Opinión
Encrucijada
Muchos
correntinos nos preguntábamos ayer ¿que habría pasado si después de asesinar
deliberada y cobardemente a Mauro Ojeda y Francisco Escobar, aquél trágico 17 de
diciembre de 1999 el país reaccionaba como lo hace ante el reclamo de los
sojeros?. ¿Hubiera existido tanta impunidad?
Un cordón de gendarmes desalojaron a los empujones a un grupo minúsculo de
sojeros que
impunemente venía provocando un desabastecimiento salvaje, que atenta contra el
derecho a la alimentación de importantes regiones del país. Sin dudas el
desalojo por la fuerza no es el camino, pero hay que darle a cada cosa su real
dimensión, lo de ayer no fue mas que una refriega.
Las voces de repudio a la "salvaje represión" no se hicieron esperar, acompañada
incluso de reclamos coincidentes con los de los sojeros: volver al 10 de marzo,
como reclamaba Margarita Stolbizer, es decir previo al aumento a las retenciones
A LA SOJA. Esto hay que decirlo, porque en el mismo momento se bajaron las
retenciones al trigo y al girasol, y el propio De Ángelis, ante una pregunta de un
periodista que quería entender la situación y prescindir de la actitud lobbista
de muchos de sus colegas, señaló "es cierto, se bajaron las retenciones al trigo
y al girasol...pero se aumentó 9 puntos las retenciones a la soja". A confesión
de parte...
Otros reclaman "inocentemente" que se reúnan "las partes" en litigio,
equiparando a un reclamo sectorial con los intereses del conjunto del pueblo.
¿Que parte le toca defender al gobierno?, nada menos que los intereses del país
todo, si lo hace bien o mal es materia de discusión de otros ámbitos y con otras
herramientas, es decir las que el juego democrático prevé a tal fin. Sin embargo
es frecuente escuchar "no nos iremos de la ruta hasta que no cambie el modelo
económico", promoviendo una suerte de revolución sojera neoconservadora.
¿Como se sale de esa encrucijada? Si se cede a las demandas de los sojeros, el
país comenzaría un camino que sería el fin del campo tal como lo conocemos, ya
que la soja transgénica que se planta en el 50% del territorio cultivable del
país erosiona y contamina la tierra inutilizándola en poco tiempo. Si no se
cede, habrá que aguantar la embestida de los sectores autoritarios del poder
real, que siempre se llevan puesta las Instituciones en pos de sus intereses, y
que hoy están enancados en un inesperado consenso social, que ya ha superado
holgadamente el que generó el falso ingeniero Blumberg cuando se erigió en
"paladín de la seguridad" exigiendo y logrando imponer la sanción de leyes
funcionales a la mano dura y el cercenamiento de derechos individuales.
Un paso positivo sería promover una discusión seria entre "las partes", que en
rigor de verdad y a la altura del conflicto, las partes damnificadas somos
todos, por lo que no existe ciudadano al que el lock-out salvaje no le haya
afectado.
En el medio, una intelectualidad “progre” parece más urgida por tomar distancia
del mote de oficialista que por sostener un debate serio e informar debidamente.
Lamentable.
Diego Cazorla Artieda
De Ángelis reconociendo que solo se trató de una refriega
Soja: La pesadilla del oro verde