Obama cierra Guantánamo y ordena que se revisen los juicios militares
El presidente de EE.UU. firmó la orden para cerrar las puertas, en el término de
un año, de la prisión en la base naval en Cuba. También prohibió los métodos de
interrogación equiparables a la tortura. Se cierran las prisiones secretas de la
CIA.
Por Gonzalo Espáriz, desde Washington
El
presidente de Estados Unidos, Barack Obama, comenzó a cumplir una de sus
principales promesas de campaña al encaminar el cierre de la prisión en la base
militar de Guantánamo, que espera que ocurra antes de un año, además de tomar
otras medidas para evitar que se torture a detenidos. Obama explicó que a partir
de ahora se pondrá en marcha un proceso para “disponer apropiadamente” de los
cerca de 245 presos que aún están en la base. El presidente estadounidense
ordenó además que se aplique la Convención de Ginebra a todos los detenidos en
Guantánamo y que se permita el acceso a la prisión a la Cruz Roja. Al mismo
tiempo, ordenó a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que cierre todos sus
centros de detención.
Obama revocó específicamente varias decisiones de su antecesor, George W. Bush.
El nuevo presidente anuló la orden ejecutiva firmada por Bush en la que se
reinterpreta el artículo 3º de la Convención de Ginebra sobre la tortura, y
prohibió que se siga cualquier orden o interpretación legal emitida por el
Departamento de Justicia o cualquier otra agencia gubernamental a partir del 11
de septiembre de 2001. Sin embargo, por el momento no eliminó las comisiones
militares creadas durante la administración Bush para juzgar a los detenidos, e
incluso aseguró que no descarta su utilización.
En el acto de la rúbrica en la Oficina Oval, Obama estuvo rodeado por numerosos
militares y ex militares que denunciaron en su día los métodos usados en
Guantánamo. Y, al presentar sus primeras decisiones de peso desde que el martes
asumió la presidencia, Obama resaltó el “cambio” en la postura del gobierno.
Human Rights Watch, una de los principales organizaciones de defensa de los
derechos humanos, acogió con cautela el anuncio. La principal incógnita es qué
ocurrirá con los detenidos que están en Guantánamo y que no podrán ser
procesados, pero que son considerados demasiado peligrosos para ser puestos en
libertad.
La prisión en la base naval estadounidense fue establecida durante la
presidencia de George W. Bush para detenidos por la “guerra contra el
terrorismo”, pero el centro fue rápidamente objeto de acusaciones por las
abusivas tácticas de interrogatorio o torturas. Unos 800 prisioneros fueron
retenidos en Guantánamo. Muchos de ellos regresaron a sus países natales o a
terceras naciones. Guantánamo se convirtió en un símbolo de los excesos de Bush
en la “guerra contra el terrorismo” y dañó fuertemente la credibilidad de
Estados Unidos en el mundo: fue una fuente de tensión entre Washington y la
Unión Europea.
Obama firmó en total tres órdenes ejecutivas y un memorándum presidencial. La
primera orden prevé el cierre antes de un año y establece un proceso para
decidir qué hacer con los prisioneros. Aquellos contra los que se puedan
presentar cargos serán juzgados “preferentemente” en tribunales federales o
militares, aunque subsistirán las criticadas comisiones militares.
El futuro de los que no pueden ser procesados ni transferidos será determinado
por su parte por una comisión formada por los jefes de los departamentos de
Justicia, Defensa, Estado y Seguridad Nacional, además del director nacional de
Inteligencia y el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor. La segunda
orden determina la creación de un grupo de trabajo copresidido por los jefes de
los departamentos de Justicia y Defensa para que establezca la política a
seguir.
La tercera, referente a los métodos de interrogación, revoca las órdenes y
opiniones legales de la administración Bush al respecto, establece las normas de
funcionamiento para la Cruz Roja y la CIA, y además crea otro grupo de trabajo
para revisar las normas militares para interrogatorios y transferencia de
prisioneros a otros países.
OPINIÓN DIVIDIDA
La decisión de Obama de cerrar ese centro de detención fue muy bien recibida a
nivel mundial pero no tanto por los estadounidenses, según un sondeo conocido
este jueves.
Así, según la encuesta realizada por Opinión Research Corporation para la cadena
televisiva CNN, el 51% de los consultados apoyaron el cierre del centro de
detención, frente al 47% que se manifiestan en contra de su clausura.
Hay que tener en cuenta que el margen de error es del 3%, por lo que el sondeo
arroja lo que se conoce como un "empate técnico".
No obstante, estas cifras suponen un considerable incremento del respaldo frente
a los datos de 2005. Entonces, sólo el 36% respaldaba el cierre del centro de
detención, frente al 58% que se mostraba partidario de que permaneciera abierto.
Fuente: Crítica Digital