La noche de los lápices

Un 16 de septiembre, pero de 1976, diez estudiantes secundarios de la Escuela Normal Nro 3 de la Plata son secuestrados tras participar en una campaña por el boleto estudiantil. Tenían entre 14 y 17 años. El operativo fue realizado por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y la Policía de la Provincia de Buenos Aires a cargo de Camps y Etchecolatz.
 La doctrina de Seguridad Nacional veía a estos adolescentes, mayoritariamente de la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), como el "enemigo interno", y sus prácticas y objetivos que hoy podríamos calificarlas como reivindicativas, eran parte del "accionar subversivo".
La CONADEP estableció en su investigación, que la policía bonaerense había preparado un operativo de escarmiento para los que participaron de la campaña por el boleto estudiantil, considerada por las Fuerzas Armadas como "subversión en las escuelas", y que "los adolescentes secuestrados habrían sido eliminados después de padecer tormentos en distintos centros clandestinos de detención, entre los que se encontraban: Arana, Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes, Jefatura de Policía de la Provincia de Buenos Aires y las Comisarías 5a., 8a., y 9a. de La Plata y 3a. de Valentín Alsina, en Lanús, y el Polígono de Tiro de la Jefatura de la Provincia de Buenos Aires".
El hecho, paradigmático como pocos, dio origen a una película que llevó el nombre de "La noche de los lápices" y es sin dudas la más vista cada 24 de marzo en las escuelas de todo el país. La misma contó con el invalorable aporte de uno de los sobrevivientes, Pablo Díaz, quien visitó a la Comisión de Derechos Humanos de Corrientes antes de que se conociera el film, cuando recorriera el país contando su testimonio a los organismos de derechos humanos más reconocidos de cada provincia.
Díaz también brindó su testimonio en el Juicio a las Juntas, que concluyó con condenas para los principales responsables del genocidio argentino y siempre pensó que la lucha por el boleto estudiantil fue el desencadenante de la represión sufrida por estos estudiantes. Emilce Moler, otra sobreviviente, afirma que ese reclamo específico no tuvo ninguna incidencia en el episodio del 16 de septiembre, que eran militantes y por eso los secuestran, mas allá de ese hecho puntual y concreto. “En la sociedad quedó instalado que había sido la marcha por el boleto estudiantil, pero el problema era que militábamos y con eso relaciono nuestra detención” dijo Moler.

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