FALLECIO ALICIA “LICHA” ZUBASNABAR DE DE LA CUADRA, FUNDADORA DE ABUELAS
“Una luz que nos marque a todos”
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| Licha Zubasnabar, en una fotografía tomada hace dos
años. Imagen: Compay |
La primera presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo murió ayer a los 92 años.
No pudo recuperar a su nieta Ana Libertad, nacida en cautiverio en 1977. El año
pasado había presenciado el juicio a Von Wernich, partícipe del secuestro y
torturas a su hija y su yerno.
“La APDH La Plata rinde homenaje a esta luchadora. La incansable trayectoria de
Licha deberá ser una luz que nos marque a todos el camino para buscar Verdad y
Justicia para nuestros desaparecidos, restitución de los chicos apropiados,
cárcel a todos los genocidas y así construir un país libre del temor y de la
miseria.” La primera presidenta de las Abuelas de Plaza de Mayo, Alicia “Licha”
Zubasnabar de De la Cuadra, falleció ayer a los 92 años después de una larga
trayectoria de lucha para averiguar el destino de sus hijos y yerno
desaparecidos y para recuperar a su nieta, Ana Libertad, nacida en cautiverio en
1977 y todavía desaparecida.
En aquel 1977, Licha y María Isabel “Chicha” Mariani fueron las que impulsaron
el agrupamiento de las Abuelas. “Licha buscó a las otras abuelas que ya conocía
de la Plaza de Mayo, nos reunimos y decidimos empezar a trabajar juntas. Eramos
doce en ese momento”, relató Mariani alguna vez. “Abuelas Argentinas con
Nietitos Desaparecidos” fue el primer nombre con el que se dieron a conocer,
aunque pasado un tiempo fueron rápidamente reconocidas por su labor y bautizadas
como Abuelas de Plaza de Mayo. La casa de Licha, en La Plata, fue uno de los
primeros refugios donde se juntaban para planear cómo conseguir datos sobre
hijos, nietos o familiares que estuvieran desaparecidos.
Nacida en Corrientes pero vecina platense desde 1959, en septiembre de 1976 la
dictadura secuestró a su hijo Roberto José. Unos meses más tarde a su hija
menor, embarazada de cinco meses, Elena, y a su yerno, Héctor Baratti, militante
del Partido Comunista Marxista Leninista, que fueron trasladados a la comisaría
5ª de La Plata, utilizada como centro clandestino de detención dentro de lo que
luego se conocería como Circuito Camps. Por medio de la investigación y su
tenacidad, Licha pudo saber que Elena había parido a su nieta el 16 de junio de
1977 y que su madre la había llamado Ana Libertad.
Licha de De la Cuadra sostuvo sus reclamos de verdad y justicia hasta el final:
ya pasados los 90 años se la pudo ver muy seria y expectante en las audiencias
en las que se condenó al ex capellán de la policía bonaerense Christian Von
Wernich, hallado culpable de ser “partícipe necesario en la privación ilegal de
la libertad agravada y partícipe necesario en la aplicación de tormentos
agravados” de su hija menor, Elena, y de su yerno, Hugo Baratti, entre muchos
otros. En ese proceso participó como testigo otra hija de ella, Estela. Por su
inalterable voluntad de lucha, fue designada en 2007 por el Congreso como una de
las mujeres destacadas del año, y desde hace dos años también había sido
nombrada presidenta honoraria de Abuelas.
La historia indica que la labor y la presencia de las Abuelas en la sociedad son
marca indeleble de la peor herida abierta por los militares y sus prácticas en
los años ’70. El trabajo de ellas logró demostrar que la dictadura tenía un
“plan sistemático” para apropiarse de los hijos de quienes eran secuestrados y
torturados, y abrió la puerta para que pudieran ser enjuiciados nuevamente,
burlando las leyes de impunidad. Y así consiguieron que 90 de esos chicos
pudieran conocer su verdadera historia, impulsaron la creación del Banco
Nacional de Datos Genéticos, la incorporación del Derecho a la Identidad en la
Convención Internacional del Derecho del Niño, aprobada por las Naciones Unidas,
y la formación de la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad.
Licha de De la Cuadra no pudo conocer a su nieta. Ana Libertad forma parte de
los 400 chicos a los que les robaron su identidad y todavía no pudieron
recuperarla. Pero algo de esa abuela existe en cada uno de los que sí pudieron
hacerlo.
Fuente: Página 12