FELIPE NOGUERA, ASESOR DE IMAGEN DEL LOCKOUT AGRARIO Y VIEJO ESPECIALISTA EN
CAMPAÑAS ELECTORALES DE DERECHA
Cómo hacer para mezclar la patria con el campo
Es matemático pero se dedica a las encuestas y las campañas. Sus
clientes son un quién es quién de la derecha, aquí y en Centroamérica. Monta
operaciones de imagen, inventa “índices de diálogo” y creó el slogan de la
escarapela. Entre los clientes de Noguera se cuentan Menem, Chiche Duhalde,
Cavallo y nicaragüenses conservadores.
Por Fernando Krakowiak
Es el
principal asesor de imagen de las entidades rurales en su pelea con el Gobierno.
Fue uno de los que propuso fortalecer la identificación del campo con la Patria
para sumar apoyos apelando al nacionalismo. El slogan “Ponete la escarapela por
el campo” y el acto que se está organizando para el próximo domingo 25 de mayo
en el Monumento a la Bandera de Rosario son parte de esa campaña comunicativa
diseñada por el consultor Felipe Noguera para generar consenso ciudadano en
torno al lockout patronal. La estrategia se complementa con monitoreos
permanentes a través de encuestas que miden el impacto de la protesta en la
población, pues los ruralistas no quieren dejar nada librado al azar. La
obsesión llega a tal punto que Noguera diseñó además un “Indice de Diálogo”, que
da cuenta de los avances y retrocesos en la negociación con el Gobierno.
Página/12 revela los antecedentes de Noguera, cómo gestó el vínculo con las
entidades, cómo opera con las encuestas a través de los medios y el
funcionamiento del insólito índice de diálogo.
La mano derecha de la derecha
Noguera es un matemático graduado en la Universidad de Oxford en 1978 que luego
de cursar un posgrado de economía y sociología en el Instituto Di Tella, se
reconvirtió en consultor político especializado en campañas electorales. Sus
primeros pasos en esta profesión los dio junto a Manuel Mora y Araujo. En 1980
ganó prestigio internacional cuando una encuesta realizada bajo su supervisión
adelantó, contra todos los pronósticos, que Violeta Chamorro le ganaría la
presidencia de Nicaragua al líder sandinista Daniel Ortega. Luego se dedicó a
hacer valer esa fama repentina gestando relaciones con los principales políticos
de derecha de Centroamérica.
En Nicaragua apuntaló la llegada al poder de Arnoldo Aleman en 1996 y en las
últimas elecciones trabajó con el candidato oficial del Partido Liberal
Constitucionalista, José Rizo, luego que la derecha se fracturara posibilitando
el regreso de Ortega. En El Salvador asesoró al ex presidente Armando Calderón
Sol y en 1999 coordinó la campaña electoral de Francisco Flores, quien también
alcanzó la primera magistratura. En Guatemala estuvo junto al empresario
conservador Oscar Berger, quien ganó la presidencia en 2003 y el año pasado
quiso repetir con el oficialista Alejandro Giammatei, pero finalmente quedó
tercero.
En Argentina también se convirtió en un ladero de la derecha política. En 1999
trabajo para la candidatura presidencial de Domingo Cavallo. A comienzos de 2003
fue contratado por el entonces gobernador neuquino Jorge Sobicsh para difundir
las acciones de la provincia. Trabajó seis meses y recibió a cambio 217.800
pesos provenientes de las arcas publicas. Ese mismo año fue convocado de
urgencia para “profesionalizar” la campaña electoral de Carlos Menem de cara al
ballottage que finalmente no se realizó por la deserción del riojano.
En 2005 asesoró a Hilda “Chiche” Duhalde, quien se presentaba como candidata a
senadora por la provincia de Buenos Aires compitiendo con Cristina Fernández de
Kirchner. La mayoría de las consultoras pronosticaban una paliza de Kirchner,
pero Noguera sorprendió diciendo que en lugar de encuestas había realizado un
“simulacro electoral” importado de Guatemala, que supuestamente era más preciso
porque neutralizaba el voto vergüenza de aquellos que no se animaban a decir que
votarían por Chiche, aunque finalmente lo harían. Ese método achicaba la ventaja
de Kirchner a diez puntos, pero la realidad le dio la espalda. Cristina ganó por
26 puntos.
El año pasado tampoco tuvo suerte: trabajó para la campaña electoral de Ricardo
López Murphy, quien sacó sólo el 1,3 por ciento de los votos para presidente, y
también para Francisco De Narváez, que no tuvo buenos resultados en la provincia
de Buenos Aires, pese a haber gastado una fortuna en publicidad.
Su llegada al campo
El vinculo de Noguera con la comisión de enlace que integran las cuatro
principales entidades del agro se gestó a través de la Sociedad Rural, a la cual
asesora desde hace casi dos años. De hecho, Noguera fue quien redactó el
polémico discurso que el presidente de esa organización, Luciano Miguens, leyó
en la inauguración de la última muestra rural. “El campo es indivisible con
nuestra patria. (...) Señores, ha llegado la hora de eliminar totalmente las
retenciones, de liberar las exportaciones, de abrir nuevos mercados”, afirmó
entonces Miguens, lo que provocó que el secretario de Agricultura, Javier De
Urquiza, se retirara inmediatamente del acto en señal de protesta.
