EN UN CONTUNDENTE RESPALDO A ZELAYA, EL MERCOSUR ADELANTO QUE NO RECONOCERA LAS
ELECCIONES CONVOCADAS POR LOS GOLPISTAS
“Nadie que surja de esta ruptura institucional”

El documento que suscribieron los presidentes reunidos en la Cumbre de Asunción
expresó su rechazo a cualquier medida unilateral que adopte el gobierno de
facto. Y exigieron la inmediata restitución de Zelaya.
Por Fernando Cibeira desde Asunción
En un contundente gesto de rechazo, los países del Mercosur anticiparon que no
considerarán válido ningún acto unilateral de parte del gobierno golpista de
Honduras, ni siquiera el llamado a elecciones. Así quedó consignado en el
documento final de la cumbre que se realizó ayer en Asunción. La propuesta
partió de Cristina Kirchner: “No podemos tolerar lo que sería una ficción de un
gobierno de facto que destituye a un gobierno democrático, luego se compromete a
llamar a elecciones y entonces se reconoce ese proceso electoral posterior”,
sostuvo durante el plenario. Luego de su intervención, Cristina Kirchner recibió
un llamado del destituido presidente Manuel Zelaya, quien le agradeció sus
palabras y, todavía en Nicaragua, le anticipó el recorrido que realizaría hasta
la frontera: poco después ingresó a Honduras simbólicamente por espacio de una
hora.
En un bloque que permanece trabado ad infinitum en ciertos aspectos económicos,
la conjunción de presidentes que piensan parecido les permite en cambio avanzar
con fluidez en las cuestiones políticas y sociales. Así, Argentina llevó la idea
de trabajar sobre Honduras y la epidemia de gripe A. Los presidentes lo tomaron
y avanzaron ayer rápidamente hasta llegar a importantes conclusiones.
El golpe en Honduras estuvo presente en todos los discursos durante la cumbre
celebrada en el flamante e impactante Centro de Convenciones de la Confederación
Sudamericana de Fútbol (Conmebol). La apertura de la sesión corrió por cuenta
del anfitrión, Fernando Lugo. “Honduras es una herida que sangra”, lanzó el
paraguayo, quien ayer le pasó la presidencia pro témpore del bloque a Tabaré
Vázquez. Lugo profetizó que “ese golpe no quedará impune”.
El segundo turno correspondió a la presidenta argentina, quien recién se estaba
acomodando en su lugar cuando Lugo le dio el pase. Su llegada tarde fue un tema.
Cristina Kirchner le achacó la culpa al canciller Jorge Taiana, quien permaneció
impasible a su lado. Pero también adjudicó a “la misoginia que cunde” que
siempre se informe sobre las demoras de las mandatarias. “Me ha tocado asistir a
tres cumbres internacionales en las que hubo hombres que llegaron tarde y
tuvimos que esperarlos media hora, pero nadie dio cuenta de esa noticia”,
comparó. En Cancillería derivaban la responsabilidad en los funcionarios de
ceremonial, que la noche anterior informaron que a la Presidenta la esperaban a
las 9 en vez de a las 8. Ya en Buenos Aires, Taiana asumió culpas: “La
Presidenta no llegó tarde, estuvo a la hora que se le dijo”.
Anécdotas aparte, la cumbre volvió a mostrar a Cristina Kirchner en un rol
activo respecto del golpe en Honduras. “Es importante abordar la cuestión sin
discursos inflamados, ni agresiones, pero sí con mucha decisión y precisión, que
también debemos condenar cualquier intento de lo que denomino ‘golpes
benévolos’, que serían destituir a través de una gestión cívico-militar a un
gobierno constitucional, pasar un tiempo y luego convocar a elecciones –que
seguramente tendrán la presencia de numerosos delegados internacionales– y de
esta manera legalizar lo que constituye un golpe y entonces concebir la carta de
defunción de la Carta Democrática de la OEA y también hacer una ficción la
cláusula democrática de nuestro Mercosur”, subrayó en su intervención.
Tabaré Vázquez tomó la posta y consideró que el bloque debía considerar inválido
ese llamado a comicios. El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva también fue
enfático. “Lo de Honduras es un retroceso democrático que no se puede tolerar y
con el que no se puede transigir”, despachó. Desde la presidencia de Brasil
informaron que luego lo llamó a Zelaya para desearle “suerte” en su travesía
hacia la frontera. “Tené cuidado”, le aconsejó.
En los mensajes de los presidentes se destacó la acción desplegada por la OEA y
si bien hubo reconocimiento a la posición mantenida por el presidente de Estados
Unidos, Barack Obama, sobrevoló la idea de que Washington es quien tiene la
llave para cortarle el camino al gobierno de facto. Sin el venezolano Hugo
Chávez –quien decidió no asistir en señal de desacuerdo porque no se invitó a
Zelaya a la cumbre– ni el ecuatoriano Rafael Correa, el boliviano Evo Morales
fue quien se encargó de alzar la voz contra “el imperio”, según definió. Sostuvo
que pese a las consideradas palabras de Obama existe en Estados Unidos una
derecha que favorece a los golpistas, de lo contrario le permitirían a Zelaya
aterrizar en la pista que el Comando Sur posee en territorio hondureño. Imaginó
que no dudarían en permitirlo en caso de que quien hubiera derrocado al gobierno
fuera una guerrilla de izquierda.
En su segunda intervención, Cristina Kirchner pidió que lo que se estaba
diciendo quedara plasmado en el documento final. “Si no todo lo que diríamos,
haríamos o hemos escrito en materia de democracia sería pura ficción”, insistió.
El resultado fue una muestra de respaldo del bloque al gobierno democrático de
Zelaya y de repudio al de Roberto Micheletti, con una contundencia que no suele
verse en los almibarados ámbitos diplomáticos. En una declaración los
presidentes expresaron que “no reconocerán a ningún gobierno que surja de esta
ruptura institucional”. “El gobierno constitucional y legítimo de Honduras es el
encabezado por el presidente Manuel Zelaya”, para quien exigieron “el retorno
sin restricciones”.
Fuente: Página 12
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