
El
coordinador de la comisión designada por la Unasur para esclarecer la
masacre del departamento boliviano de Pando, Rodolfo Mattarolo, afirmó que
"para reforzar la democracia es indispensable la lucha contra la impunidad,
y en este momento esa lucha en Bolivia pasa porque la masacre de Pando no
quede impune".
El ex subsecretario de Derechos Humanos de la Nación llegó el miércoles de
Bolivia, tras culminar su visita a ese país encabezando la comisión
investigadora determinada por la Unasur en su reunión en septiembre en
Santiago de Chile para realizar un informe sobre la denominada "masacre de
Pando", en la que murieron al menos una veintena de personas.
La comisión -compuesta por delegados de casi todos los países sudamericanos-
escuchó "a más de 60 testigos de todos los sectores involucrados, tanto del
sector campesino que apoya al presidente Evo Morales como a los opositores
del movimiento cívico-prefectural", explicó Mattarolo en diálogo con Télam.
Junto con la comisión viajó el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF),
"bien conocido allá porque ayudó a encontrar los restos del Che Guevara)",
indicó.
Además, también formaron parte del grupo dos peritos criminalísticos
especialistas en video -los que intervinieron en el caso del intendente de
Pinamar, Roberto Porreti-, para examinar un video cuya autenticidad está
cuestionada por la oposición.
Para Mattarolo, esta labor tuvo dos dimensiones, una "política, por la
respuesta internacional poco frecuente, ya que se logró conformar una
comisión a los 3 días de sucedidos los hechos", y una más metodológica,
vinculada a la estricta "imparcialidad y rigurosidad" con que busca trabajar
la comisión.
"El mismo Evo Morales cuando nos recibió en La Paz nos pidió total
imparcialidad, lo es que algo muy encomiable del gobierno boliviano", opinó.
Tras recoger testimonios y realizar los peritajes respectivos, Mattarolo
señala que "se habla de 18 víctimas, pero el número puede ser más, porque
algunas personas huyeron por un río, y seguramente fueron arrastradas porque
no sabían nadar".
El funcionario explicó que "lo que ocurrió aquel 11 de septiembre en Pando
fue que una marcha campesina de varias localidades iba a confluir en la
alcaldía de Filadelfia, en Pando, cuyo edificio fue incendiado por los
enemigos del gobierno".
La Prefectura (gobernación) "envió cuadros y funcionarios, hizo zanjas de 4
metros de profundidad y 5 de ancho para evitar que los manifestantes pasen,
quienes fueron perseguidos y debieron huir al desatarse una balacera que
dejó numerosos heridos, quienes incluso eran agredidos mientras se los
trasladaban al hospital".
La sensación que percibió Mattarolo en el lugar de los hechos es que "las
heridas están abiertas, hay mucho temor, gran zozobra espiritual como
resultado de una agresión insólita".
"La gente tiene una gran necesidad de protección, son sectores muy pobres y
desamparados, en comunidades aisladas y con un grado de desarrollo educativo
limitado, lo que los coloca en situación muy vulnerable", añadió.
En ese sentido, Mattarolo consideró que "para reforzar el estado de derecho
y la democracia es indispensable la lucha contra la impunidad. Y en Bolivia,
en este momento, esta lucha pasa porque la masacre de Pando no quede
impune".
El 17 de noviembre próximo todos los comisionados llegarán a Buenos Aires y
serán recibidos por Mattarolo, quien les presentará la versión preliminar
del informe para luego consensuar lo que finalmente le presentarán a la
presidenta chilena Michelle Bachelet, en su calidad de presidenta pro
tempore de la Unasur.