Noguera participó en varios encuentros con los principales dirigentes del sector
donde dio su visión sobre cuál debía ser la estrategia a seguir y leyó los
resultados de algunas encuestas demostrando que la gente apoya la protesta del
campo. Uno de las últimas reuniones fue en la sede de Confederaciones Rurales
Argentinas hace dos semanas. Allí Noguera mostró encuestas donde la población
rural se manifestaba dispuesta a volver a los cortes de ruta en caso de que no
hubiera acuerdo, como finalmente ocurrió. El consultor también afirmó que los
ciudadanos seguían apoyando mayoritariamente al campo y cuestionando la gestión
de Cristina Kirchner.
Por último, recomendó a los dirigentes que pusieran énfasis en un conjunto de
ideas fuerza que ayudaban a fortalecer la imagen del campo como un lugar de
gente trabajadora y comprometida con la patria. Ese libreto lo repitió también
en otra reunión en la que los dirigentes del agro se reunieron con referentes de
las organizaciones empresarias Aacrea y Apresid para ver cómo debía seguir la
protesta. Uno de los dirigentes presentes en esos encuentros señaló a Página/12
que las recomendaciones de Noguera no eran más que un compendio de obviedades.
“No entiendo cómo le pueden pagar a ese tipo para que nos venga a decir que el
agua moja”, afirmó. Sin embargo, hay otros que están pendientes de sus
recomendaciones y siguen los consejos a rajatabla.
La manipulación
Noguera no sólo difundió encuestas entre los dirigentes sino que también salió a
publicitar los resultados de algunos sondeos a través de los medios de
comunicación. El pasado sábado 10 de mayo, por ejemplo, La Nación publicó un
artículo titulado “Según encuestas, la gran mayoría pide modificar las
retenciones”. Allí se informó que “el 78 por ciento de los argentinos quiere que
la Casa Rosada dé marcha atrás con las retenciones y continúe el diálogo con los
productores”. El dato pertenecía a Felipe Noguera Consultores, pero en ningún
momento del artículo se aclaró que Noguera está trabajando para esos
productores.
También se destacó en la nota que cuando se les preguntó a los entrevistados
quién actúa con mayor buena fe para resolver el conflicto, el 45 por ciento
eligió al campo y el 20 por ciento al Gobierno. Otra conclusión del estudio era
que los argentinos tienden a rechazar el argumento oficial de que los precios
suben por culpa del campo. El 39 por ciento culpó al Gobierno por la inflación;
el 24 por ciento a todos los actores por igual; el 18 a los comerciantes, y sólo
el 14 a los productores. “La opinión pública argentina apoya la idea de
retrotraer las cosas antes del 11 de marzo (fecha de la suba de las retenciones)
y que las partes se sienten a dialogar”, afirmó Noguera en el artículo, como si
fuera un analista independiente.
Diálogo medido
Además de asesorar a los dirigentes del agro y realizar encuestas, Noguera puso
en funcionamiento durante la tregua un “índice de diálogo” que da cuenta de los
avances y retrocesos en la negociación con el Gobierno a través del relevamiento
periódico de doce variables: 1) diálogo político, 2) diálogo técnico, 3)
presiones políticas, 4) agresiones a través de la prensa, 5) campañas
publicitarias anti-campo, 6) desarrollo de plan agropecuario de largo plazo, 7)
revisión de la política para soja y girasol, 8) revisión de la política para
trigo, 9) revisión para maíz, 10) revisión para leche, 11) revisión para carne,
y 12) revisión de la política para las economías regionales.
Los doce conceptos “concretos y observables” son, según se explica, “para que el
índice sea objetivo, y no una simple sensación térmica, y para que también sea
creíble”. El funcionamiento es sencillo, aunque cuesta comprender su utilidad.
Por ejemplo, en el caso de la variable “diálogo político”, si en la última
semana hubo diálogo con la Presidenta o el jefe de gabinete se pone +1, cuando
se afirma que habrá diálogo pero aún no se concreta se pone 0 y si el Gobierno
anuncia que lo corta, corresponde –1. Las opciones son las mismas en las otras
once variables. De este modo, si el índice arroja como resultado un 12 el
diálogo es óptimo, y si da menos 12 significa que la situación está en su máximo
nivel de conflicto. Aunque cueste creerlo, las entidades completan este
indicador día por medio. De hecho, el miércoles pasado todos los conceptos
dieron menos 1 y el índice cayó a menos 12. “Sin respuesta a ninguno de los
planteos y sin perspectivas de solución, el diálogo está en una situación
crítica”, se puede leer en la sección dedicada a los comentarios que figuran
debajo del índice.
El miércoles próximo los dirigentes del agro se volverán a reunir para analizar
si siguen con la protesta o se sientan a dialogar. En las últimas horas varios
referentes han comenzado a manifestarse en privado a favor de una
flexibilización porque consideran que están perdiendo apoyo. Otros quieren
seguir firmes en las rutas. Habrá que ver lo que dice el gurú.
Fuente: Página 12