) para cambiar el Ph. Dicho
tratamiento duró seis meses, y teniendo en cuenta que el gladiolo se corta el 2
de noviembre de 1976, se inicia allí el tratamiento de modificación de Ph , y
después hubo que esperar hasta el tiempo en que se siembra el sorgo (agosto o
septiembre). Todo ello ubica temporalmente la primer plantación no antes del año
1977, segundo semestre.
Millán presentó libros de actas que aparentemente refieren que se plantó sorgo
en el "76. Libros de hojas amarillas pero tinta azul intenso y brillante (inmune
al paso del tiempo al parecer) pero que solo indicaría, si le damos credibilidad
al testimonio del Ingeniero Agrónomo Víctor Rodríguez, que lo expresado en el
libro de actas no fue más que una expresión de deseo. Lo contrario sería suponer
que el Ingeniero Agrónomo Víctor Rodríguez, testigo de la defensa, mintió para
perjudicar a su amigo De Marchi.
Todo esto, insisto, no se refleja suficientemente en los medios. Y no es una
crítica al periodismo, ya que en virtud de que es de hecho la actividad que
estoy desarrollando para el Portal de la Comisión de Derechos Humanos de
Corrientes (cpdhcorrientes.com.ar), me consta que los noteros, movileros, y
periodistas de todas las áreas, toman nota de los testimonios, y no es una tarea
sencilla. Pero después viene el filtro de la "línea editorial" o la "libertad de
empresa". Allí aparecen los que pretenden quitar fuerza a las palabras tortura,
horror, violaciones etc, encomillando las palabras, relativizándolas.
No faltan, como dije antes, los que abiertamente falsean la verdad en clara
defensa al terrorismo de Estado. Es increíble pero es así, y es una lástima,
porque si de algo sirve este juicio no es solamente para que un puñado de
asesinos paguen por sus crímenes, sino para que NUNCA MAS sucedan estos hechos,
y no nos "vacunamos" contra el autoritarismo si no hablamos de él. Hay que
aprender en éste sentido del pueblo judío, que nos enseñaron la utilidad
preventiva y democratizadora del concepto de "memoria".
Pero como en todas las cosas, la copa por la mitad puede verse medio llena o
medio vacía, según la óptica, y no sería justo si no agradeciera el aporte de
los que sí reflejan los hechos, que son muchos, aún cuando no me parezcan
suficientes. El tesón, la paciencia ante las largas, larguísimas jornadas de
debate oral, recorriendo quilómetros de tinta de la inefable birome, la
necesaria digitalización de lo escrito en papel y el sesudo análisis de los
amigos periodistas, es loable y hay que destacarlo, que duda hay. El tiempo dará
a cada quien el reconocimiento a su responsabilidad y al deber cumplido. Espero
que también la sociedad reconozca estos esfuerzos, consumiendo seriedad y
compromiso y restando atención a los mismos de siempre.
Diego Cazorla Artieda