LA VERDAD QUE NOS MERECEMOS
Y la
memoria nos arrastra!!, Nos empuja!!. Y nos vuelve a colocar en aquel lugar
donde muchos no quieren volver, porque se sienten atrapados, maniatados. Vuelve
la locura a la memoria, esa locura tan cruel que tapa los sueños, las utopías,
los proyectos de vida, de futuro, de ese mundo mejor. Y como no podía ser de
otro modo desnuda las verdades que desgarran las fibras más íntimas de nuestra
humanidad, y como seres humanos que somos también desnuda el odio sin piedad y
para ello hasta se recurre a Dios para justificar lo injustificable.
Mucho se ha escrito en estos días sobre los años de plomo desde que se iniciara
en esta provincia el histórico juicio a los imputados por delito de lesa
humanidad. Hechos aberrantes como la tortura, la violación, el secuestro, el
robo de niños, los asesinatos; hechos que no pueden defenderse sin caer en la
figura de la apología del delito.
Atónita he escuchado en un medio radial de la famosa lectura “de ver con los dos
ojos”; pero cuando escuché al periodista que sólo hacía acusaciones atroces
contra los que hoy no están, ni siquiera físicamente porque sus cuerpos NO ESTAN.
Están DESAPARECIDOS. No tuvieron la suerte de contar con defensa técnica ante un
tribunal judicial!!. Se referenció la hombría de bien de los defensores de los
represores sometidos a juicio y de sus familiares.
Inmediatamente se apodera de mi alma, de mi inteligencia –privilegios de los
seres humanos- una enorme duda que me lleva a escribir estas líneas. Y aquellos
seres humanos que tuvieron –no se si la suerte- de sobrevivir el horror de la
tortura, de los tormentos, de los simulacros de fusilamientos!, y que hoy a 30
años debe recordar como los torturaron, como los violaron, como los degradaron,
como los humillaron, como les sacaron su hijo de sus brazos y que aún hoy no
puede encontrarlo. Será fácil recordar esto??, o se querrá tirarlo al cajón del
olvido de donde nunca pueda volver!. No mirar hacía atrás para no ver esa senda
que nunca se ha de volver a pisar!. Pero sin duda esa valentía, ese coraje de
sobrevivir a los vejámenes, aquellos jóvenes, hoy ya adultos y abuelos, siguen
de pie para contar su historia, para señalar con el dedo quienes fueron.
Si tanto queremos usar los dos ojos, me voy a permitir por un instante de
reflexión… “si estos imputados por delitos de lesa humanidad y que hoy cuentan
con la suerte de ser juzgados por un tribunal judicial, si fueron ellos los que
se mancharon las manos con sangre de toda una generación de jóvenes
compatriotas!!. Si fueron los uniformados quienes ejecutaban órdenes!; si
fueron, en las largas noches de inviernos, quienes arrojaban personas vivas a
las profundas y heladas aguas del mar!!. Si masacraron campesinos, mujeres y
niños en los monte de la Provincia de Tucumán…”. Quien o quienes estaban
sentados en los escritorios de los distintos Ministerios, las Intendencias, las
relaciones exteriores? -y vayas si en esta provincia no los hubo!-, obviamente
hoy vestidos de demócratas. Son estos personajes los que ejecutaban los planes
de política en educación, en salud, en vivienda; y en economía. Responsables de
la profunda pobreza estructural en que dejaron sumergido al País, quienes
también deben tener su turno.
Tengo la plena seguridad de que hasta que estos colaboradores “entonces,
apolíticos, ellos”; esa cadena de mando de civiles no se SIENTEN EN EL MISMO
BANQUILLO Y EXPLIQUEN qué hicieron, cómo colaboraron, no será fácil cerrar las
heridas que tanto se esfuerzan de cerrarlo con el olvido.
“No se miente; no se asesina en nombre de Dios, cuando se lleva en el corazón la
patria”
MARIA ESTHER VERA – D.N.I. 12.024.635