Matrimonio igualitario

Finalmente después de un breve e insalubre tour por lo peor de la historia
inquisitorial, llegamos temprano a la cita con la igualdad.
Celebro la decisión de nuestros representantes, que muchas veces ceden a las
presiones del establishment, pero esta vez han querido oír a las minorías
discriminadas y a los que creemos en un país para TODOS y TODAS, que a mi
entender somos mayoría hoy, pese a que reconozco lo relativo del valor de la
construcción de mayorías en términos de opinión pública, que generalmente son
solo instantáneas de la historia absolutamente dinámicas.
Lo cierto es que cada encuesta que se hacía vía web daba una mayoría por el sí
al matrimonio igualitario, con pocas excepciones.
Hasta el diario "La Nación", al que nadie en su sano juicio puede calificar de
progresista, realizó una encuesta y el resultado fue una clara mayoría por el
sí.
Sus detractores no obstante, no se han quedado quietos, e impulsan un debate
posterior que pretende al menos hacer pagar un costo político al oficialismo,
pese a que la iniciativa fue de una legisladora socialista y motorizada por las
organizaciones que defienden los derechos de los homosexuales.
El Gobierno Nacional ha adherido a esta ley con mucha fuerza, tornándose su
aprobación una política de Estado, y eso es lo que no se le perdona desde
sectores eclesiásticos.
Son notorias las dificultades que tuvieron los sectores religiosos que se oponen
a la norma, para movilizar gente. Pueden reunir decenas de miles de personas en
sus procesiones, pero apenas unos cientos para oponerse a la iniciativa que
finalmente se convirtió en ley de la Nación.
La "guerra santa" de Bergoglio acaso fue el ataúd de Herminio, ya que no cayó
bien siquiera en la oposición más furiosamente anti K. Uno a uno han querido
"despegarse" de las afirmaciones de "quien debiera ser nuestro pastor" como dijo
un Senador opositor.
La esposa del vicegobernador de Formosa, Floro Eleuterio Bogado, acusó a los
obispos de "herir el sentimiento religioso de la gente", antes de votar en
contra de la iniciativa por considerarla "una maniobra de distracción" del
Gobierno. No quedó claro si con la cuestión de fondo estaba de acuerdo o en
desacuerdo, pero priorizó al parecer su nuevo alineamiento con el
antikirchnerismo, estrenado durante la votación de la Ley de Medios.
Otro medio que tampoco sufrirá la injusticia de que se lo acuse de progresista,
el diario "Ámbito Financiero", titulaba una nota "Bergoglio enredó más al
Senado" y hacía incluso una acusación directa al Cardenal cuando afirmaba
"cuando todo parecía indicar que la oposición a ese proyecto ganaba número
suficiente para imponer en el recinto del Senado el rechazo al proyecto,
declaraciones como las del cardenal Jorge Bergoglio volvieron a replantear la
posición de muchos senadores".
En fin, atrás quedaron las audiencias semipúblicas motorizadas por la Senadora
Negre de Alonso, que estalló de furia cuando uno de los participantes de la que
se realizó en Corrientes, ironizó llamándolos "padres de la patria" a los
legisladores que habían votado por ese "mamarracho" que según su visión
representaba la media sanción de la Cámara de Diputados. No dijo nada sin
embargo, cuando otro de los que se oponía a la iniciativa, tuvo expresiones
pocos felices acerca de una ex-alumna que abogó por la aprobación de la norma.
Argentina se inscribe entre los países más avanzados en términos de inclusión,
en lo que refiere al menos a la diversidad sexual. Es el décimo en el mundo con
matrimonio igualitario y el primero en Latinoamérica.
Habrá que seguir trabajando en esta y otras áreas, donde hasta no hace mucho
existía una fuerte discriminación, pero no podemos menos que sentirnos
reconfortados, porque el avance logrado hasta aquí es un logro inconmensurable.
Diego Cazorla Artieda
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