| Publicación del Portal Chaco Día por Día:

A Lucho Díaz “lo sacan (de su celda) y después lo traen a la
rastra”. Es uno de los torturados salvajemente en el comedor antes
de fraguar su traslado a Formosa. “Lo vuelven a sacar para
torturarlo y lo traen (otra vez) arrastrando con sangre en la boca y
los oídos”, declaró Mario Mendoza en el juicio oral y público por la
Masacre de Margarita Belén. Así fue su último día.
Oriundo de la ciudad de Mercedes –Corrientes-; donde transcurre su
infancia y adolescencia. Era muy pequeño cuando muere su padre -Moyo
Díaz Inurriteguy-, no obstante conservaba un especial reconocimiento
por su generosidad. Por eso, cada año, organizaba una jornada de
festejos, dedicada al pueblo mercedeño, que llamaba el Día Casi
ideal de los Pobres.
Creció al borde del Paiubre (un arroyo pintoresco que dio primer
nombre al pueblo) y siendo alumno secundario fundó una peña
folclórica; la música y la danza lo acompañarán por siempre y serán
su sello y carta de presentación. En el año 1969, integró la
delegación que representó a Corrientes en el Festival de Cosquín.
Lucho fue uno de los creadores del conocido grupo chamamecero Los de
Imaguaré, junto con Julio Cáceres y otros jóvenes mercedeños.
Justamente, por su canto fue reconocido en la Brigada de
Investigaciones, cuando estaba encerrado en un calabozo. Comenzó a
cantar el popular chamamé Adiós ciudad de Mercedes (de Ferradas
Campo) y así es confirmada su presencia por otros presos políticos
como Carlos Aguirre.
IRRECUPERABLE
La sensibilidad y compromiso social llevaron a Lucho a buscar
lugares por donde encausar sus ideales. Se unió a la militancia
universitaria en un contexto universal de cambios y en una
Universidad Nacional del Nordeste politizada hasta sus cimientos.
Luego se afilió y militó en la Juventud Universitaria Peronista,
donde se afianzó su búsqueda de justicia social dentro de un
proyecto de liberación nacional.
Trabajaba en el Poder Judicial de la Provincia del Chaco. Era
secretario del sindicato que aún representa a los trabajadores:
Sindicato de Empleados Judiciales de Chaco (SEJCh). Participó en una
trascendente medida de fuerza para obtener lo que hoy se conoce como
Ley de Enganche.
En un “cónclave” de militares y policías, realizado en la Brigada de
Investigaciones, le advirtieron a Díaz: “No hay caso, a vos hay que
matarte, estás muy convencido”. Así declaró su medio hermano Juan
Manuel Roldán, testigo de esa amenaza.
ÉTICA Y RESPONSABILIDAD ANTES DEL CALVARIO
“Quiero destacar tres hechos que hablan de su responsabilidad y
compromiso con las obligaciones que asumía”, comentó Norma Cajal.
“En ese año (1976) en que se desata el horror jamás pensado, Lucho
renueva la prórroga de excepción al servicio militar obligatorio en
razón de cursar sus estudios universitarios. También rinde una
materia de su carrera (Ciencias Económicas), sería su último
examen”, recordó.
“La virulencia del Proceso muy pronto comenzó a destruir todas las
organizaciones sociales, el sindicato de trabajadores del Poder
Judicial fue intervenido, sus miembros detenidos, se ve obligado a
trasladarse. Presenta la renuncia al cargo”, añadió.
En ese “cónclave” policíaco-militar de la Brigada, donde se decidía
sobre la vida y la muerte de las personas, a Díaz le ofrecieron
liberar a su medio hermano a cambio de hablar. Pero se limitó a
pedirle a Juan Manuel que aguante.
LA METODOLOGÍA DEL TERROR
Lucho fue secuestrado en Corrientes, entre enero y febrero de 1976.
Antes de su muerte, sufrió el ensañamiento feroz de sus captores,
para ser fusilado, junto a un grupo de aproximadamente 30 presos
políticos, en la triste madrugada del 13 de diciembre de 1976.
“Nosotros esperamos se haga justicia. Por nosotros y las
generaciones futuras, levantamos la bandera de la democracia para
que Nunca Más perdamos el Estado de Derecho con plena vigencia de
las garantías individuales”, pidió Norma Cajal.
En la Brigada de Investigaciones, los hermanos Carlos y Julio
Aranda, también oriundos de Mercedes, lo reconocieron en su celda.
Lucho los saludó y ahí, vieron que le faltaba la uña de un dedo. “Se
habían ensañado con él, entre otras cosas, le arrancaron las uñas de
los dedos con un tenaza”, relató un testigo en el juicio por la
Masacre.
ADIÓS CIUDAD DE MERCEDES
Quien conoce Mercedes, sabe de su arraigada localía. Pero también es
cierto que por distintas razones, los jóvenes migran, generalmente
hacia las capitales de provincia. Entonces, la nostalgia puede más
que el olvido y aflora la añoranza.
Para esos momentos, Lucho tenía una canción que expresaba en sus
letras todo su sentir: Adiós ciudad de Mercedes.
La cantaba en cada visita que hacía a su ciudad natal: cuando
llegaba y cuando se despedía.
El informe del EAAF confirma que su muerte fue por un balazo en la
cabeza.
“… Pero si el destino quiere que sufra como un varón te digo de
corazón
-¡Adiós, ciudad de Mercedes!”… |