INTERNARON EN EL HOSPITAL NAVAL A EMILIO EDUARDO MASSERA POR UN “SINCOPE”
La oportuna recaída del ex almirante
El traslado al hospital se produjo poco después de que un perito
italiano asegurara que está en condiciones de ser sometido a juicio y que
“simula” su incapacidad. El juez Sergio Torres ya había ordenado nuevos estudios
médicos.
Por Adriana Meyer
A pocas semanas de que la Justicia italiana determinara que Emilio Eduardo
Massera es imputable, en forma sorpresiva el genocida fue internado ayer en la
unidad coronaria del Hospital Naval, presuntamente aquejado por una “afección
cardíaca”. Los especialistas definieron como “síncope” el episodio padecido por
Massera, según afirmaron fuentes judiciales. “Los italianos se dieron cuenta de
la trampa, y por eso quiere hacerse el enfermo otra vez; es el gran simulador”,
definió la abogada Liliana Mazea, de la Liga Argentina por los Derechos del
Hombre (LADH). En tanto, allegados a la investigación no descartaban que el juez
federal Sergio Torres, a cargo de la megacausa por delitos de lesa humanidad
cometidos en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), pudiese disponer en las
próximas horas que peritos del Cuerpo Médico Forense constaten la veracidad de
las causas de la internación.
El juez también espera que la Universidad de Buenos Aires y entidades académicas
integren el equipo de profesionales de la salud mental que deberá realizar
nuevas pericias psiquiátricas al ex comandante en jefe de la Armada durante la
dictadura. Esos estudios se ordenaron a partir del dictamen del neurólogo
italiano Piero Rocchini, quien aseguró que el dictador “simula” su enfermedad y
“que está en condiciones de afrontar un juicio”, tal como publicó Página/12 la
semana pasada. A partir de ese dictamen, el juez Marco Mancinetti podría ordenar
la reapertura del proceso que se le sigue en Italia por la desaparición de
Angela Aietta de Gullo, Giovanni Pegoraro y su hija Susana, además del secuestro
de la hija de ésta, nacida en cautiverio. Si esto ocurriera, el Estado italiano
podría pedir la extradición de Massera.
Según el experto italiano, es apenas “moderado” el “decaimiento psíquico” que
sufre el ex integrante de la primera Junta Militar, “causado por una inicial
demencia vascular”, con los síntomas acentuados por un “cuadro de simulación”.
Por lo tanto, determinó que “debe ser considerado plenamente en condiciones de
ser sometido a juicio, pese a posibles intentos manipulatorios, más o menos
conscientes, actuados por medio de exageraciones, incluso espectaculares, de
síntomas psíquicos ficticios”. Para llegar a esta conclusión, fue clave la
utilización del test de Bender, que impide simular un daño orgánico. La prueba
se repite un tiempo después, el sujeto no recuerda los errores que cometió la
primera vez e incurre en nuevos fallos. Si el error se repitiera significa que
hay lesión orgánica; de lo contrario ésta queda descartada.
Los juicios contra Massera en Argentina se interrumpieron en 2005 ante pericias
que determinaban que no estaba en condiciones psíquicas de defenderse en un
juicio oral y público. En 2001, quien fuera amo y señor de la ESMA, entre otros
campos de exterminio, sufrió un derrame cerebral, y a partir de entonces su
defensa insistió con que fuera declarado insano. La Justicia argentina lo puso
en una situación de suspenso, a la espera de algún cambio en su estado de salud,
que de hecho congeló su imputación en esos procesos, como el referido al plan
sistemático de apropiación de menores, entre otros.
Italia puso en duda la seriedad de esos peritajes y envió al perito Roberto
Tatarelli, que lo revisó en marzo de 2007, luego de varios obstáculos que puso
el entonces juez y hoy ministro porteño Guillermo Montenegro. Tatarelli concluyó
que la demencia le impedía al ex marino afrontar un juicio, y el juez italiano
suspendió el caso y estipuló revisiones periódicas para evaluar posibles
cambios. Pero esos informes no fueron nunca enviados por los jueces argentinos.
Fue así que entró en escena Rocchini, y ayer Massera fue admitido en el Naval.
“Estoy indignada, se me ocurre pensar que no es casual, una no sabe si finge o
es real, y mientras tanto retrasa el peritaje” solicitado por los organismos
querellantes luego del informe italiano, dijo a Página/12 Lita Boitano,
integrante de Familiares de Desaparecidos y testigo como familiar de
desaparecidos italianos. “Nuestra bronca es por este agravamiento sorpresivo de
Massera, el mismo día en que el juez Torres nos da visto bueno como peritos de
parte”, expresó Mazea, miembro del colectivo querellante Justicia Ya!
Fuente: Página 12